miércoles, agosto 25, 2010

Petróleo en el Ártico

Lo que nos faltaba. La compañías petroleras, que eran las principales valedoras del negacionismo del calentamiento global, van a obtener beneficios directos de ese calentamiento. Acabo de leer que el cambio climático va a favorecer la extracción de los enormes recursos petrolíferos ocultos bajo los hielos del Ártico.

Se calcula que, bajo los hielos del Ártico, hay suficiente petróleo como para suplir la demanda mundial de crudo durante 3 años. Y, en cuanto a reservas de gas, se estima que la región contiene tanto gas natural como todas las reservas conocidas de Rusia. Además, el deshielo producido por el calentamiento global está descubriendo, en la zona, valiosos minerales cuyo valor se cuenta en miles de millones de dólares.

En suma, un buen motivo para que aumente la disputa por el control del Ártico centrada en los países que lo rodean: Rusia, Canadá, Noruega y EE.UU, además de Dinamarca a la que pertenece la extensa región ártica de Groenlandia. En esta región ya se han abierto los primeros pozos de "oro negro" del ártico.

Si hasta ahora las compañías petroleras, y algunos países, se resistían al control de las emisiones de CO2 a la atmósfera, ahora ya tienen un buen motivo para favorecer esas emisiones: los beneficios que les reportará el deshielo producido por el efecto invernadero de esas emisiones.

Al parecer, no solo los osos polares y otras especies árticas corren peligro por el calentamiento global sino también por los asentamientos de las compañías buscadoras de petroleo. Quizás sea el momento más adecuado para que las Naciones Unidas intenten poner orden en este asunto. Tanto en lo que se refiere a las disputas entre países como, con mayor prioridad, en el control del incremento de emisiones de CO2 que se producirá si no hay un sistema eficiente de control de emisiones consensuado. No solo los países implicados en la zona tienen vela en este entierro, sino también, y prioritariamente todos los países que resultarán damnificados por el cambio climático.

Es la hora de la cooperación constructiva y no del enfrentamiento.



sábado, agosto 21, 2010

The Best country in the World is....

Una amiga escocesa me manda una noticia del Guardian en la que se refiere al último número de la revista Newsweek que tiene un interesante artículo en el que se evalúan los mejores países del mundo en diferentes aspectos: Calidad de vida, Dinamismo económico, Educación, Entorno político o Salud. Todo ello considerando datos diversos, especialmente en lo que se refiere a los cuatro primeros temas indicados (para Salud, únicamente se ha considerado la esperanza de vida en situación "saludable"). Todos estos detalles, y su comparación entre países, se pueden ver en una cuidada infografía interactiva en la web de Newsweek.

En el ranking global, el país mejor calificado es Finlandia y, como era de esperar, han sido los propios finlandeses los que se han apresurado a protestar en relación con esa calificación; algunos diciendo, según el Guardian: "but what about suicides, depression, alcoholism and our cold, dark winters". Ha tenido que ser su ministro de Asuntos Exteriores, Alexander Stubb, el que ha apremiado a sus compatriotas a ser más positivos y, por una vez, "to express their pride and sincere joy for the honour".

Personalmente, no me asombra esa reacción negativa de muchos finlandeses ante éxitos que son proclamados por otros. Los finlandeses serán siempre los que peor hablen de ellos mismos. Ya he escrito sobre ello, en mi post de 25 /Jun/ 2007 titulado "Autoestima andaluza y finlandesa". Lo acabo de releer y creo que es uno de los artículos más redondos y divertidos de los que he escrito en este Blog. Claro que lo mejor está tomado de una novela del finlandés Arto Paasilinna, que pone en boca de un grupo de finlandeses el alegato más negativo que se pueda encontrar contra su propio país.

Volviendo al artículo de Newsweek, para aquellos interesados en los datos y las comparaciones entre países, la infografía, cuyo enlace ofrecemos arriba, nos permite comparar los distintos países (de dos en dos) y obtener datos bastante curiosos. Uno de los datos que varían más, entre distintos países, es el de "homicidios por 100.000 habitantes" en el que los países de la UE15 van de 0,6 homicidios/100.000 a 2,2 (Finlandia), por lo que dan un resultado bastante mejor que el de los E.E.U.U. (6 homicidios/100.000) y muchísimo mejor que algunos de América Latina (Mexico 11, Venezuela 31, Guatemala 41, Colombia 52 y El Salvador 64). Si bien, en AL, hay también cifras más bajas como en Perú (3,3), Bolivia (3,7), Argentina (5) o Cuba (5,5). Es también curioso que, dentro de la UE27, los países bálticos (Letonia, Lituania y Estonia) dan también cifras relativamente altas de homicidios (alrededor de 9), mientras que las cifras más bajas del mundo las dan algunos países árabes como los Emiratos Árabes Unidos (0,5) y la más alta, quizás, la de África del Sur con 68 homicidios por 100.000 habitantes.

