martes, enero 31, 2006

Productividad versus Sostenibilidad

En los primeros años 60 algunos ingenieros nos aplicábamos en conseguir incrementos de productividad en un entorno industrial casi artesanal, aplicando el sistema de Taylor de los "Métodos y Tiempos". Recuerdo la primera empresa en que tuve la ocasión de aplicarlos (en M.S. de Ponferrada de 1959 a 1962) donde se logramos multiplicar por 3 la producción al mismo tiempo que duplicábamos los salarios. Una buena cosa para los trabajadores, pero mucho mejor para la empresa que conseguía incrementar la producción por unidad de salario pagado en un 50%. En aquella época, donde la demanda de productos industriales superaba largamente a la oferta, parecía que aquella metodología no iba a tener fin. Entonces un frigorífico pequeño costaba 5 veces el salario mensual de un obrero medio: algo así como si ahora ese tipo de electrodoméstico tuviese un precio de 5.000 euros en lugar de los 250 ó 300 que cuesta realmente. Y algo parecido ocurría con los coches para cuya adquisición se generaban colas de espera de más de un año. Sin embargo, 10 años después -en los 70- empezó la crisis de los sistemas de productividad que habían generado una pléyade de personal de oficina en Producción. El sector naval fue uno de los primeros en entrar en crisis, debido a que la capacidad de producción empezaba a superar a la demanda. Hoy, los sistemas de Producción son bien distintos de los de aquella época. La alta productividad se consigue encargando la fabricación de componentes al mejor postor, a veces en países situados a muchos miles de kilómetros de la fábrica montadora. La oferta de productos de todo tipo, a precios inverosímiles, se ha hecho enorme. El mundo desarrollado se inunda de productos que se venden y compran compulsivamente, amenazando con esquilmar los recursos no renovables del mundo sin que se vea un incremento real de la calidad de vida de los ciudadanos. Se ha incrementado la productividad hasta límites increibles, poniendo en peligro la Sostenibilidad del planeta sin que, por otro lado, tengamos la sensación de ser más felices sino todo lo contrario.
Un cuento del autor colombiano Gustavo Wilches-Chaux, de su libro "Y qué es eso, desarrollo sostenible" ilustra muy bien esta situación. El cuento dice algo así:
"Un experto en Productividad observa a un pescador acostado en una hamaca a la orilla de un río. A la hora de comer, el pescador echa el anzuelo y en unos 10 minutos ha conseguido pescar un magnífico pez que le sirve para la comida del día. El experto se le acerca y le dice: si con un anzuelo ha conseguido un pez ¿cuantos conseguiría con 10 anzuelos? Pues 10 peces, dice el pescador. El experto sigue: y eso en 10 minutos. ¿Y en una hora? ¿y en 8 horas? El pescador calcula: serían 480 pescados. Calculadora en mano el “experto” continuó explicándole: En trescientos días de trabajo al año sacaría 144.000 pescados y si pidiera un crédito para comprar uno o dos barcos, y camiones para transportar el pescado, más o menos en 20 años tendría una gran empresa con muchos empleados que trabajarían para que Ud. pudiera darse el lujo de estar todo el día acostado en una hamaca.
Y para qué tendría que esperar 20 años y tomarme tanto trabajo, preguntó el pescador, si eso es precisamente lo que estoy haciendo ahora. Y además, lo más seguro es que con ese ritmo de explotación dentro de 20 años ya no quede ni un solo pescado en el río”.
Magnífica anécdota para ilustrar el absurdo de esta sociedad de consumo que impulsa una productividad sin límites que conduce a un mundo insostenible sin que parezca aumentar, en términos reales, la calidad de vida de los ciudadanos.
Y, el caso es que esto no hay quien lo pare. La lógica del sistema obliga a continuar con esta escalada suicida para el planeta.

