El concepto de "horror vacui" viene de la antigüedad y tiene significados muy diversos. En la filosofía es el miedo al vacío, el horror a la nada, o sea al nihilismo, porque implica la falta de principios o de fundamentos, algo que las religiones y filosofía clásica no querían admitir. En cambio, desde Newton o Torricelli, la física considera el vacío como parte fundamental del Universo.
Desde un punto de vista psicológico, el horror vacui significa la necesidad de llenar la vida con cosas, ideas, pensamientos... En el Arte, el horror vacui se manifestó, especialmente en el barroquismo, por la necesidad de llenar los espacios de los cuadros, los salones y los edificios. Solamente en el siglo XX aparecen obras de arte en el que el vacío juega un papel fundamental.
El vacío es, también, un elemento fundamental en algunas filosofías orientales como el taoismo o el budismo zen: el vacío, la nada es la base del todo. Y, también, el vacío juega un papel clave en el misticismo cristiano.
En otro orden de cosas, más superficial y cotidiano, el horror vacui se manifiesta más en las culturas mediterráneas que en las nórdicas. En la cultura mediterránea hay una tendencia a la aglomeración, a huir de la soledad y el vacío. Si observamos una playa, vemos que la gente tiende a concentrarse donde hay más gente y no siempre a buscar espacios muy vacíos. A veces me pregunto si la tendencia de la gente a entrar en bares más concurridos, evitando los más vacíos, no será más consecuencia del horror vacui que de la desconfianza en el servicio que pueda generar una falta de clientela.
Por otra parte, el urbanismo meridional, al contrario que el nórdico, tiende a la aglomeración y no a la dispersión. Se evita la soledad, el aislacionismo y hasta el silencio, algo apreciado en el Norte y aborrecido en el Sur. Nuestro país presenta un lleno en la periferia y en el centro, y un gran vacío en el resto. ¿Horror vacui?
Las formas de evitar el horror vacui son muy variadas. Cuando era estudiante, un compañero, que era hijo único, no soportaba estar en soledad ni una hora; hasta para estudiar necesitaba compañía. Algo incomprensible para mí; quizás porque vengo de una familia numerosa, la soledad constituye un valor muy apreciado por mí. El consumismo compulsivo parece ser también una forma de llenar el vacío del alma. Alguien con horror vacui, por mucho dinero que tenga, se lo gastará irremisiblemente. Conozco una señora de más de 80 años que necesita compulsivamente comprar y vender pisos (que no le harían falta para nada), sospecho que para evitar el vacío de su propio espíritu.
¿No será también una manera de escapar del horror vacui el que yo escriba este weblog?
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