El brutal atentado de ETA en el aeropuerto de Barajas ha roto las esperanzas que muchos teníamos en el llamado "proceso de paz", especialmente porque llevábamos 3 años sin atentados mortales. Pero también ha puesto de relieve las incoherencias de la política de derechas en nuestro país.
Desde que el Parlamento aprobó (con la única excepción del PP) la iniciación de contactos con ETA, condicionando el diálogo a que no se pagasen precios políticos ni se negociasen concesiones hasta asegurar que la banda había renunciado definitivamente a la violencia, el PP (apoyado por la AVT) no ha cesado de atacar al Gobierno acusándole de rendirse ante los terroristas y de mantener una negociación secreta con ETA. Los ataques a Zapatero han sido constantes, pese a que era evidente que no se hacía concesión alguna cumpliendo lo acordado en el Parlamento.
Ahora, después del atentado, ya ha quedado totalmente claro que no ha habido concesiones ni traición alguna. ¿No debería la derecha haberlo reconocido así? ¿no debería el PP mostrar el máximo apoyo al Gobierno ante el atentado (igual que hizo el PSOE en la ruptura de la tregua anterior)? ¿no tendría la AVT que mostrar toda su repulsa hacia ETA por el atentado y no hacia el Gobierno?
Sin embargo, el PP sigue manifestando hostilidad al Gobierno, si bien ya no dice que se "rinde ante ETA". Y, en el caso de la AVT y de su impresentable Presidente, en la última manifestación (afortunadamente poco concurrida) se ataca con la máxima furia a zETAp, olvidándose de ETA, y se carga contra los reporteros gráficos y de TV al más clásico estilo fascista.
Otra muestra de incoherencia y desfachatez son las declaraciones a la COPE de nuestro ínclito Ángel Acebes (por si no se recuerda, responsable de Interior en el atentado del 11M) en las que dice (según el Libelo Digital):
"He sido ministro del Interior, y si algo es necesario en situaciones de incertidumbre como la que se genera tras un atentado terrorista, es una información clara, continua y fiable que proceda del Gobierno"
En realidad, tendría toda la razón si admitiese que lo que se informó, por él mismo y su Gobierno del 11 al 14M, fue todo lo contrario de una información clara y fiable. Sí, en cambio, fue continua su adscripción a ETA del atentado.
Volviendo al atentado del aeropuerto, cabe preguntarse si no se hubiese dado en el caso de que hubiese habido algún gesto de acercamiento en el terreno penitenciario, como hizo el anterior Gobierno. Mi opinión es que, dado el resultado en la anterior tregua, no era conveniente hacer el menor gesto hasta tanto fuese seguro el abandono de las armas. Ahora, los que, en el entorno de ETA, quieran la paz tendrán que imponerse a los que quieren seguir con la violencia hasta asegurar el desarme, si quieren lograr cualquier concesión. Mientras tanto, sufrirán el acoso policial y el ostracismo político. Tomando como ejemplo lo ocurrido en Irlanda, parece que pasarán años hasta que podamos ver el fin de la violencia etarra. Y, quizás, solo cuando gobierne el PP de nuevo podremos tener una oposición responsable que apoye al Gobierno en la lucha antiterrorista y asegure la unidad de las fuerzas democráticas.
Después de escribir todo lo anterior, ayer, leo en la prensa del 2 / Enero que Javier Arenas (supuesto moderado del PP) ha dicho, sobre el Presidente, lo siguiente:
"La respuesta de Zapatero (al atentado) es una vergüenza y una ofensa a todas las victimas del terrorismo". Me pregunto qué objetivos puede tener este personaje para expresar semejante barbaridad.
También leo una comparación entre la tregua del 98 (con Aznar en la Presidencia) y la actual. No hay demasiadas diferencias, salvo que en la primera se hicieron algunas concesiones penitenciarias (acercamiento de 130 presos) y que las reivindicaciones de la banda eran de un independentismo radical en el 98 y, ahora, solo de reconocimiento del derecho de decisión a los ciudadanos vascos (lo que a mí me parecería democráticamente aceptable en caso de total ausencia de violencia). Pero la verdadera diferencia está en el comportamiento de la oposición. En el 98, la oposición apoyó al Gobierno y culpó solo a ETA. Lo contrario de lo que se produce ahora, salvo honrosas excepciones como la del alcalde de Vitoria, del PP, quien ha dicho que "no es el momento de hacerse reproches, sino de reconstruir la unidad y trabajar juntos contra el terror". Pero la mayor parte del PP ven que pueden sacar ventajas electorales del fracaso del proceso de paz y no están dispuestos a aflojar en sus mordiscos. ¡Antes que el país, está la vuelta al poder! Y se autoproclaman "patriotas".
Si hay algo que detesto en política, es el oportunismo.
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Prueba
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