lunes, enero 23, 2006

Lo que nos diferencia de Europa


Todos los países tienen identidades particulares que los diferencian unos de otros. Pero entre los europeos, quizás los españoles sean los que presenten diferencias más acusadas cuyo origen se remonta a la Edad Media. Las características de nuestras fiestas religiosas y la relaciones crueles con los animales, particularmente en la tauromaquia, nos caracterizan como un país anómalo en Europa. ¡Spain is different! Sin embargo, hay algo en lo que Europa debería imitar a España: la conservación del apellido materno (es decir la identidad de la mujer) en el matrimonio y en los hijos. La desaparición del apellido de la mujer en el matrimonio es una reminiscencia medieval, cuando la mujer entraba a formar parte de la familia y de la propiedad del marido. Por el contrario, la conservación de la identidad de la mujer en España proviene del "tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando" de los Reyes Católicos quienes, en este aspecto, pasan de la Edad Media a la Moderna. Pero las guerras de la Reconquista, la expulsión de los judios y la represión ligada a la contrareforma constituyen, probablemente, las causa principales de la ausencia de un auténtico Renacimiento en España y, consiguientemente, del secular retraso científico y tecnológico español en relación con otros países europeos.
Este retraso continúa en nuestros días y constituye un obstáculo muy serio para que nuestro país logre ser, finalmente, un país con una economía sólida y un sistema social equitativo con la influencia que nos correspondería dada nuestra posición en relación con América Latina.
En el terreno social, durante el último periodo democrático se han dado pasos importantes con la universalización de la educación, la sanidad y las pensiones. Si bien ahora, con la futura Ley de Dependencia, no parece que se vaya a ir más allá de una caricatura de "cuarto pilar del estado de bienestar", dadas las ridículas cantidades de gasto público previstas. De nuevo: Spain is different. Mientras que paises de nuestro entorno gastan entre el 2% y el 4% del PIB en la atención a los dependientes (Suecia el 5% del PIB) la cifra anual de gasto que se baraja para el año 2015 es de 9.000 millones de euros (menos del 1% del PIB) incluyendo en dicha cifra el copago -de cerca del 40%- a cargo de los dependientes más pudientes. Es una diferencia notable con Europa, lo que no impide a la Secretaria de Estado de Servicios Sociales, Sra. Valcarce, diga en TV que vamos a estar a la cabeza de Europa en atención a las personas dependientes. En esto también somos diferentes; dudo mucho que, en otros países europeos, las autoridades tengan la cara dura de afirmar que están en la cabeza de Europa cuando en realidad estén en la cola.
Pero es en la inversión empresarial en I+D donde las diferencias son todavía más acusadas. No es solo que el gasto en I+D en España sea la mitad del europeo, sino sobre todo el hecho de que en un 70% sea gasto público y no inversión de la empresa privada. Lo contrario que en los países nórdicos o Alemania. Esto queda más claro si constatamos que Telefónica, la empresa española que más invierte en I+D, queda en el puesto 40 de Europa, con 461 millones de euros de inversión, mientras que las primeras (de Alemania, R.U, Francia o Finlandia) invierten aproximadamente 10 veces la cifra de Telefónica cada una. Y si nos fijamos en el % de cada pais sobre el total invertido por las 700 primeras empresas europeas, vemos que Alemania alcanza el 37% del total, Francia el 19% y R.U. el 17% mientras que España no llega al 1%. Las empresas de un pequeño país como Finlandia invierten 5 veces lo que las de España. ¡En valor absoluto!
Ciertamente, en Ciencia y Tecnología somos diferentes. No en vano Unamuno dijo aquella frase antológica: ¡que inventen ellos!

martes, enero 17, 2006

¡ Despacio, despacio !

