Conforme el planeta Tierra se hace relativamente más pequeño (por efecto de la globalización medioambiental y el uso masivo de la Red) se multiplican los estudios relacionados con el bienestar y la felicidad en diferentes países. Recientemente, se han publicado dos diferentes rankings de "felicidad" con muy diferentes resultados. Todos ellos se basan en algún trabajo psico-sociológico con encuestas de satisfacción más o menos subjetivos, además de otros datos objetivos como la esperanza de vida o el nivel educativo. Pero hay uno que concede la mayor importancia a la riqueza o ingresos per cápita y otro que lo hace, teniendo en cuenta el futuro, considerando que la "huella ecológica" generada por cada país operaría inversamente al grado de satisfacción del colectivo.
El primero, ha sido desarrollado por la Universidad de Leicester y establece un "mapa de la felicidad" en el que aparecen en los 10 primeros puestos (top ten) países nórdicos como Dinamarca, Finlandia, Islandia o Suecia, otros europeos como Suiza y Austria y, finalmente, otros como Bahamas, Bhutan, Brunei y Canadá. Los EE.UU quedan en el puesto 23, UK en el 41 y España en el 46. En español, hay un artículo publicado por el periódico mejicano Excelsior titulado "Dinamarca es el país más feliz del mundo" donde se da también noticia de los resultados para países de habla hispana.
En este estudio, los países que ocupan puestos de cabecera suelen tener un PIB per cápita alto, salvo el caso de Bhutan (un país budista del Himalaya) que solo tiene 1.400 $ per cápita (según la CIA) pero que aparece en el puesto 8º. No obstante, casi todos los países de bajo nivel de ingresos se encuentran también en puestos bajos. Así, la mayoría de los países africanos están por debajo del puesto 120.
El segundo estudio al que me refiero, ha sido desarrollado por la NEF (New Economics Foundation) cuyo lema es "la economía, como si la gente y el planeta nos importaran (economics, as if people and the planet mattered)" y utiliza la siguiente fórmula para la elaboración del "índice de felicidad (HPI)":
HPI = Satisfacción en la vida x Esperanza de vida / Huella ecológica
La explicación de estas variables se puede encontrar con detalle en la web que determina la lista de países por orden de HPI. La gente de países como Vanuatu y de bastantes latino-americanos parecen estar satisfechos con su vida y, puesto que tienen una buena esperanza de vida, y un consumo material bajo, que genera una huella ecológica pequeña, el índice de felicidad es alto. Esta huella ecológica se mide en gha (media de hectáreas globales), o sea por la superficie per cápita que requiere el consumo de recursos medio del país. Tajikistán o Bangladesh solo requieren 0,6 hectáreas mientras que USA o Qatar gastarían 9,5 ha. En estos momentos, la huella ecológica media del planeta se calcula en 2,2 gha por persona y la capacidad de carga biológica en 1,8 gha por lo que ya estamos excediendo los límites ecológicos en más de un 20%, lo que no sería sostenible a largo plazo. Así las cosas, España aparece en el puesto 87, Dinamarca en el 99, UK en el 108 y EE.UU en el 150. Bastante diferente del anterior estudio.
Se podría objetar, no sin razón, que la gente "desea" también tener acceso a un alto consumo material (ropa, coches, viajes, buena casa...) pero si tomamos en consideración un futuro sostenible para los niños de ahora, el mantenimiento de una huella ecológica muy superior a la capacidad de carga del planeta llevará ineludiblemente al desastre, o sea a la reducción forzosa del consumo junto con una disminución drástica de la población por hambre y falta de recursos básicos como el agua potable.
Ahora bien, lo paradójico del caso es que, cuando los recursos escaseen y los desastres naturales derivados del cambio climático se hagan más presentes, los primeros que sufrirán las consecuencias serán, como siempre, los más pobres, a pesar de ser los que menos hayan contribuido a ese desastre.
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