domingo, marzo 21, 2010

Levantar el ánimo para salir de la crisis

Leo, en El País de hoy, un interesante artículo titulado "Fracasomanía", del catedrático de Política Económica de la UB Antón Costas. El artículo describe la sensación de fracaso, como país, que se está generalizando en España. Una sensación impulsada por la crisis económica y por la casi imposibilidad de generación de empleo neto a corto plazo. Pero es, precisamente, la confianza en la recuperación y en nuestras propias fuerzas, como país, lo que se necesita en primer lugar para superar la situación de crisis aguda en que nos encontramos.

El autor considera que esa sensación de fracaso, y de caída de la autoestima, no está fundada sobre bases reales (salvo el desempleo masivo). Nunca el país había contado con la potencia empresarial tan avanzada, y de ámbito multinacional, con que ahora cuenta, ni con el nivel de infraestructuras ferroviarias, aeroportuarias y de autovías que ahora hay ni, tampoco, con los recursos científicos y tecnológicos con los que, ahora, contamos. Sin embargo, el clima de confrontación política entre los dos grandes partidos, además de dificultar la puesta en marcha de medidas contra la crisis, crea un agudo clima de desconfianza y desesperanza en la sociedad civil. Justo lo contrario de lo que necesitamos.

Para reforzar la idea de nuestro potencial empresarial, el autor se refiere al foro de marcas renombradas españolas, una Fundación que agrupa importantes marcas españolas, impulsada por el ICEX (Instituto Español de Comercio Exterior). En esta agrupación hay ya cerca de 100 grandes marcas españolas, mundialmente reconocidas, como Repsol, Gas Natural, Iberdrola, Acciona, Zara o Telefónica, ... si bien todavía faltan muchas otras como Abengoa o Gamesa, por citar solo algunas que son internacionalmente punteras en el campo de las energías renovables.

Otra iniciativa a la que se refiere el autor del artículo es la conocida campaña que ha lanzado la Fundación Confianza, con el apoyo de las Cámaras de Comercio, que se puede ver en la web:


En esta web se pueden conocer un buen número de iniciativas, casi todas de pequeña dimensión, que demuestran que es posible salir adelante en una crisis como la actual. Y digo "se pueden ver" en el sentido literal del término ya que hay videos de muchas de estas iniciativas como, también, de algunas personalidades destacadas de la cultura. Entre las iniciativas empresariales, recomiendo ver al menos dos:
  • La titulada "De la teta a la boca", de la Cooperativa del Valle de Carranza, Guvac Leche, que se han desligado de intermediarios y, mediante máquinas expendedoras, están vendiendo directamente botellas de leche fresca con un éxito inicial que les hace esperar una rápida expansión a corto y medio plazo.
  • La de la empresa EyeOS que fundaron dos programadores de software libre, Marc Cercós y Pau García Milá, que empezaron su andadura con 17 años y que, ahora, cuentan con un equipo de 29 trabajadores y una empresa que tiene ya medio millón de usuarios en todo el mundo, además de un acuerdo de colaboración con IBM.
Hay muchas otras iniciativas, pero estas dos son muy significativas por su carácter innovador y emprendedor. Y, en España, seguramente contamos con cientos de miles de potenciales emprendedores capaces de tener iniciativas innovadoras tan cargadas de futuro como las que destacamos aquí. Solo faltaría que los financieros sean capaces de detectarlos y facilitarles el crédito que necesiten, en lugar de atender preferentemente a los especuladores como ocurrió con la burbuja inmobiliaria.


viernes, marzo 19, 2010

¿Es universal nuestro sistema de salud?

En un post de Enero de este año, titulado "El Sistema de Salud en España", describía algunas de las deficiencias del Sistema Público, considerado erróneamente por muchos españoles como muy bueno, junto con algunas indicaciones de lo que habría que cambiar para lograr la excelencia de ese Sistema.

Entonces, olvidé comentar una de las deficiencias más importantes (y más ignoradas por casi todo el mundo) que es el hecho de que nuestro Sistema Público no es totalmente universal. Hoy mismo, he oído a comentaristas políticos hablando del Sistema Público de Salud en términos muy elogiosos (uno de los mejores del mundo) y diciendo que es universal. Esta idea, muy extendida, no se corresponde con la realidad. Basta con acceder a la web de Salud Pública de cualquier Comunidad para saber que, entre los requisitos para tener derecho a la tarjeta sanitaria y a los servicios correspondientes, está el ser cotizante de la Seguridad Social o beneficiario del cotizante (cónyuge, hijos y otros familiares que convivan con el cotizante) o bien ser pensionista o beneficiario del pensionista, así como los que tengan insuficientes recursos o los excluidos sociales, según lo que la Comunidad correspondiente dictamine (por ejemplo, la de Madrid). Los demás, no tienen derecho al Sistema y, en esta situación, se encuentran cientos de miles de personas en España, incluyendo los parados que hayan agotado el subsidio de desempleo.