Con enorme interés (y satisfacción) he leído que, en Europa, se va extendiendo un movimiento slow o antiprisas que se aplica a las ciudades, la comida, el trabajo, el sexo, la medicina o la educación.
El movimiento antiprisas surgió en Roma en 1986 como respuesta a la apertura de un McDonald's cerca de la monumental escalinata de la Plaza de España. Nació para hacer frente a la invasión del fast food y del fast life style (el estilo de vida rápido). 18 años después agrupa a más de 80.000 personas en los cinco continentes. Es un movimiento que reivindica la vida tranquila, el respeto a la naturaleza y el placer de gozar de las pequeñas cosas en contraposición con el frenético ritmo de vida actual que impulsa el gran consumo. Y es en algunos pequeños municipios (de no más de 50.000 habitantes) italianos, ingleses, franceses y también catalanes donde se está desarrollando con más fuerza. Se trata de lograr espacios de convivencia, peatonales o de uso de vehículos no motorizados como las bicicletas y de fomentar la artesanía, el empleo tranquilo y las actividades que proporcionan serenidad (las tertulias, el yoga, el taichí, el arte o la lectura) y, desde luego, evitar la comida rápida y la TV.
Las localidades catalanas de Pals, Begur y Palafrugell, han solicitado su adhesión a la asociación internacional de Cittáslow. Las ciudades aspirantes tienen que demostrar que cumplen los requisitos necesarios del movimiento slow que abarca cinco áreas básicas: la política ambiental, la de infraestructuras, tecnología, calidad urbana y promoción de los productos autóctonos. Si los requisitos se cumplen se autoriza a la localidad a utilizar el logotipo del caracol.
¡Qué cunda el ejemplo, paremos un poco nuestro ritmo de Vida: slowdown !

lunes, enero 09, 2006

No tenemos arreglo


Se supone que un país democráticamente avanzado dispone de una Administración y unas instituciones públicas independientes de la política partidista y que funcionan con criterios de profesionalidad y cumplimiento de la legislación vigente. Sin embargo, al menos tres acontecimientos recientes me inclinan a considerar a nuestras instituciones más cerca de un país tercermundista que de las democracias europeas:

a) El Tribunal de la Competencia dictaminando sobre la OPA de Gas Natural sobre ENDESA: la mayoría de los consejeros, propuestos por el PP, opina y vota contrariamente a como lo hacen los propuestos por el PSOE. No tengo ni idea de quien tiene razón, pero constato que las votaciones se hacen de acuerdo con la opinión de los partidos, lo que implica una evidente falta de independencia. Y, además, con criterios distintos a los que se aplicaron en otros casos, cuando gobernaba el PP.

b) Las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP conceden más de mil licencias para televisiones locales que van preferentemente a grupos afines como la COPE, ABC, El Mundo o Jimenez Losantos. Practicamente ninguna para los del grupo Prisa. No me extrañaría que cuando el reparto corra a cargo de autonomías gobernadas por el PSOE las asignaciones sean a la inversa. ¿Porqué los medios de comunicación se han de repartir con criterios políticos y no de "calidad y pluralidad" como proclama falsamente el PP? ¿es que los medios más moderados y de mayor audiencia no tienen calidad? ¿y donde está la pluralidad si se margina a medios no afines al PP?

c) Y lo que nos faltaba: un generalote (el Teniente General Mena) irrumpe en el debate político sobre el Estatut con la velada amenaza de aplicación del artículo 8 de la Constitución que prevé la intervención del Ejercito para garantizar la soberanía e independencia de España, su integridad y el ordenamiento constitucional. Todo ello cuando el Estatut está en plena negociación de enmiendas en el Parlamento y como si no fuese el Gobierno y el propio Parlamento quienes tienen la exclusiva en cuanto a la aplicación de dicho artículo 8. ¡Todavía las secuelas del franquismo!

Lo dicho, no tenemos arreglo.

