La, aparentemente, sorpresiva nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia está levantando ampollas en los países inversores, entre los que se cuenta España. Al parecer, si un "populista" como Evo Morales cumple con sus promesas electorales es considerado poco de fiar por los Gobiernos de los países más desarrollados. Por lo visto el incumplimiento de los compromisos electorales está bien visto cuando dicho incumplimiento está dentro de las lineas de actuación aceptables para los países que mandan en el mundo. Algo así nos pasó con la retirada de las fuerzas españolas de Irak. El cumplimiento de ese compromiso electoral parece que tuvo el efecto de hacer poco fiable al Gobierno español ante los EE.UU. Al parecer, todavía debemos pedir disculpas por semejante atrevimiento.
Ahora, es nuestro Gobierno el que se encuentra "preocupado" por algo que debería estar previsto desde la abrumadora victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de Bolivia. En un artículo anterior, "La Pacha Mama", yo mismo ya expresaba mis dudas respecto a lo que podía acontecer en Bolivia. Lo dicho: un "populista", además con aspecto indígena y jersey a rayas, no es muy creíble para nosotros los ricos occidentales que, en cambio, estamos dispuestos a creer lo que diga un presidente de los EE.UU. aunque, después, se demuestre que era un puro engaño (armas de destrucción masiva o conexión Sadam-Al Qaeda).
En otros tiempos, una nacionalización de estas características podía suscitar algo más que preocupación en las grandes potencias y, particularmente, en los EE.UU. Después del triunfo de la revolución, Cuba decretó la nacionalización de las principales empresas americanas, en Octubre de 1960. Menos de un año después, en Abril de 1961, Cuba sufrió y derrotó una invasión de mercenarios lanzada desde los EE.UU. Y, a partir de entonces, ha sufrido un bloqueo y embargo económico por parte de su, anteriormente, principal proveedor e inversor: los EE.UU. Una actuación que obligó a Cuba a buscar apoyo en la URSS, lo que supuso un serio conflicto interno con una parte de la población que apoyó la Revolución: aquellos que no estaban de acuerdo con un sistema socialista que coartaba las libertades básicas. Pero el Gobierno de Fidel Castro resistió a la presión, incluidos actos terroristas e intentos de asesinato. Más de 45 años después, el sistema se mantiene, aunque las consecuencias negativas para la isla han sido muy importantes. Cuba quedó aislada en el continente y es, probablemente, el país latinoamericano que menos ha crecido desde 1960.
La situación para Bolivia es, ahora, muy diferente. Mientras que Cuba no disponía de recursos naturales valiosos, Bolivia tiene las más importantes reservas gasísticas del Continente. Y mientras Cuba estaba aislada, Bolivia cuenta con el apoyo, político y económico, de Venezuela que dispone de importantes reservas y producción petrolera en un momento en que el precio del petróleo está en los niveles más altos. Chavez ya ha declarado su intención de crear una verdadera integración energética en Latino América con la probable participación de Brasil y Argentina. Y, en el aspecto social, Cuba ya está ofreciendo valiosos servicios de sus médicos y enseñantes, capaces de trabajar, en los lugares más inhóspitos, para la población pobre y marginada.
Por otra parte, los EE.UU enfangados en la guerra de Irak, y amenazados por la nuclearización de Irán, no tienen otro remedio que descuidar su "patio trasero", es decir: Latino América.
Así pues, este es un momento óptimo para que los pobres de Latino América levanten la cabeza e inicien un movimiento que les lleve a desarrollar su propio camino fuera de la tutela del Imperio y del capitalismo neocon. Lo que Chavez ha llamado la "revolución bolivariana". Probablemente, si no se consigue algo nuevo y distinto ahora, no se conseguirá nunca.
Algo se mueve en Latino América.
Ahora, es nuestro Gobierno el que se encuentra "preocupado" por algo que debería estar previsto desde la abrumadora victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de Bolivia. En un artículo anterior, "La Pacha Mama", yo mismo ya expresaba mis dudas respecto a lo que podía acontecer en Bolivia. Lo dicho: un "populista", además con aspecto indígena y jersey a rayas, no es muy creíble para nosotros los ricos occidentales que, en cambio, estamos dispuestos a creer lo que diga un presidente de los EE.UU. aunque, después, se demuestre que era un puro engaño (armas de destrucción masiva o conexión Sadam-Al Qaeda).
En otros tiempos, una nacionalización de estas características podía suscitar algo más que preocupación en las grandes potencias y, particularmente, en los EE.UU. Después del triunfo de la revolución, Cuba decretó la nacionalización de las principales empresas americanas, en Octubre de 1960. Menos de un año después, en Abril de 1961, Cuba sufrió y derrotó una invasión de mercenarios lanzada desde los EE.UU. Y, a partir de entonces, ha sufrido un bloqueo y embargo económico por parte de su, anteriormente, principal proveedor e inversor: los EE.UU. Una actuación que obligó a Cuba a buscar apoyo en la URSS, lo que supuso un serio conflicto interno con una parte de la población que apoyó la Revolución: aquellos que no estaban de acuerdo con un sistema socialista que coartaba las libertades básicas. Pero el Gobierno de Fidel Castro resistió a la presión, incluidos actos terroristas e intentos de asesinato. Más de 45 años después, el sistema se mantiene, aunque las consecuencias negativas para la isla han sido muy importantes. Cuba quedó aislada en el continente y es, probablemente, el país latinoamericano que menos ha crecido desde 1960.
La situación para Bolivia es, ahora, muy diferente. Mientras que Cuba no disponía de recursos naturales valiosos, Bolivia tiene las más importantes reservas gasísticas del Continente. Y mientras Cuba estaba aislada, Bolivia cuenta con el apoyo, político y económico, de Venezuela que dispone de importantes reservas y producción petrolera en un momento en que el precio del petróleo está en los niveles más altos. Chavez ya ha declarado su intención de crear una verdadera integración energética en Latino América con la probable participación de Brasil y Argentina. Y, en el aspecto social, Cuba ya está ofreciendo valiosos servicios de sus médicos y enseñantes, capaces de trabajar, en los lugares más inhóspitos, para la población pobre y marginada.
Por otra parte, los EE.UU enfangados en la guerra de Irak, y amenazados por la nuclearización de Irán, no tienen otro remedio que descuidar su "patio trasero", es decir: Latino América.
Así pues, este es un momento óptimo para que los pobres de Latino América levanten la cabeza e inicien un movimiento que les lleve a desarrollar su propio camino fuera de la tutela del Imperio y del capitalismo neocon. Lo que Chavez ha llamado la "revolución bolivariana". Probablemente, si no se consigue algo nuevo y distinto ahora, no se conseguirá nunca.
Algo se mueve en Latino América.
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