viernes, enero 18, 2008

El efecto Gallardón

Yo pensaba (erróneamente) que la reciente noticia de la no inclusión de Gallardón como candidato del PP en las listas por Madrid causaría un gran revuelo en Madrid y, quizás, en alguna otra gran ciudad muy politizada, pero no que también fuera motivo de debate en bares y centros de trabajo de Málaga, la ciudad donde vivo. Sin embargo, el llamado "efecto Gallardón" parece tener también su repercusión en esta amable ciudad andaluza. Esta divertida viñeta, de Idígoras, aparece hoy en el diario SUR:

Y es que, según casi todos los comentaristas, el efecto Gallardón parece haber perjudicado seriamente las expectativas de voto del PP en el segmento del centro electoral.

En mi anterior artículo "La batalla por el centro" decía que todos los indicios llevaban a pensar que la contienda electoral se iba a dar en el centro sociológico lo que implicaba un ejercicio de moderación por parte de los dos contendientes. Hoy, el escenario ha cambiado totalmente.

En el PSOE aparecen señales que se dirigen a la movilización de la izquierda: las afirmaciones de laicismo, ante la ofensiva de la jerarquía eclesiástica, y el retomar la reflexión en torno a la conveniencia de cambiar la Ley actual sobre el aborto para ir a una Ley de plazos. Por parte del PP, la defenestración de Gallardón y el fichaje de esa especie de "samurai" nacionalista (español) y neo-con, que es el ex-presidente de ENDESA Sr. Pizarro, parecen dirigirse a la gran mayoría de la derecha radical del PP, a la derecha jaleada por la COPE y La Razón, pese a los débiles lamentos del ABC.

Con todo esto, es pertinente preguntarse: ¿qué consecuencias electorales pueden tener estos movimientos de Rajoy y Zapatero? Todavía es pronto para saberlo, pero no es descartable que las consecuencias finales puedan ser muy distintas de las esperadas. Sin duda, el "efecto Gallardón" puede hacer perder casi un millón de votos centristas al PP, pero también puede movilizar fuertemente a esa derecha radical que empezaba a dar síntomas de decepción. Y, al mismo tiempo, la impresión generalizada de que el PP está sentenciado, podría desmovilizar a esa "izquierda volátil", cuantificada en más de 2 millones de votantes, que irían a engrosar la abstención. Y, entonces, volveríamos a tener un escenario más probable de una victoria del PSOE por una diferencia menor que la conseguida en 2004. Pero, según se muevan las cosas, de aquí al 9M, hay otros posibles escenarios-sorpresa:
  • Que los debates Zapatero-Rajoy consigan movilizar a la "izquierda volátil" y el PSOE logre una victoria amplia, cercana a la mayoría absoluta.
  • Que no exista tal movilización y la abstención de la izquierda sea masiva con lo que el PP obtendría más votos y escaños que el PSOE, aunque por con una pequeña diferencia.
Los supuestos de una victoria, reducida o fuerte, del PSOE conduciría a una continuidad de lo que ya conocemos, aunque con los problemas añadidos de una probable recesión económica en los EE.UU y, en menor medida, en Europa.

Ahora bien, una victoria del PP por la mínima, llevaría a una situación de gobierno bastante difícil, dada la hostilidad que el PP ha mostrado frente a los nacionalismos periféricos. Reconozco, por mi parte, una cierta curiosidad científica por ver de qué forma se apañaría el PP para gobernar en estas condiciones y, al mismo tiempo, teniéndo que lidiar con una crisis económica cercana a una recesión. Hasta es posible que se diese una oferta al PSOE, para gobernar en alianza, al estilo alemán.

Otro elemento a analizar, del efecto Gallardón, es la repercusión en votos que pueda tener en el nuevo partido (de Rosa Diez y Sabater) llamado UPyD. Puesto que este es un partido netamente nacionalista (español) es razonable pensar que se nutra de votantes del centro españolista (tipo Bono) procedentes tanto de potenciales votantes del PSOE como del PP. Entre estos últimos, habría que añadir bastantes de los posibles decepcionados por la defenestración de Gallardón. Entonces, UPyD podría conseguir hasta medio millón de votos extra.

Atentos.



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