sábado, enero 07, 2006

La Pacha Mama

El arrollador triunfo de Evo Morales y el indigenismo en Bolivia constituye una gran incognita para casi todos. Ya es posible leer artículos completamente contradictorios en relación con este acontecimiento. La fundación FAES, liderada por Aznar, lo ve como un peligro para el liberalismo y la democracia en América Latina, una “región atenazada por la explosiva combinación de populismo e indigenismo bajo la sombra de la alianza entre Fidel Castro y el venezolano Hugo Chávez, tándem al que se ha unido el nuevo presidente boliviano Evo Morales”, por lo que Aznar se dispone a utilizar FAES para combatir el caudillismo populista que avanza en LatinoAmérica. En sentido opuesto, el intelectual izquierdista americano James Petras, especializado en América Latina, considera que Evo Morales tiene un fondo neo-liberal, aunque disfrazado con gestos populistas, que dejará los recursos naturales del país en manos de las compañías multinacionales sin más que un mayor control de la fiscalidad con avances sociales mínimos.
¿Quien tiene razón? Yo no lo sé, pero por las palabras de Evo Morales, en entrevistas televisadas, creo entrever, más que un izquierdismo socialista, un sentido ético de la sociedad y, sobre todo, una preocupación por la destrucción de la Madre Tierra (la Pacha Mama) a la que conduce la industrialización y urbanización sin control. No creo que un hombre con un sentimiento de respeto a la naturaleza propio de un aymara vaya a entregar los recursos naturales bolivianos al puro negocio especulativo impulsado por el mercado libre.
Bienvenidos los gobernantes que sienten preocupación por el mayor problema del futuro de la humanidad: el deterioro del Planeta amenazado por un consumo irracional.

viernes, enero 06, 2006

Viejos y jóvenes

Llamaremos viejos a las personas de más de 65 años y jóvenes a los de menos de 40. En nuestra cultura occidental, es claro que las preferencias de la sociedad se dirigen hacia los jóvenes. No es raro que a un viejo, para alagarle, se le diga: ¡está Ud. muy joven! o ¡parece Ud. más jóven! Frases que, para las culturas asiáticas (china o japonesa) serían una gran descortesía, casi cercana al insulto. Son culturas de gran carga moral, en las que la experiencia y la sabiduría de los años son un valor reconocido. Los viejos gozan de prestigio en la sociedad, por lo que detentan el poder y son escuchados.
Sin embargo, en el Occidente consumidor, un viejo está en una fase en que no produce nada ni consume en demasía. Tienen poco valor para el mercado, si bien están teniendo cada vez mayor valor para los poderes públicos ya que constituyen un yacimiento de votos muy considerable: más de 8 millones de votos. Lo paradójico del caso, es que los viejos nos vamos haciendo cada vez más conservadores (lo que conduce al voto de derechas) pero la gran mayoría está cada vez más necesitada de políticas públicas en sanidad, pensiones y atención social (lo que conduce al voto de izquierdas). Es una situación a partir de la cual, probablemente, la derecha política se empiece a plantear más seriamente las políticas sociales (lo que llevaría a aumentar impuestos) mientras que el PSOE plantea proyectos sociales irreales (Ley de Dependencia) ya que insiste en no aumentar impuestos. Es un indicio de que el PSOE se dirige claramente hacia los jóvenes (el futuro) antes que a los viejos. Una situación paradójica que se agravará en el futuro ya que, en 2050, la población española será la más anciana de Europa con un 35% de mayores de 65 años y la menor en población en edad de trabajar (53%). Un problema que solo se solucionará con la entrada masiva de trabajadores inmigrantes.
He dicho que los viejos tenemos tendencia a volvernos conservadores. Pero hay conservadores y conservadores. Es claro que todos estamos de acuerdo en muchas cuestiones: la necesidad de respeto y consideración hacia padres, maestros y educadores, la supresión de la drogadicción y la criminalidad, la erradicación de la pobreza, el cumplimiento de las leyes, la seguridad, la conservación del medio ambiente y de los edificios históricos, ciudades menos contaminadas con más parques y jardines ....
En lo que diferimos es en los métodos y formas de conseguir los objetivos: unos toman como modelo el sistema americano liberal, de fuerte penalización y de protección policial dura y otros planteamos un modelo socialdemócrata basado en la protección y la actuación social para reducir la criminalidad. Un análisis objetivo de los resultados inclinan claramente la balanza hacia el lado de las democracias noreuropeas: al precio de mayores impuestos hay más igualdad y seguridad. La marginación y la criminalidad se reducen considerablemente.