Lo que nos faltaba. La compañías petroleras, que eran las principales valedoras del negacionismo del calentamiento global, van a obtener beneficios directos de ese calentamiento. Acabo de leer que el cambio climático va a favorecer la extracción de los enormes recursos petrolíferos ocultos bajo los hielos del Ártico.
Se calcula que, bajo los hielos del Ártico, hay suficiente petróleo como para suplir la demanda mundial de crudo durante 3 años. Y, en cuanto a reservas de gas, se estima que la región contiene tanto gas natural como todas las reservas conocidas de Rusia. Además, el deshielo producido por el calentamiento global está descubriendo, en la zona, valiosos minerales cuyo valor se cuenta en miles de millones de dólares.
En suma, un buen motivo para que aumente la disputa por el control del Ártico centrada en los países que lo rodean: Rusia, Canadá, Noruega y EE.UU, además de Dinamarca a la que pertenece la extensa región ártica de Groenlandia. En esta región ya se han abierto los primeros pozos de "oro negro" del ártico.
Si hasta ahora las compañías petroleras, y algunos países, se resistían al control de las emisiones de CO2 a la atmósfera, ahora ya tienen un buen motivo para favorecer esas emisiones: los beneficios que les reportará el deshielo producido por el efecto invernadero de esas emisiones.
Al parecer, no solo los osos polares y otras especies árticas corren peligro por el calentamiento global sino también por los asentamientos de las compañías buscadoras de petroleo. Quizás sea el momento más adecuado para que las Naciones Unidas intenten poner orden en este asunto. Tanto en lo que se refiere a las disputas entre países como, con mayor prioridad, en el control del incremento de emisiones de CO2 que se producirá si no hay un sistema eficiente de control de emisiones consensuado. No solo los países implicados en la zona tienen vela en este entierro, sino también, y prioritariamente todos los países que resultarán damnificados por el cambio climático.
Es la hora de la cooperación constructiva y no del enfrentamiento.
Se calcula que, bajo los hielos del Ártico, hay suficiente petróleo como para suplir la demanda mundial de crudo durante 3 años. Y, en cuanto a reservas de gas, se estima que la región contiene tanto gas natural como todas las reservas conocidas de Rusia. Además, el deshielo producido por el calentamiento global está descubriendo, en la zona, valiosos minerales cuyo valor se cuenta en miles de millones de dólares.
En suma, un buen motivo para que aumente la disputa por el control del Ártico centrada en los países que lo rodean: Rusia, Canadá, Noruega y EE.UU, además de Dinamarca a la que pertenece la extensa región ártica de Groenlandia. En esta región ya se han abierto los primeros pozos de "oro negro" del ártico.
Si hasta ahora las compañías petroleras, y algunos países, se resistían al control de las emisiones de CO2 a la atmósfera, ahora ya tienen un buen motivo para favorecer esas emisiones: los beneficios que les reportará el deshielo producido por el efecto invernadero de esas emisiones.
Al parecer, no solo los osos polares y otras especies árticas corren peligro por el calentamiento global sino también por los asentamientos de las compañías buscadoras de petroleo. Quizás sea el momento más adecuado para que las Naciones Unidas intenten poner orden en este asunto. Tanto en lo que se refiere a las disputas entre países como, con mayor prioridad, en el control del incremento de emisiones de CO2 que se producirá si no hay un sistema eficiente de control de emisiones consensuado. No solo los países implicados en la zona tienen vela en este entierro, sino también, y prioritariamente todos los países que resultarán damnificados por el cambio climático.
Es la hora de la cooperación constructiva y no del enfrentamiento.
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