Otro dato importante, dentro de la Calidad de Vida, es el índice de Gini que mide el nivel de desigualdad económica. Cuanto más alto, más desigualdad. Este dato es, claramente, donde los países nórdicos destacan más, con índices de alrededor del 25%, Holanda 31% y Francia 32%. Otros países europeos, como España, Italia y UK presentan más desigualdad, índice Gini entre 34 y 36%, y los EE.UU. mucho más: 41%. Y todavía más, los países de AL que presentan cifras de alrededor del 50%, con la mayor desigualdad para Colombia y Bolivia (más de 58%) y la menor para Cuba (30%).

Otro dato donde hay enormes diferencias entre países es el del "plazo (en días) para abrir un negocio nuevo", dentro del capítulo de Dinamismo Económico. No se sabe cómo se obtiene el dato, pero mientras que para España se da una cifra de 47 días, en los EE.UU es 6 días y en casi todos los países nórdicos por debajo de 15 (Dinamarca 6) y algunos importantes de AL por encima de 50 (Uruguay 65, Brasil 120 y Venezuela 141).

En fin, Newsweek presenta un estudio comparativo realmente interesante, si bien, en mi opinión, menos fiable y detallado que los Informes de Desarrollo Humano que elabora casi todos los años la PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), el último de los cuales (con carácter globaly dedicado al Cambio Climático) es el de 2007-2008, del cual suelo tomar muchos datos comparativos de los diferentes países, para este Blog.

viernes, agosto 13, 2010

El factor cultural en los cambios sociales


La cultura social imperante, en un país, puede cambiar muy rápidamente en consonancia con los cambios políticos o bien mantenerse y hasta reforzarse, contra todo pronóstico, como hemos visto en España en algunos aspectos como las procesiones o las fiestas taurinas (ver en este Blog: "La tradición se perpetúa"). En el caso de las corridas de toros, la reciente prohibición aprobada por el Parlamento catalán ha producido un inmediato clamor a favor de la llamada "fiesta nacional" en gran parte del país, en muchos casos no tanto por un verdadero interés en su defensa, sino como reacción del nacionalismo españolista en contra del nacionalismo catalán. Es posible que las tradiciones taurinas (especialmente en fiestas locales, que aún continúan en Cataluña) reciban, ahora, un nuevo impulso en una buena parte de nuestro país.

Por el contrario, lo que se podría llamar "moral sexual" ha cambiado muy rápidamente en nuestro país desde la llegada de la democracia. Hace menos de 50 años el que una pareja viviesen juntos, antes de casarse, podía ser objeto de escándalo y sería intolerable para los padres, en una familia normal. Hoy es bastante corriente que las parejas convivan y se casen solo cuando deciden tener descendencia. También entonces, en la España franquista, no era posible el matrimonio fuera de la Iglesia Católica (salvo casos excepcionales) mientras que hoy, según Wonkapistas, los matrimonios civiles ya han superado a los eclesiásticos.

En este punto, cabe preguntarse ¿qué es lo que hace que ciertos aspectos culturales se mantengan o se refuercen y otros cambien con inusitada rapidez? Y también ¿cómo influyen los factores culturales en el comportamiento de otros aspectos decisivos de nuestra sociedad, como son el fracaso escolar, el aprendizaje de idiomas o las fuertes oscilaciones del empleo y del comportamiento de algunas variables económicas?

No tengo respuestas, validadas científicamente, pero sí algunas reflexiones orientadas por mi propia experiencia.

La rapidez del cambio en el comportamiento sexual de los jóvenes se explica fácilmente porque al darse una mayor permisividad social, consecuencia de la mayor libertad política y de prensa e información y de la creciente permeabilidad social en relación con otros países de nuestro entorno, aparece también un cambio orientado por la propia naturaleza e inclinación de la juventud por satisfacer los deseos sexuales. Esta inclinación natural está, cada vez más, exenta de los obstáculos represivos que imperaban en la época dictatorial y que ostentaba la Iglesia Católica. Hoy, aunque el poder de la Iglesia sigue vigente en muchos aspectos, su influencia en este campo concreto de la educación sexual aparece ya notablemente restringida.

