martes, abril 12, 2005

Público y privado

Lo que diferencia a los distintos modelos políticos es, fundamentalmente, el tamaño y contenido del sector público y el tratamiento político y jurídico del sector privado. La tendencia de los modelos de izquierdas (social-comunistas y socialdemócratas) es a dar mayor peso y protagonismo político al sector público y a la regulación del sector privado y la de los modelos liberales de derechas (en USA se suele denominar "liberales" a los de tendencia izquierdista como Michel Moore) la de desconfiar de la intervención del Estado en la sociedad y facilitar un desarrollo sin trabas del sector privado.
La ideología del libre mercado, fundada por Adam Smith en el siglo XVIII, se sustenta en la creencia en un mercado de competencia perfecta en el que millones de transacciones voluntarias regulan los precios equilibrando oferta y demanda y enviando contínuamente información útil de lo que se ha de producir y vender a los agentes económicos implicados. Es la "mano invisible" que sustituye con ventaja a cualquier planificación. Además, la propiedad privada se encarga de lograr la mayor eficiencia de las operaciones económicas por el incentivo del beneficio. En tales condiciones, la intervención del Estado solo debería darse para dar Seguridad a los agentes económicos y sociales para que estos operen libremente y con los menores obstáculos legales posibles.
El desastroso desarrollo de la mayor parte de los países del "socialismo real" parece haber dado la razón a los liberales más radicales. Sin embargo, las cosas quizás no sean tan sencillas.
Milton Friedman, un economista liberal y premio Nobel, en su libro "Libertad de elegir" y en el capítulo que llama "la falacia del estado de bienestar" formula un atractivo esquema de los distintos tipos de transacciones que se pueden dar atendiendo a quién costea el servicio y quién se beneficia del mismo. Entonces, las transacciones son de 4 tipos:
a) Uno gasta su dinero para comprar un producto o servicio para sí mismo. Entonces trata de minimizar el gasto y maximizar el valor de la compra. Es el caso de quien va a un supermercado de compras. El proceso suele ser muy eficiente.
b) Uno gasta dinero para comprar algo a otro. Es el caso de un regalo de boda: tratamos de minimizar el gasto pero no sabemos maximizar su valor para otro. En todo caso, nos conformamos con la "apariencia" de valor.
c) Gastamos dinero de otro para nuestro propio beneficio, como en el caso de una comida de empresa: no nos preocupa el gasto pero tratamos de obtener un buen valor (una buena comida).
d) Gastamos el dinero de otros y en beneficio de otros: la administración de la Seguridad Social, la Sanidad pública, etc. El resultado parece que debería ser poco eficiente; demasiado gasto para poco valor.

Friedman nos dice que todos nosotros estamos financiando (con nuestros impuestos) servicios públicos, como Sanidad o Educación, que podríamos comprar en un sector privado más eficiente que nos daría un mayor valor a un menor coste. Esta es la teoría ¿pero coincide con la realidad? En primer lugar, los liberales y los actuales "neocons" se olvidan de que hay una gran parte de la población que no podría comprar nunca servicios como la sanidad y una buena educación para sus hijos. Y también se olvidan de que, en la democracia, el sector público está sometido a una estrecha vigilancia por parte de los ciudadanos y de la oposición política. Los servicios públicos se establecen y se controlan según el criterio de cada ciudadano un voto. Por el contrario, los servicios privados responden al criterio de cada euro (dolar) un voto. Es decir, los que dispongan de dinero sobrante podrán tener una buena educación o acceder a la sanidad privada mientras que la mayoría no podrá.
Por otro lado, ¿es cierto que los sistemas privados gastan más eficientemente que los públicos? Puede que así sea en determinados casos puntuales, pero si nos atenemos a las cifras globales es fácil ver que no es así. Comparando los países europeos más desarrollados con los E.E.U.U., que "goza" de una Sanidad mayoritariamente privada, podemos ver que donde hay una Sanidad Pública Universal el gasto total de Sanidad oscila entre el 6% y el 10% del PIB (Suecia 8,4%, España 7,1%) mientras que el gasto sanitario USA es del 13,6% PIB, según cifras de la OCDE para 2001. Y no hay duda de que la protección sanitaria y la esperanza de vida son mayores en Europa que en USA.
Algo parecido cabría decir de la Educación. El mundo del liberalismo achaca los malos resultados globales de educación en USA al hecho de que la mayor parte de las escuelas de enseñanza primaria y secundaria sean públicos. Sin embargo, un país como Finlandia, donde la Educación es pública y gratuita, presenta los mejores índices de la OCDE en educación. Y lo mismo se puede decir de otros países noreuropeos y asiáticos.
El debate sobre las ventajas del sector privado o del público es mucho más complejo que lo que pretenden los fanáticos del liberalismo.

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