domingo, octubre 31, 2010

Sindicalismo

Como consecuencia de la convocatoria de la huelga general del pasado 29 Septiembre, la derecha política y mediática española se lanzó a una desmesurada campaña de descalificación y demonización de los Sindicatos de trabajadores. Lo que no deja de ser sorprendente si se tiene en cuenta que la huelga iba dirigida contra las reformas y ajustes emprendidos por un Gobierno que la derecha detesta. Y es que lo que realmente la derecha neo-liberal teme y combate es la movilización de las clases trabajadoras y, por ende, a su capacidad organizativa concretada en los Sindicatos de clase.

El neo-liberalismo conservador intenta presentar a las organizaciones sindicales como un residuo del pasado. Algo retardatario para el avance de la sociedad moderna. Hagamos algunas reflexiones sobre estas ideas.

Tomemos, para empezar, el caso de nuestro país. Acaba de fallecer un representante mítico del sindicalismo de clase español: Marcelino Camacho. Todo el mundo, incluida la derecha más cerril, reconoce su enorme labor en la construcción de la Democracia en la lucha antifranquista y, después, en la Transición, al frente del principal sindicato de clase: Comisiones Obreras que tuvo sus inicios, en la clandestinidad, en los años 50 al formarse comisiones de trabajadores para gestionar acciones de presión como plantes o huelgas. Una de las primeras Comisiones Obreras que tomaron tal nombre fue la de la mina La Camocha, en 1957, con ocasión de una huelga. El año 1962 fue el gran salto de la lucha de la clase obrera en España, con un buen número de huelgas entre las que destacan la gran huelga minera de Asturias que empezó en el pozo La Nicolasa, a primeros de Abril, y que duró cerca de 3 meses ininterrumpidos. Fue una huelga muy diferente de las que se hacen ahora. Se pararon las minas de carbón durante meses y los mineros resistieron, sin paga alguna, soportando detenciones y palizas por parte de la Guardia Civil. Al final, se consiguieron acuerdos de incrementos salariales que llegaron hasta duplicar salarios, en algunos casos. Y todo sin que se diese noticia alguna en la prensa española. Solo cuando terminó la huelga aparecieron algunos titulares que decían: Se ha resuelto el conflicto de la minería asturiana. Algo incomprensible para el lector no avisado.

A partir de entonces, la estrategia de CC.OO. (por iniciativa del PCE) fue la de acudir a las elecciones sindicales en las empresas y colocar auténticos representantes de los trabajadores en el Sindicato Vertical, a pesar del estricto control al que estaban sometidos por el régimen fascista. En el tardo-franquismo, las organizaciones ilegales (CCOO, UGT, USO, CNT...) fueron ganando fuerza representativa, dentro del Sindicato Vertical, de tal manera que las grandes empresas preferían negociar directamente con CCOO y UGT que dentro de la legalidad franquista. Así las cosas, al inicio de la transición a la democracia, la utilización de los recursos del Sindicato Vertical (salas de reuniones, etc.) por los representantes reales de los trabajadores llegó a ser casi normal, si bien con el continuo acoso de los elementos fascistas del Sindicato Vertical. La matanza de los abogados laboralistas de CC.OO (todos ellos del PCE), en su despacho de Atocha, supuso un punto de inflexión que llevó al Presidente Suárez a la legalización del PCE y de los sindicatos representativos, en Marzo y Abril de 1977. A partir de entonces, la transición a la democracia fue imparable y, en Junio de ese año, el Presidente Suárez convocó las primeras elecciones democráticas, después de más de 40 años, que dieron paso a la Constitución de 1978.

Desde entonces, el papel jugado por los Sindicatos de clase ha sido clave para la estabilidad del sistema democrático. Su actuación ha estado siempre presidido por una gran responsabilidad, empezando por su participación activa en la aceptación y explicación, a los trabajadores, de los pactos de la Moncloa en los que el Gobierno de Suárez, la oposición de izquierdas, los partidos nacionalistas y la derecha, a diferencia de lo que ocurre ahora, se pusieron de acuerdo para lograr acuerdos que pusieran fin a la grave situación económica que había llevado al país a una inflación de cerca del 40%. Hoy, en otra grave crisis económica, es impensable que los partidos políticos se pongan de acuerdo en casi nada (salvo por intereses de partido y no de país). La comparación de la responsabilidad de los políticos de entonces con los de ahora, es abrumadora.

En el ámbito internacional, cabe decir que los países europeos más solidos, con menor desempleo, altos salarios, mayor bienestar social y menor corrupción (los países nórdicos) son también los que tienen tasas de sindicación más altas (alrededor del 70% frente a nuestro 20%)

Y, en el caso de América Latina, hoy es de todos conocido que un hombre nacido en el seno de una familia de campesinos pobres y analfabetos y llamado Luiz Inacio Lula da Silva, después de una vida de trabajo, acabó convirtiéndose en el líder del Sindicato metalúrgico del polo industrial más importante de Brasil y cofundador del Partido de los Trabajadores que le llevó a la Presidencia del Gobierno del país, desde el año 2002. Durante su presidencia, Brasil ha dado un giro espectacular. El país se ha convertido en una potencia económica mundial, la sexta del planeta, con crecimientos sostenidos de hasta el 8% en plena crisis mundial. Al mismo tiempo, su Gobierno ha acometido una reducción muy apreciable de la pobreza con sus planes contra el hambre, como el Programa Hambre Cero asesorado por el teólogo de la liberación Fray Betto.