Más difícil de entender es la "anomalía española" en el terreno socio-económico. ¿Porqué hay tan pocas oportunidades de trabajo para los jóvenes en España? Esto no es de ahora. Recuerdo la época en que yo viajaba a otros países (Finlandia, principalmente) y en que jóvenes extranjeros nos visitaban. En casi todos los países europeos (especialmente, los nórdicos) cualquier joven encontraba trabajos a tiempo parcial que le permitían subsistir: fregar platos, limpiar casas, cuidar niños o bien hacer trabajos de refuerzo, en horas punta, en establecimientos comerciales. En España esto era casi desconocido. Conozco algunos extranjeros que habían planeado permanecer meses en España pensando en que siempre encontrarían algún trabajo, aunque fuese mal pagado. Empeño inútil. Yo mismo, cuando era joven (en los años 50) y disponía de una moto, quise emplearme en un trabajo de reparto de publicidad y mensajería. Trabajé varios días hasta que caí en la cuenta de que la gasolina que gastaba costaba casi tanto dinero que lo que conseguía con el trabajo. Naturalmente, lo dejé y me dediqué a dar clases particulares de matemáticas a algunos estudiantes que preparaban el ingreso en escuelas de Ingeniería. Eso, sí me compensaba ampliamente pero era algo que yo no podía hacer en otros países ni un extranjero en España.

Hoy, las cosas siguen casi igual en ese terreno. Somos el país de Europa con un mayor desempleo juvenil (más del 30%) ya que la mitad de los jóvenes, entre 16 y 34 años, tardan más de un año en encontrar un empleo, después de finalizar los estudios (fuente: INE). Esto no se explica más que por la cultura existente de protección de los hijos por la familia española tradicional. En nuestro país, hay un alto porcentaje de mayores de 25 años que viven con los padres. Esto sería impensable en un país nórdico, como Dinamarca o Finlandia, donde la gran mayoría de los jóvenes viven de manera independiente desde los 18 ó 20 años de edad. Incluso los universitarios, ya que tienen becas o préstamos del Estado así como facilidades para residencias estudiantiles. Según vamos apuntando hacia el Sur, el porcentaje de jóvenes que viven con los padres aumenta; en Italia, Grecia, Portugal y más fuertemente en nuestro país. Y no se ve, en el horizonte, que se vaya a producir un cambio positivo en la independencia juvenil, a corto plazo.

También somos el país europeo en el que la crisis produce un mayor desempleo. Y ello es consecuencia de nuestra burbuja inmobiliaria que ha sido excepcionalmente aguda. En los años previos a la crisis se construían, en España, tantas o más viviendas que en Francia, Italia y Alemania juntas. Y en gran medida, en las costas. Si cualquier persona razonable se podía dar cuenta, ya en 2004 ó 2005, que eso era un sinsentido y que la burbuja tenía que desinflarse muy pronto, cabe preguntarse ¿porqué los precios y la construcción de viviendas han continuado creciendo hasta el año 2009? La respuesta la da otra de las anomalías culturales de nuestro país: la propensión a imitar lo que hacen otros, especialmente si han tenido éxito. Esta propensión, que puede parecer razonable cuando se hace en el momento oportuno, es fatal si no se tienen en cuenta los tiempos y las dimensiones del problema. En los años en los que me dediqué a la agricultura, pude observar una gran tendencia de los pequeños agricultores a hacer casi todos lo mismo. Si un determinado cultivo había resultado excepcionalmente rentable un año, casi todos los pequeños agricultores de la zona tendían a poner ese cultivo sin considerar que se produciría un exceso de oferta que llevaría a un desmoronamiento de los precios y, por lo tanto, a fuertes pérdidas. En el caso de las viviendas, el éxito de la especulación inmobiliaria de los primeros años del nuevo siglo produjo, en muchos compradores, ese mismo efecto de imitación, impulsados también por jefecillos de oficinas bancarias que estaban haciendo su agosto consiguiendo sustanciosas hipotecas. Cuando la burbuja se desinfló en 2009, muchos compradores que creían ser tan "listos" que iban a vender muy pronto la vivienda obteniendo un buen beneficio, se han encontrado con una hipoteca mayor que el valor actual de la compra. El efecto de arrastre del derrumbe inmobiliario, desde 2009 hasta quizás 2013, es demoledor para el empleo y la demanda no solo de la construcción, sino de una parte importante de la industria y el comercio en España. Y hay que decir que la inmigración, que fue un recurso de mano de obra barata, está siendo ahora un colchón que incide en una pequeña reducción del desempleo de nativos españoles.

