sábado, marzo 11, 2006

Competencia versus Cooperación

Para algunos autores neoliberales (Fukuyama) la libre competencia, como motor básico del crecimiento económico, constituye un sistema mejor adaptado al funcionamiento de la naturaleza que otros basados en la planificación y la cooperación entre grupos y personas. Y, ciertamente, en la selección natural la competencia es un tipo de relación interespecífica muy común. Pero hay otros muchos tipos de relación: el parasitismo, la simbiosis, la explotación y diversas formas de cooperación. Formas de relación que existen también entre los grupos humanos.
La cooperación es una forma de funcionamiento muy eficiente para determinados grupos de animales, como los insectos. Para las abejas, esa cooperación se realiza mediante el intercambio libre de la información: si toda abeja que descubre un banco de flores se guardase esa información para su uso exclusivo, la colmena al completo correría el riesgo de desaparecer. Por el contrario, las abejas que descubren zonas de flores informan a las otras de su descubrimiento mediante una danza que especifica la distancia y orientación para llegar a dichas flores.
En nuestra sociedad también los grandes avances científicos y tecnológicos se dan cuando la información circula libremente. La competencia conduce a la apropiación de los descubrimientos mediante patentes y derechos de autor. La cooperación lleva a la libre difusión de las invenciones y descubrimientos, lo que puede ser más eficiente que la competencia.
Y, en el momento histórico que nos toca vivir, en un planeta amenazado por un consumo disparatado de recursos no renovables y un equilibrio medioambiental a punto de romperse, la cooperación entre los grupos humanos resulta más necesaria que nunca. Una cooperación acompañada por algún tipo de Planificación a nivel global. Un ejemplo de este tipo de actuaciones ha sido la prohibición del uso de gases que destruyen la capa de ozono, que ha permitido poner límites a esa detrucción. También el protocolo de Kyoto para la limitación de los gases de efecto invernadero. Muchos otros aspectos de protección ambiental están pendientes de solución: la tala de árboles de las selvas amazónicas y tropicales o la lucha contra la desertificación.
La libre competencia no puede, como algunos pretenden, extenderse a todos los ámbitos de la vida. En realidad, la libre competencia está hoy circunscrita solo a los mercados locales y a las pequeñas empresas.
Las grandes multinacionales aplican, sobre todo, una Planificación a largo plazo que Gobiernos y Naciones Unidas deberían regular para que se realice de forma cooperativa a favor, y no en contra, de los intereses globales de la humanidad.

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