Si hay algo en que todos los partidos políticos (en sus discursos) y la sociedad en general, están completamente de acuerdo, es en asignar la máxima prioridad a la Educación, en España. El fracaso escolar del 30%, el mayor de Europa, la necesidad de impulsar un nuevo modelo productivo basado en el conocimiento y la investigación tecnológica, así como la de favorecer que nuestros jóvenes eleven su nivel de conciencia cívica para desarrollar una sociedad nueva en un mundo medioambientalmente sostenible, exigen una educación de máxima calidad para todos, en nuestro país.
Sin embargo, la práctica de los Gobiernos (Central y Autonómicos) y de los partidos políticos no parece que vaya en esa dirección. Por un lado, el PP zancadillea el Pacto por la Educación que el ministro Gabilondo, una de las personas más sensatas y capaces para lograr ese tan necesario Pacto, trata de llevar adelante. Y, por otro lado, leo que el coste del comienzo del curso, para las familias españolas, oscila entre 500 y 1.500 euros, según se trate de colegios públicos, concertados o privados. Me parece un escándalo. No voy a decir nada de las escuelas privadas y las concertadas, pero no se puede hablar de prioridad para la Educación, en España, si la Escuela Pública no es totalmente gratuita. Incluido transporte y el material didáctico.
En Finlandia, el país con la mejor educación del mundo, la escuela es pública en un 95% y tiene, desde hace más de 30 años, una asignatura obligatoria de "Educación para la Ciudadanía" (Yhteiskuntaoppi) que nadie se le ocurre objetar ya que impulsa la convivencia y cooperación entre ciudadanos de diferentes credos y procedencias, así como la educación cívica y el respeto por la Naturaleza y el Medio Ambiente. Todo lo que se precisa para asistir al colegio es gratuito: transporte, material, libros y otras necesidades. Es el resultado de considerar prioritaria la Educación, desde hace más de 100 años. Nadie discute que una Educación de gran calidad, para todos, deba pagarse íntegramente con los impuestos, ya que la Educación interesa a todos: a las familias, a los empresarios y a todos los ciudadanos que, de una manera u otra, se benefician de esa educación de calidad, generalizada. Ello repercute en una mejor atención de los servicios públicos al ciudadano, una mayor calidad y productividad de la producción y los servicios, así como en la competitividad de los productos finlandeses con el resto del mundo.
Se comprende que un mayor grado de copago se implante en los servicios sanitarios, para evitar abusos de acceso a médicos y excesos de medicación, pero no tendría sentido en la Educación pública. La Educación nunca puede ser excesiva. Mientras que la Educación pública no sea gratuita, en España, no podré considerar que sea, de verdad, prioritaria para Gobierno y Oposición, por mucho que lo prediquen.
Para una mayor información sobre el tema de la Educación, remito a mis anteriores posts:
Sin embargo, la práctica de los Gobiernos (Central y Autonómicos) y de los partidos políticos no parece que vaya en esa dirección. Por un lado, el PP zancadillea el Pacto por la Educación que el ministro Gabilondo, una de las personas más sensatas y capaces para lograr ese tan necesario Pacto, trata de llevar adelante. Y, por otro lado, leo que el coste del comienzo del curso, para las familias españolas, oscila entre 500 y 1.500 euros, según se trate de colegios públicos, concertados o privados. Me parece un escándalo. No voy a decir nada de las escuelas privadas y las concertadas, pero no se puede hablar de prioridad para la Educación, en España, si la Escuela Pública no es totalmente gratuita. Incluido transporte y el material didáctico.
En Finlandia, el país con la mejor educación del mundo, la escuela es pública en un 95% y tiene, desde hace más de 30 años, una asignatura obligatoria de "Educación para la Ciudadanía" (Yhteiskuntaoppi) que nadie se le ocurre objetar ya que impulsa la convivencia y cooperación entre ciudadanos de diferentes credos y procedencias, así como la educación cívica y el respeto por la Naturaleza y el Medio Ambiente. Todo lo que se precisa para asistir al colegio es gratuito: transporte, material, libros y otras necesidades. Es el resultado de considerar prioritaria la Educación, desde hace más de 100 años. Nadie discute que una Educación de gran calidad, para todos, deba pagarse íntegramente con los impuestos, ya que la Educación interesa a todos: a las familias, a los empresarios y a todos los ciudadanos que, de una manera u otra, se benefician de esa educación de calidad, generalizada. Ello repercute en una mejor atención de los servicios públicos al ciudadano, una mayor calidad y productividad de la producción y los servicios, así como en la competitividad de los productos finlandeses con el resto del mundo.
Se comprende que un mayor grado de copago se implante en los servicios sanitarios, para evitar abusos de acceso a médicos y excesos de medicación, pero no tendría sentido en la Educación pública. La Educación nunca puede ser excesiva. Mientras que la Educación pública no sea gratuita, en España, no podré considerar que sea, de verdad, prioritaria para Gobierno y Oposición, por mucho que lo prediquen.
Para una mayor información sobre el tema de la Educación, remito a mis anteriores posts:
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