¿Cual es la razón de que no haya habido grandes protestas ante tamaña injusticia y de que exista la impresión generalizada de que tenemos un sistema universal y gratutito? Sencillamente, lo que ocurre es que casi todo el mundo recurre al trampeo característico de nuestro país: mantener la tarjeta de Salud hasta que le detecten, "acogerse" a un familiar cotizante, utilización (indebida) de las Urgencias y otros trucos que ahora no se me ocurren.

En el Consejo Interterritorial de Salud, celebrado recientemente entre el Gobierno y las Comunidades Autónomas, se ha llegado a un Pacto Sanitario en el que entre otras cuestiones importantes (principalmente, el recorte del gasto farmaceútico) se ha acordado incluir en el Sistema a diversos grupos, antes excluidos, como los parados que ya han agotado el subsidio de desempleo y "no pueden acogerse a la prestación de sus cónyuges y otros familiares", a los que nunca han trabajado, a los que tienen profesiones liberales y no cotizan a la S.S., etc. En fin, como siempre un galimatías que genera más burocracia y pérdidas de tiempo para el ciudadano.

¿No sería mucho más fácil sacar una Ley (o un Decreto-Ley) que diga que todos los españoles tienen derecho a acceder a todos los servicios del Sistema Público de Salud?

viernes, marzo 05, 2010

Nuevas cacerías

En Febrero de 2009, publiqué un post titulado "Cacerías" en el que expresaba mi disgusto por la participación del, entonces, Ministro de Justicia Sr. Bermejo, y también del Juez Garzón, en una cacería de hermosísimos ciervos. Y es que el único reproche que puedo hacer a este dignísimo Juez es su falta de estética (y, para mí, también de ética) participando, por pura diversión, en el asesinato en masa de estos bellos y pacíficos animales indefensos.

Ahora, el Juez Garzón quizás pueda comprender los sentimientos y emociones que han podido experimentar esos espléndidos animales cuando son acorralados por una jauría de individuos y perros, para ser masacrados sin piedad. Porque eso mismo es lo que le está ocurriendo ahora al Juez Garzón, acorralado por una jauría compuesta por un entramado muy variado de personajes diversos: magistrados que provienen del franquismo, personajes corruptos de la trama Gürtel que maniobran para defenderse judicialmente, una Asociación de clara tendencia fascista y hasta algunos compañeros/as del juez que no ven bien (o lo ven con envidia) el excesivo protagonismo que ha exhibido el juez Garzón en algunas de sus actuaciones.

Dejando aparte mis reproches a Garzón por cazador, creo que todos los demócratas que queremos un mundo más justo debemos defender a este Juez que ha demostrado ser implacable con todo tipo de criminales, narcotraficantes y corruptos, sin que se hayan librado los políticos más afines a sus ideas. Si persiguió a genocidas, como Pinochet y otros, chilenos y argentinos, no sería justo que no lo intentase con los de la España franquista. Ahora bien, aquí, con el poder institucional hemos topado. Acogiéndose a la ley de Amnistía, una Ley pre-constitucional, se acusa a Garzón de prevaricar. Pero, cuando menos, es dudoso que la susodicha Ley esté por encima del derecho Internacional que el mismo juez Garzón ha aplicado para otros países. ¿Porqué no habría de hacerlo para España?

En cualquier caso, me uno a los muchos españoles que defienden al juez Garzón ante esta cacería absolutamente injusta e interesada. Los que pensemos así, firmemos en:
la Plataforma de Apoyo al Juez Garzón. Y, por cierto, uno de los primeros en hacerse eco de la defensa de Garzón fue el escritor, y Premio Nobel, José Saramago en un artículo, de su Blog, titulado "Ni leyes, ni justicia".


lunes, marzo 01, 2010

Los dioses deben estar locos

En el llamado desierto del Kalahari, que ocupa una superficie equivalente a la de España, en Namibía y Botswana, viven las tribus de bosquímanos San, constituidas por familias dedicadas a la recolección de frutos, semillas y tubérculos así como a la caza de algunos animales como los antílopes. Se trata de tribus primitivas, cooperativas y amables, muy integradas en la naturaleza y que no tienen sentido de la propiedad ni de la jerarquía. Tienen un tipo de vida lo más parecido a lo que Marx y Engels llamaron "comunismo primitivo". Este video (de 5 min.) nos dice, mejor que las palabras, en qué consiste la forma de vida de estos bosquimanos:



