El arrollador triunfo de Evo Morales y el indigenismo en Bolivia constituye una gran incognita para casi todos. Ya es posible leer artículos completamente contradictorios en relación con este acontecimiento. La fundación FAES, liderada por Aznar, lo ve como un peligro para el liberalismo y la democracia en América Latina, una “región atenazada por la explosiva combinación de populismo e indigenismo bajo la sombra de la alianza entre Fidel Castro y el venezolano Hugo Chávez, tándem al que se ha unido el nuevo presidente boliviano Evo Morales”, por lo que Aznar se dispone a utilizar FAES para combatir el caudillismo populista que avanza en LatinoAmérica. En sentido opuesto, el intelectual izquierdista americano James Petras, especializado en América Latina, considera que Evo Morales tiene un fondo neo-liberal, aunque disfrazado con gestos populistas, que dejará los recursos naturales del país en manos de las compañías multinacionales sin más que un mayor control de la fiscalidad con avances sociales mínimos.
¿Quien tiene razón? Yo no lo sé, pero por las palabras de Evo Morales, en entrevistas televisadas, creo entrever, más que un izquierdismo socialista, un sentido ético de la sociedad y, sobre todo, una preocupación por la destrucción de la Madre Tierra (la Pacha Mama) a la que conduce la industrialización y urbanización sin control. No creo que un hombre con un sentimiento de respeto a la naturaleza propio de un aymara vaya a entregar los recursos naturales bolivianos al puro negocio especulativo impulsado por el mercado libre.
Bienvenidos los gobernantes que sienten preocupación por el mayor problema del futuro de la humanidad: el deterioro del Planeta amenazado por un consumo irracional.
¿Quien tiene razón? Yo no lo sé, pero por las palabras de Evo Morales, en entrevistas televisadas, creo entrever, más que un izquierdismo socialista, un sentido ético de la sociedad y, sobre todo, una preocupación por la destrucción de la Madre Tierra (la Pacha Mama) a la que conduce la industrialización y urbanización sin control. No creo que un hombre con un sentimiento de respeto a la naturaleza propio de un aymara vaya a entregar los recursos naturales bolivianos al puro negocio especulativo impulsado por el mercado libre.
Bienvenidos los gobernantes que sienten preocupación por el mayor problema del futuro de la humanidad: el deterioro del Planeta amenazado por un consumo irracional.
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