sábado, enero 20, 2007

Spain is different


Este slogan, una manera fina de decir que España constituye una anomalía en Europa, sigue hoy vigente. Y eso que alguna de las anomalías de hace 50 años han cambiado radicalmente de signo. Por ejemplo, en los años 50 nos diferenciábamos por ser un país de alta natalidad con familias muy numerosas (en mi caso, eramos 9 hermanos). Ahora España se distingue por presentar, junto con Italia (otro país católico, anteriormente de alta natalidad), uno de los índices de fecundidad más bajos de Europa.

No todas las anomalías españolas son negativas. Empezaré por algo en lo que deberían imitarnos los demás países europeos, a saber: la conservación del apellido materno en los hijos o de la mujer en el matrimonio. La conservación de la identidad de la mujer, que se da en España desde los tiempos de los Reyes Católicos (tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando), es un avance notable por numerosas razones, entre ellas la de disponer de dos apellidos (¿cuantos miles de José García habría en España si solo se tuviese un apellido?). Pero, sobre todo, porque se trata de que la mujer no pierda su propia identidad nominativa y de que su apellido continúe en los hijos. Conozco parejas europeas separadas en las que la mujer sigue manteniendo el apellido del ex-marido (al que, cordialmente, odia) porque es, también, el apellido de los hijos. En realidad, lo más lógico sería el que los hijos tuviesen como primer apellido el de la madre ya que es, biológicamente, lo más apropiado. Y, siempre, dos apellidos. Respecto a los nombres, es también una anomalía que muchos funcionarios del Registro impongan la regla de que los nombres deban ajustarse al santoral o ser admitidos por la costumbre. ¡No se admiten nombres inventados como ocurre en Cuba y otros países latinoamericános! Recientemente, se ha denegado poner "Beliza" a una niña española de origen colombiano. Y es un nombre bien bonito, como lo son muchos que conozco de Cuba: Yusmari, Yalili o Elian (combinado de Elizabeth y Juan). ¿Porqué no admitir toda clase de nombres? Pienso que, en otros países europeos, nadie pondría pegas a llamar Lolita a una niña, o cualquier otro nombre, siempre que no sea ofensivo o denigrante para las personas (no creo que se admita "Hitlerito" o bien "Cojoncio", como en una novela de Cela).

Volviendo a las anomalías, la más significativa y sorprendente es, para mí, la de la vivienda. España es, con diferencia, el país en el que la vivienda habitual es en propiedad y el que menos porcentaje tiene de viviendas en alquiler. Más del 85% de la gente habita una vivienda propia y solo aproximádamente el 10% en vivienda alquilada, cuando en Holanda, Alemania o los países nórdicos el porcentaje de viviendas en alquiler es del 50% o más. Y eso que, en España, hay ya más de 3 millones de viviendas vacías, mientras que los precios, tanto de compra como de alquiler, son ya de los más altos de Europa. Las "facilidades" que el Gobierno ofrece, para arrendadores y arrendatarios, parecen no tener el menor éxito. En toda Andalucía no llegan a 1.500 las subvenciones solicitadas en 2006. Y las ventajas son relevantes: los propietarios reciben 6.000 € por alquilar un piso vacío, siempre que lo hagan con un contrato a 5 años. ¿Porqué no se ponen más pisos en alquiler?. Probablemente por desconfianza hacia los posibles arrendatarios y por desprotección legal ante impagos o vandalismos.

La desconfianza en el prójimo es otra de las anomalías de nuestro país. En realidad, la confianza en el otro es una característica que, en Europa, es inversamente proporcional a la distancia al polo Norte; y que está sufriendo transformaciones derivadas de los flujos migratorios. Por razones sociales y culturales, Finlandia es el país donde se daba un mayor grado de confianza entre sus habitantes. Y, claro está, los finlandeses van perdiendo esa bella característica cuando se instalan en nuestro país o cuando reciben demasiados inmigrantes africanos o latinos. Mi mujer, cuando llegó a España, mantenía esa confianza hasta que empezó a ser objeto de robos y timos. Por lo visto, yo no le había alertado lo suficiente y, como era su costumbre, en unos Grandes Almacenes dejó su bolso en una repisa mientras se probaba unas prendas. Desapareció el bolso con toda la documentación y el dinero. Pero lo más curioso es que, al tener un acento extranjero, era la Policía la que desconfiaba de que ella estuviese diciendo la verdad: ¿quien dejaría, sin vigilancia, el bolso mientras se probaba un vestido?. Sobre este aspecto de la confianza creo que trataré más ampliamente cuando escriba sobre las Administraciones públicas. Una de las razones por las que la Administración de los países del Norte es más sencilla y rápida es, probablemente, porque se basa en la confianza hacia los administrados. De hecho, en Finlandia, cualquier ciudadano se convierte en una especie de "notario" que testifica ante la Administración para muchas operaciones o gestiones.

Pero, quizás la anomalía española de mayor repercusión social sea la de los horarios partidos, que implican que una gran parte de la población trabajadora llega a su casa tan tarde que impide una vida familiar normal, además de crear insoportables puntas de tráfico durante las horas de comida. En casi toda Europa, la mayor parte de los trabajadores tienen jornada contínua (salvo un receso para almuerzo) y está en casa de las 16h a las 18h, como máximo, con lo que comen en familia hacia media tarde y tienen tiempo para ocuparse de los hijos. No es aventurado decir que una parte de los problemas que tiene nuestro sistema educativo deriva de esta falta de presencia de los padres en el hogar.

Otra anomalia secular con respecto a Europa (con la excepción de Grecia y Portugal) es el poco prestigio de la Ciencia en nuestro país. La desafortunada frase de Unamuno, ¡que inventen ellos!, está todavía vigente. Al menos socialmente hablando. Aunque se están dando pasos para aumentar la inversión en I+D+i, todavía estamos lejos de conseguir una situación cercana a las de los países del Centro y Norte de Europa. Si tomamos el dato del número de patentes registradas, en relación al PIB, como indicador de resultados del avance científico y tecnológico de un país, vemos que nuestra situación es de las peores del mundo desarrollado: Finlandia, Japón y Suiza registran más de 5 patentes por 1.000 millones $ de PIB, Alemania y Suecia más de 4, EE.UU. 3, Francia, Dinamarca, Gran Bretaña y Austria algo más de 2, otros países (incluidos Italia o Irlanda) más de 1,5 y, finalmente, España con muy poco más de 1 patente registrada por cada 1.000 millones $ de PIB.

Otra anomalía, muy lamentable, es la violencia que se percibe en bastantes aspectos. En especial, desde luego, la del terrorismo etarra que dura ya más de 40 años y no parece tener un próximo final. Pero también otras violencias socio-culturales como la "fiesta" de los toros, incluidos los encierros y otros festejos en los que las víctimas son animales. El maltrato a los animales es también una diferencia notable con el mundo anglosajón; algo que irá disminuyendo conforme se vaya considerando, como ya está ocurriendo, que los animales de compañía (los mal llamados "mascotas") forman parte de la familia.

Y finalmente, en el área de la política, muchos ciudadanos europeos (especialmente los nórdicos) se asombran del grado de virulencia del enfrentamiento entre partido gobernante y oposición en temas que, como es el terrorismo, deberían tratarse con discreción y mutuo acuerdo entre los partidos con posibilidad de gobernar. Una anomalía incomprensible y nueva en nuestro país sobre la que ya he tratado en anteriores artículos.


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