En mi opinión, la tan cacareada "reforma laboral" no va a tener apenas efecto en la creación de empleo. A corto plazo solo la inversión empresarial tendrá consecuencias en el incremento del empleo. Y esa inversión no se hará en función de la reforma laboral, sino de las expectativas de beneficios. No obstante, habrá que estar atentos a las consecuencias de la reforma en la tasa de temporalidad. Si se consigue una reducción sustancial del 30% de temporalidad que hay ahora en la población ocupada será un éxito de la reforma.

Más importante serían las reformas estructurales que se describen en la "Ley de Economía sostenible", si bien sus efectos serían a medio y largo plazo, y mucho más el que se llegase a un cierto "Pacto por la Educación", a pesar de las zancadillas que el PP está poniendo. En mi opinión, la excelencia en Educación y en Formación profesional son los pilares que realmente podrían suponer, a largo plazo, un cambio definitivo para nuestra anomalía como país europeo.




martes, agosto 10, 2010

Demasiadas lecturas

Cuando uno se va haciendo viejo encuentra un nuevo interés en muchas lecturas, incluso en relecturas de libros que yo había leído hace más de 30 años, porque al releerlos ahora uno encuentra algo nuevo que hace que un libro pase de ser solo interesante a convertirse en apasionante. Es lo que me ha ocurrido al releer a Fritjof Capra, un físico teórico que se interesó por el misticismo oriental de los maestros hinduístas, budistas Zen o taoistas. El "TAO de la física" es un libro que encuentra similitudes muy claras entre las nuevas ideas de la física cuántica y algunas filosofías orientales. Tanto la física teórica como los maestros orientales llegan a la misma conclusión: la unidad e interrelación mutua de todas las cosas y sucesos, la experiencia de que todos los fenómenos en el mundo son manifestaciones de la misma realidad definitiva. Una realidad que se llama Brahman en el hinduismo, Dharmakaya en el budismo y Tao en el taoísmo. Por cierto, la traducción de la edición española que tengo no es muy cuidada. Por ejemplo, enlightement se ha traducido como "ilustración", en lugar de iluminación que sería más adecuado. Quien lea bien en inglés, puede acceder a la versión original del libro "The TAO of physics", gratuitamente, en la red. El archivo pdf correspondiente se puede obtener buscando en Google.

Otros libros de Fritjof Capra, que tengo en mi biblioteca, y me gustaría releer son: El punto crucial y La trama de la vida. En You Tube hay una buena colección de vídeos en los que se puede ver y oír a Fritjof Capra en un inglés muy claro y preciso. En los últimos tiempos, Capra ha estado estudiando profundamente la obra de Leonardo daVinci al que considera más avanzado que el propio Galileo, quien vivió un siglo después de Leonardo.

He realizado un recuento de los libros que tengo pendientes de leer y me salen más de 20. Demasiados, y eso sin contar los que me gustaría releer que son muchos.

Entre los libros pendientes tengo varios de textos y poesía china antiguos. Casi todos bilingües con textos en caracteres chinos y su traducción interpretada. Siempre me ha llamado la atención la dificultad de las traducciones o "interpretaciones" de los textos chinos. Algún día trataré de este tema en este Blog.

También tengo varias novelas (y alguna novela histórica) sin leer. La primera que empezaré será "La montaña del alma" del premio Nobel chino Gao Xingjian. Después Almudena Grandes (El corazón helado), "Sefarad" de Muñoz Molina, "El pedestal de las estatuas" de Gala, "Bomarzo" de Múgica Laínez, "La catedral del mar" de Ildefonso Falcones, "La Guerra civil española" de Antony Beevor, y otros de Pessoa (Libro del desasosiego), Adam Smith (Teoría de los sentimientos morales), Naomi Klein (No logo), Bryce Echenique y varios de los que el diario Público regala (Voltaire, Mark Twain, Camus, Cela, Thomas Mann, Nadine Gordimer...). Con todo esto, junto con las muchas relecturas y la cantidad de tiempo que me llevan los antiguos textos chinos bilingües, tengo ya material para terminar el año sin comprar un solo libro nuevo (algo harto difícil, por cierto).

