En el llamado desierto del Kalahari, que ocupa una superficie equivalente a la de España, en Namibía y Botswana, viven las tribus de bosquímanos San, constituidas por familias dedicadas a la recolección de frutos, semillas y tubérculos así como a la caza de algunos animales como los antílopes. Se trata de tribus primitivas, cooperativas y amables, muy integradas en la naturaleza y que no tienen sentido de la propiedad ni de la jerarquía. Tienen un tipo de vida lo más parecido a lo que Marx y Engels llamaron "comunismo primitivo". Este video (de 5 min.) nos dice, mejor que las palabras, en qué consiste la forma de vida de estos bosquimanos:
En 1980, se realizó una divertida película sudafricana, basada en la vida de los bosquimanos, titulada "Los dioses deben estar locos" que, en 1988, dio lugar a una segunda parte (Los dioses deben estar locos II). El interés de estas películas, que desde el punto de vista fílmico podrían calificarse como menores, reside en la exposición del contraste entre una civilización primitiva, en armonía con la naturaleza en la que viven, y nuestra civilización artificial y tecnológica basada en las máquinas, la propiedad y el dinero. Los bosquímanos se adaptan a la naturaleza en la que viven, mientras que el hombre civilizado intenta adaptar la naturaleza a su propia comodidad tratando de hacer su vida más fácil, pero lo que consigue es, precisamente, hacer su vida más difícil, complicada y agresiva. Y esto se refleja muy bien en estas películas.
En la primera, todo comienza cuando el piloto de uno de esos "extraños pájaros ruidosos", que de tarde en tarde surcan los cielos del Kalahari, arroja una botella de coca-cola vacía por la ventanilla. Nuestro bosquimano protagonista de la peli la ve caer y la lleva a su pequeña aldea pensando que es un regalo de los dioses. ¡Nunca habían visto un objeto tan extraño! Parecía hecho de agua porque era transparente pero era más duro que cualquier hueso, madera o piedra que ellos conocían. Pronto empezaron a encontrarle aplicaciones: servía para machacar el grano, para alisar las pieles de serpiente y hasta para conseguir sonidos musicales soplando. Era la primera vez que la tribu contaba con un objeto tan útil como único. Al parecer, los dioses habían olvidado darles suficientes unidades del objeto y, como no se podía conseguir a partir de la naturaleza, como estaban acostumbrados, para compartirlo se precisaba guardar turnos; pronto empezaron las discusiones sobre quien podía disponer de "la cosa", para qué y por cuanto tiempo. Así que esta tribu tan pacífica y amable empezaba a experimentar, por primera vez, los sentimientos ligados a la posesión de un objeto codiciado: discusiones, ira, peleas y envidias. Los problemas empezaron a ser tan agudos que los viejos de la tribu decidieron que debían devolver el objeto a los dioses. En consecuencia, lanzaron el objeto hacia el cielo pero siempre volvía a caer y, en una ocasión, descalabró a uno de los niños. Así que se decidió que nuestro protagonista (N!Xau) tenía que llevar el objeto hasta el fin del mundo y allí tirarlo al vacío. Y aquí empieza la odisea de nuestro hombre, como todos los bosquímanos, delgado y pequeño. En la travesía que hacía corriendo se fue encontrando con los "hombres pesados" que utilizaban toda clase de cosas mágicas para moverse o transportar cosas, pero que no eran muy listos porque eran incapaces de sobrevivir sin ellas. Durante la mayor parte del año, en el Kalahari, no hay agua, pero los bosquimanos saben como conseguirla detectando unos grandes tubérculos que retienen agua en su pulpa de forma que, raspándola y estrujándola, nuestros pequeños hombrecillos pueden obtener suficientes gotas de agua como para sobrevivir hasta la temporada de lluvias. En cambio, los "hombres pesados" deben transportar grandes depósitos de agua en camiones (esas cosas mágicas y pesadas que se mueven solas).
Pero no voy a seguir explicando algo que creo que todos podemos ver y disfrutar. Acabo de encontrar una web, Megavideo, donde al parecer se pueden ver, y disfrutar, de estas dos pelis:
Los dioses deben estar locos (1980) y Los dioses deben estar locos II (1988)
Espero no transgredir ninguna ley al dar estas direcciones, por otra parte públicas y fácilmente encontrables a través de Google.
Estas pelis son una buena manera de reflexionar sobre el mundo que estamos desarrollando. Está claro que ya no podemos volver atrás y tener una vida en total armonía con la Naturaleza, pero ¿no podríamos parar un poco y no desear tantas cosas que no necesitamos? ¿tenemos que crecer y crecer para que generar empleos para todos? ¿no se podría repartir y trabajar todos, pero menos? ¿no nos estamos volviendo, como los Dioses, bastante locos?