En 1980, se realizó una divertida película sudafricana, basada en la vida de los bosquimanos, titulada "Los dioses deben estar locos" que, en 1988, dio lugar a una segunda parte (Los dioses deben estar locos II). El interés de estas películas, que desde el punto de vista fílmico podrían calificarse como menores, reside en la exposición del contraste entre una civilización primitiva, en armonía con la naturaleza en la que viven, y nuestra civilización artificial y tecnológica basada en las máquinas, la propiedad y el dinero. Los bosquímanos se adaptan a la naturaleza en la que viven, mientras que el hombre civilizado intenta adaptar la naturaleza a su propia comodidad tratando de hacer su vida más fácil, pero lo que consigue es, precisamente, hacer su vida más difícil, complicada y agresiva. Y esto se refleja muy bien en estas películas.

En la primera, todo comienza cuando el piloto de uno de esos "extraños pájaros ruidosos", que de tarde en tarde surcan los cielos del Kalahari, arroja una botella de coca-cola vacía por la ventanilla. Nuestro bosquimano protagonista de la peli la ve caer y la lleva a su pequeña aldea pensando que es un regalo de los dioses. ¡Nunca habían visto un objeto tan extraño! Parecía hecho de agua porque era transparente pero era más duro que cualquier hueso, madera o piedra que ellos conocían. Pronto empezaron a encontrarle aplicaciones: servía para machacar el grano, para alisar las pieles de serpiente y hasta para conseguir sonidos musicales soplando. Era la primera vez que la tribu contaba con un objeto tan útil como único. Al parecer, los dioses habían olvidado darles suficientes unidades del objeto y, como no se podía conseguir a partir de la naturaleza, como estaban acostumbrados, para compartirlo se precisaba guardar turnos; pronto empezaron las discusiones sobre quien podía disponer de "la cosa", para qué y por cuanto tiempo. Así que esta tribu tan pacífica y amable empezaba a experimentar, por primera vez, los sentimientos ligados a la posesión de un objeto codiciado: discusiones, ira, peleas y envidias. Los problemas empezaron a ser tan agudos que los viejos de la tribu decidieron que debían devolver el objeto a los dioses. En consecuencia, lanzaron el objeto hacia el cielo pero siempre volvía a caer y, en una ocasión, descalabró a uno de los niños. Así que se decidió que nuestro protagonista (N!Xau) tenía que llevar el objeto hasta el fin del mundo y allí tirarlo al vacío. Y aquí empieza la odisea de nuestro hombre, como todos los bosquímanos, delgado y pequeño. En la travesía que hacía corriendo se fue encontrando con los "hombres pesados" que utilizaban toda clase de cosas mágicas para moverse o transportar cosas, pero que no eran muy listos porque eran incapaces de sobrevivir sin ellas. Durante la mayor parte del año, en el Kalahari, no hay agua, pero los bosquimanos saben como conseguirla detectando unos grandes tubérculos que retienen agua en su pulpa de forma que, raspándola y estrujándola, nuestros pequeños hombrecillos pueden obtener suficientes gotas de agua como para sobrevivir hasta la temporada de lluvias. En cambio, los "hombres pesados" deben transportar grandes depósitos de agua en camiones (esas cosas mágicas y pesadas que se mueven solas).

Pero no voy a seguir explicando algo que creo que todos podemos ver y disfrutar. Acabo de encontrar una web, Megavideo, donde al parecer se pueden ver, y disfrutar, de estas dos pelis:

Los dioses deben estar locos (1980) y Los dioses deben estar locos II (1988)

Espero no transgredir ninguna ley al dar estas direcciones, por otra parte públicas y fácilmente encontrables a través de Google.

Estas pelis son una buena manera de reflexionar sobre el mundo que estamos desarrollando. Está claro que ya no podemos volver atrás y tener una vida en total armonía con la Naturaleza, pero ¿no podríamos parar un poco y no desear tantas cosas que no necesitamos? ¿tenemos que crecer y crecer para que generar empleos para todos? ¿no se podría repartir y trabajar todos, pero menos? ¿no nos estamos volviendo, como los Dioses, bastante locos?

¡Que disfrutéis las pelis!

NOTA: Al parecer, en Megavideo, se pueden ver las pelis durante tiempos limitados y esperar un tiempo para seguir. O sea hay que verlas por partes o bien utilizar una opción que supongo supondrá registrarse y pagar algo. No lo he intentado.