jueves, noviembre 03, 2011

Notas de un observador. 11/45: Desempleo.

En Febrero 2010, escribí un post titulado "Un pájaro de mal agüero" referido a unos artículos y un libro del economista Santiago Niño Becerra, quien considera que la crisis actual es sistémica y va a durar hasta 2016. Al parecer, no andaba del todo descaminado, ya que Europa parece estar recayendo en una nueva recesión con la agudización de la crisis griega y bancaria. Cuando se pensaba que, tras el verano, vendría una época de lento crecimiento, estamos en un claro estancamiento económico de casi todos los países europeos. Claro que las cifras que Niño Becerra daba para el desempleo en España, en 2011-2012, eran del 24% al 28% de la población activa, decreciendo solo a partir de 2016. Con el 21% actual no estamos tan lejos.

No es la primera vez que escribo sobre esa "maldición española" que nos hace tener un desempleo estructural descomunal, superior al de cualquier otro país europeo. En mi post de 27 Mayo 2011, recogía algunas razones para esta "maldición", incluido el pinchazo de la burbuja inmobiliaria con el divertido vídeo de Alex Saló, Españistán. Las otras causas son la temporalidad de la industria española más importante (el turismo), la dimensión -excesivamente pequeña- de las empresas, lo que dificulta la innovación, y la escasa inversión empresarial en I+D+i. Aunque solo he encontrado datos de 2006, este artículo de ForumLibertas es suficientemente explicativo de nuestras deficiencias en este campo del I+D+i: solo 25 patentes solicitadas / millón de habitantes, contra 782 de UK, 449 de Países Bajos y 319 de Finlandia.

Quizás, en el futuro, una mayor flexibilidad laboral en la empresa, pueda hacer que, en momentos de crisis, el ajuste no se haga despidiendo gente sino reduciendo horas y salarios. Pero, por ahora, las reformas laborales que se han aprobado no parecen tener ningún efecto positivo. Hoy por hoy, lo verdaderamente importante es el estancamiento, incluso el descenso, de la demanda. Cuando esto ocurre, el empresario no invertirá ni contratará personal, salvo si la empresa exporta a países que no sufren la crisis (China, AL...).

En estas circunstancias, es normal que la mayor parte de la población espere que un cambio de Gobierno, con una política económica diferente, cambie la situación y se empiece a crear empleo. Es el Hada de la Confianza (según la terminología Krugman), a la que, con frecuencia, a Rajoy le gusta invocar. Y, ciertamente, en unas circunstancias  tan dramáticas, hay mucha gente que acaba creyendo en las hadas, con lo que el PP cosechará un gran triunfo, probablemente por mayoría absoluta.

Ahora bien, las pocas cosas claras que el (enorme y ambiguo) programa del PP ofrece, y que son una reducción de impuestos a los empresarios que creen empleo y la austeridad en los gastos públicos (lease "recortes" de servicios públicos) para conseguir la ineludible reducción del déficit de las cuentas públicas, no auguran un buen resultado para el empleo: pocos empresarios contratarán personal por el simple hecho de que se les reduzcan impuestos, si no venden sus productos. Solo los exportadores y los posibles inversores extranjeros, podrían cambiar la situación.

Y, desde luego, el enorme "ejercito de reserva" de más de 4 millones de desempleados podría ser, también, un aliciente para la generación de empleo en condiciones draconianas. Y eso ya empieza a ocurrir con algunos inmigrantes y otros que se encuentran en situación desesperada. Conozco a una persona a la que le ofrecían un trabajo de limpieza, en la economía sumergida, por 3 euros la hora, ya que esa era la cifra por la que trabajaba una ecuatoriana. Lamentable.

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