Estas son solo unas pequeñas muestras de lo que la acción sindical ha representado en el mundo. Pero para una comprensión más completa del sindicalismo y el movimiento obrero en todo el mundo, habría que remontarse al siglo XIX y, muy especialmente, a la reivindicación de la jornada de 8 horas del 1º de Mayo de 1886, en Chicago.

PS: el artículo Vicenç Navarro, aparecido el 5/11/10, y titulado Los problemas de Obama (y de Zapatero), describen muy bien cómo ambos presidentes perdieron el apoyo de la izquierda su base electoral (entre otros de los sindicatos) por llevar adelante las políticas conservadoras de la derecha. Lo que hace que su derrota esté cantada. Recomiendo una atenta lectura del artículo a quienes se interesen por las razones que conducen a Obama (y a Zapatero) a la derrota.


miércoles, octubre 13, 2010

12 de Octubre

Prefiero designar la celebración del 12 de Octubre como la del Pilar antes que como Fiesta Nacional con símbolos de poder del pasado, es decir desfile militar de las Fuerzas Armadas, con Rey incluido. Y, sobre todo, con la exhibición de mala educación de una derecha cavernícola y fascistoide que no respeta a quienes no piensan como ellos y que se permiten desplegar banderas preconstitucionales. Pero, pensándolo bien, quizás esta llamada Fiesta Nacional, que quiere recordar el 12 de Octubre de 1492, sea más acorde con el espíritu de aquella época que con el de la nuestra, en la que muchos quisiéramos que se orientase hacia una humanidad muy diversa, sin fronteras y sin discriminaciones raciales ni de ningún otro tipo. Lo contrario de lo que llevaron a cabo nuestros antepasados en aquella gesta, por lo demás extraordinaria, que se llamó la conquista de América.

El propio Colón dejó un diario que cuenta como, al desembarcar, los nativos arawak corrieron a darles la bienvenida, llevándoles alimentos, agua y obsequios, sin el menor atisbo de temor ni hostilidad hacia los extraños recién llegados:

Nos trajeron loros y bolas de algodón, lanzas y muchas otras cosas que cambiaron por cuentas y cascabeles de halcón. No tuvieron ningún inconveniente en darnos todo lo que poseían... Eran de fuerte constitución, con cuerpos bien hechos y hermosos rasgos... No llevan armas ni las conocen... No tienen hierro, sus lanzas son de caña... Serían unos criados magníficos... Con cincuenta hombres les subyugaríamos a todos y con ellos haríamos lo que quisiéramos.

Un bonito ejemplo del espíritu de la conquista y de todo lo que siguió después. Cuando los arawak se percataron de las intenciones de los españoles, que no eran otras que las de recaudar oro y hacer esclavos, intentaron resistir pero los conquistadores eran más fuertes y más crueles. Ahorcaban y quemaban a los prisioneros. Pronto, entre los arawak empezaron los suicidios en masa con veneno de yuca. Mataban a los niños para que no cayeran en manos de los conquistadores. En dos años, la mitad de los 250.000 indígenas de la Española (actual Santo Domingo y Haití) habían muerto por asesinato, mutilación o suicidio (Fuente: Howard Zinn; A People's History of the United States: 1492 to present). De hecho, en las islas caribeñas no existen hoy vestigios de los antiguos nativos. Hay, en cambio, una gran población negra o mulata descendiente de los esclavos traídos por Inglaterra, Francia y España para trabajar a su servicio.

La principal fuente de información sobre lo que ocurrió en las islas después de la llegada de Colón -y en muchos aspectos, la única- son los escritos del sacerdote español Bartolomé de las Casas que, de joven, había participado en la conquista de Cuba. Llegó a ser propietario de una Hacienda donde trabajaban esclavos indígenas y, arrepentido, se convirtió en el más vehemente crítico de la crueldad de los conquistadores. Su principal escrito Historia de las Indias, se puede consultar, en facsímil, en la Red.

Las Casas presenta a los indígenas como personas de temperamento benigno y pacífico, desinteresadas de posesiones y objetos de valor, como el oro, sin ningún sentido del comercio ya que ni compran ni venden, sino que son generosos con todo lo que tienen. Un verdadero ejemplo de lo que Marx y Engels llamaron "comunismo primitivo".

Si bien no podemos sino admirarnos de la extraordinaria gesta de nuestros antepasados, muchos de los cuales eran solamente conocedores de pobres tierras extremeñas o andaluzas antes de embarcarse en la más asombrosa de las aventuras conocidas en su época, tampoco podemos dejar de reconocer la crueldad que desplegaron contra indígenas bienintencionados y la enorme ambición de enriquecimiento que mostraron. La Memoria Histórica debería empezar por leer a Fray Bartolomé de las Casas y enseñar su Historia de las Indias en la Escuela. Entonces podríamos empezar a celebrar un 12 de Octubre más auténtico.