martes, abril 15, 2008

Crisis

En el idioma chino el concepto de crisis se expresa por un conjunto de dos términos: wēi - jī (危 机), que significan riesgo y oportunidad (*). Es la mejor definición posible del concepto de crisis, que implica un riesgo o un peligro, pero también una excelente oportunidad para un cambio fructífero.

La Real Academia expone diferentes significados, aunque ninguno tan preciso como el del chino. En el DRAE:

Crisis.

(Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις).

1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.

2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.

3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.

4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.

5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.

6. f. Escasez, carestía.

7. f. Situación dificultosa o complicada.


La actual situación económica española ha sido descrita como crisis por algunos y como desaceleración por otros. Todo depende de la magnitud que se suponga para el riesgo de la situación y de las dificultades que se vean para resolver el problema. Ya en mi artículo ¿Milagro económico?, escrito en Septiembre 2007, describía como razonablemente realistas predicciones de incremento del PIB (para 2008) inferiores al 2% como las que, ahora, estiman algunas instituciones internacionales como el FMI.

¿Se puede hablar de crisis con estas cifras? No, si las comparamos con otras antíguas más conocidas. Como la del crack bursátil de 1929 en los EE.UU o, incluso, con las de la transición española, del 76 al 82. En esta última, se llegó a cifras de inflación y de desempleo superiores al 20% . Una crisis que fue, también, una gran oportunidad para pactos económicos como los de la Moncloa y el pacto político que se concretó en la Constitución del 78 y el Estado de las Autonomías.

En todo caso, ninguna de estas crisis se podría comparar con algunas catástrofes del siglo XIX, como la gran hambruna irlandesa de 1846 a 1848, que hoy sería imposible dados los recursos que los Gobiernos tienen para intervenir en la macroeconomía, en los países desarrollados. En aquel entonces, una plaga asoló la cosecha de patatas de Irlanda y muchas personas murieron de hambre o emigraron a los EE.UU. y a otros países. Se calcula que la población de Irlanda disminuyó en más de 2 millones. Y también, en este caso, a la desgracia siguió una gran oportunidad: la emigración de unos 5 millones de irlandeses a los EE.UU., durante el siglo XIX, que ha constituido una influyente comunidad económica y cultural, a la que perteneció la familia del Presidente Kennedy, y que también es, ahora, una de las fuentes de las inversiones tecnológicas e industriales que están en el orígen de la actual prosperidad irlandesa, que ha sobrepasado al Reino Unido en Renta per cápita. Algo impensable hace solo 50 años.

Por lo que a mi respecta viví, además de la crisis de la transición, la más reciente de 1992-93 que me afectó personalmente, tanto que decidí jubilarme con 3 años de anticipación. Por aquel entonces, yo era socio de una pequeña empresa de consultoría y tuvimos algunos clientes que suspendieron pagos. Mis ingresos se reducieron a la tercera parte de los de años anteriores, con lo que decidí la jubilación anticipada ya que, al menos, me aseguraba un ingreso fijo. Vendí mi casa de Majadahonda (Madrid) y compré otra en Fuengirola, bastante más barata, lo que suscitó las sospechas de un funcionario de Hacienda, quien me dijo: ¿como es que su nueva casa es más barata, cuando "todo el mundo" va a más y no a menos? Y es que la mentalidad funcionarial que, cada año, aumenta sus ingresos nominales (aunque no siempre su poder adquisitivo) no comprende facilmente que, en el mundo empresarial, una crisis puede disminuir drásticamente los ingresos de muchas personas e, incluso, llevarles a la ruina más total. Yo me consideraba afortunado porque esta crisis me daba la oportunidad de cambiar a una vida con menores ingresos monetarios, pero de bastante mayor calidad.

En todos estos casos, aparece muy claro ese concepto de crisis del lenguaje chino, a la vez como un peligro y una nueva oportunidad.

* NOTA: En el idioma chino, puede haber muchos significados diferentes para cada palabra (de una sílaba). Wei o Ji pueden tener cerca de 50 significados que se reducen mucho utilizando uno de los 4 tonos (en este caso es el primer tono que se representa por una raya sobre la sílaba: wēi jī) y, por ello, se precisa conocer el contexto hablado o el carácter escrito (危 机), diferente para los diferentes significados. Es posible que algunos lectores no vean correctamente los caracteres chinos, sobre todo si utilizan Windows y no han instalado el soporte de caracteres asiáticos que, en mi sistema de Ubuntu-Linux, viene habilitado por defecto.

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