¡Que disfrutéis las pelis!
NOTA: Al parecer, en Megavideo, se pueden ver las pelis durante tiempos limitados y esperar un tiempo para seguir. O sea hay que verlas por partes o bien utilizar una opción que supongo supondrá registrarse y pagar algo. No lo he intentado.
En 1980, se realizó una divertida película sudafricana, basada en la vida de los bosquimanos, titulada "Los dioses deben estar locos" que, en 1988, dio lugar a una segunda parte (Los dioses deben estar locos II). El interés de estas películas, que desde el punto de vista fílmico podrían calificarse como menores, reside en la exposición del contraste entre una civilización primitiva, en armonía con la naturaleza en la que viven, y nuestra civilización artificial y tecnológica basada en las máquinas, la propiedad y el dinero. Los bosquímanos se adaptan a la naturaleza en la que viven, mientras que el hombre civilizado intenta adaptar la naturaleza a su propia comodidad tratando de hacer su vida más fácil, pero lo que consigue es, precisamente, hacer su vida más difícil, complicada y agresiva. Y esto se refleja muy bien en estas películas.
En la primera, todo comienza cuando el piloto de uno de esos "extraños pájaros ruidosos", que de tarde en tarde surcan los cielos del Kalahari, arroja una botella de coca-cola vacía por la ventanilla. Nuestro bosquimano protagonista de la peli la ve caer y la lleva a su pequeña aldea pensando que es un regalo de los dioses. ¡Nunca habían visto un objeto tan extraño! Parecía hecho de agua porque era transparente pero era más duro que cualquier hueso, madera o piedra que ellos conocían. Pronto empezaron a encontrarle aplicaciones: servía para machacar el grano, para alisar las pieles de serpiente y hasta para conseguir sonidos musicales soplando. Era la primera vez que la tribu contaba con un objeto tan útil como único. Al parecer, los dioses habían olvidado darles suficientes unidades del objeto y, como no se podía conseguir a partir de la naturaleza, como estaban acostumbrados, para compartirlo se precisaba guardar turnos; pronto empezaron las discusiones sobre quien podía disponer de "la cosa", para qué y por cuanto tiempo. Así que esta tribu tan pacífica y amable empezaba a experimentar, por primera vez, los sentimientos ligados a la posesión de un objeto codiciado: discusiones, ira, peleas y envidias. Los problemas empezaron a ser tan agudos que los viejos de la tribu decidieron que debían devolver el objeto a los dioses. En consecuencia, lanzaron el objeto hacia el cielo pero siempre volvía a caer y, en una ocasión, descalabró a uno de los niños. Así que se decidió que nuestro protagonista (N!Xau) tenía que llevar el objeto hasta el fin del mundo y allí tirarlo al vacío. Y aquí empieza la odisea de nuestro hombre, como todos los bosquímanos, delgado y pequeño. En la travesía que hacía corriendo se fue encontrando con los "hombres pesados" que utilizaban toda clase de cosas mágicas para moverse o transportar cosas, pero que no eran muy listos porque eran incapaces de sobrevivir sin ellas. Durante la mayor parte del año, en el Kalahari, no hay agua, pero los bosquimanos saben como conseguirla detectando unos grandes tubérculos que retienen agua en su pulpa de forma que, raspándola y estrujándola, nuestros pequeños hombrecillos pueden obtener suficientes gotas de agua como para sobrevivir hasta la temporada de lluvias. En cambio, los "hombres pesados" deben transportar grandes depósitos de agua en camiones (esas cosas mágicas y pesadas que se mueven solas).
Pero no voy a seguir explicando algo que creo que todos podemos ver y disfrutar. Acabo de encontrar una web, Megavideo, donde al parecer se pueden ver, y disfrutar, de estas dos pelis:
Los dioses deben estar locos (1980) y Los dioses deben estar locos II (1988)
Espero no transgredir ninguna ley al dar estas direcciones, por otra parte públicas y fácilmente encontrables a través de Google.
Estas pelis son una buena manera de reflexionar sobre el mundo que estamos desarrollando. Está claro que ya no podemos volver atrás y tener una vida en total armonía con la Naturaleza, pero ¿no podríamos parar un poco y no desear tantas cosas que no necesitamos? ¿tenemos que crecer y crecer para que generar empleos para todos? ¿no se podría repartir y trabajar todos, pero menos? ¿no nos estamos volviendo, como los Dioses, bastante locos?
¡Que disfrutéis las pelis!
NOTA: Al parecer, en Megavideo, se pueden ver las pelis durante tiempos limitados y esperar un tiempo para seguir. O sea hay que verlas por partes o bien utilizar una opción que supongo supondrá registrarse y pagar algo. No lo he intentado.
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