Al final del año, haré un nuevo recuento para ver como ha resultado todo.

viernes, agosto 06, 2010

De palabras y títulos

Ayer, una persona me dijo que había logrado sacar a una chica de un autismo tardío leyéndole una palabra finesa que decía que era la más larga del mundo. Al parecer la chica había estado 5 años en Finlandia y había aprendido finés. Por alguna razón desconocida, a su vuelta, había tenido un "ataque" de autismo por lo que no hablaba nada ni parecía interesarse por nada. El que me contó la historia, me dijo que buscó algunos términos finlandeses y vio que la chica mostraba interés. Entonces buscó en Google "la palabra finlandesa más larga" y le salió esta:

"lentokonesuihkuturbiinimoottoriapumekaanikkoaliupseerioppilas"

Se trata de un título de una especialización de formación profesional (ayudante de mecánico de motores de turbina para aviones de reacción) y, desde luego, no es la palabra más larga del mundo y ni siquiera lo es de Finlandia. Pero sirvió para que la chica mostrase interés en las palabras y volviese a hablar con normalidad.

Esta anécdota me recordó el antiguo gusto de los finlandeses por los títulos profesionales. Ya en "Cartas finlandesas", escritas por el granadino Ángel Ganivet a finales del siglo XIX, muestra el interés de los finlandeses de entonces por los títulos, sobre todo los que suenan importantes: Tohtori (Doctor), Insinööri (Ingeniero), Kenraali (General), Presidenti... de tal forma que las esposas o viudas tomaban el título del marido, como Doktorinna, ingeniörska, presidentska... (en sueco, ya que en aquella época este era el idioma culto o urbano). En la actualidad, esto sería un anacronismo aunque solo fuera porque hay más mujeres, en profesiones de título universitario o técnicos superiores, que hombres.

Siguiendo con los recuerdos, cuando trabajé de obrero (como estudiante técnico en prácticas) en Finlandia (veranos de 1957 y 58), pude observar las connotaciones clasistas que tenía el título de "Herra" (Señor) para los trabajadores. Especialmente en el caso del servicio militar donde debían dirigirse a los oficiales con el Herra delante: Herra Kapteeni, Herra Kenraali .....
Así que algunos tenían interés en saber cómo un soldado se dirige a un oficial en España. Cómo yo dije que se anteponía el pronombre Minun (mi) para decir "mi capitán" o "mi general", y eso les sonaba a algo muy cercano, y hasta familiar, se quedaron tan asombrados como encantados.

Ahora bien, en la España de los años 40 y 50, el clasismo era muy evidente especialmente en los pueblos. Recuerdo un familiar, juez magistrado, que estaba tan obsesionado por el título de Señor como los trabajadores finlandeses. Solo que por razones contrarias a aquellos. Un día, mi hermano José Mª se refirió a uno de los gañanes de ese familiar como "el señor Pedro". La indignación de nuestro buen magistrado fue monumental: ese no es ningún Señor, será el "tío Pedro". En otra ocasión, cuando los trabajadores ya empezaban a levantar cabeza en España, aunque todavía durante el franquismo, ese mismo Sr. Magistrado se dolía amargamente, diciendo: ¡Se está perdiendo el Señorío! Y todo porque, al parecer, hasta un obrero podía permitirse tomar un taxi en Madrid. Un joven de hoy no entendería nunca el término "Señorío" como una connotación clasista sino como "calidad" o "educación" aplicado, generalmente, a un jugador o a un deportista. Si, en Google, buscamos la frase "se está perdiendo el señorío" nos salen varias entradas, todas ellas refiriéndose a juegos, deportes o discotecas.
Pero también hay términos parecidos que todavía son de uso corriente como el de "sus señorías", en referencia a los parlamentarios.

Hoy se usan términos y palabras bastante diferentes de las que eran usuales hace años. Se puede decir que hay bastantes palabras en peligro de extinción. Y, en muchos casos, se está dando un empobrecimiento del lenguaje. Para mí, un caso que me molesta especialmente es la sustitución de "oír" por "escuchar". En casi todos los idiomas tenemos esa distinción: oír (hear, entendre, hören, kuulla) es sinónimo de percibir un sonido. Implica fundamentalmente al órgano receptor, el oído, mientras que escuchar (listen, ecouter, zuhören, kuunnella) es sinónimo de "poner atención" e implica a la voluntad de atender (para oír algo). Podemos "escuchar" muy atentamente, pero no "oír" porque el sonido no llega al receptor con la calidad necesaria o podemos oír un sonido sin que hayamos puesto atención, incluso aunque no queramos escucharlo. Oímos una sirena de una ambulancia aunque nos moleste su sonido.

Atendamos a la evolución de las palabras y los significados. Continuará.