miércoles, marzo 19, 2008

TAO / ZEN y la espontaneidad

Mi fascinación por el TAO y el ZEN se remonta a más de 25 años atrás. Al principio, fueron las prácticas de Tai Chi Chuan (taijiquan), la danza de las energías y del Chi Kung (qigong), así como de la meditación ZaZen. En estos momentos, a todo esto se añade mi interés por las filosofías taoistas y del budismo Zen, así como por la caligrafía china.

¿Qué tienen de común el Tao y el Zen? El Tao, o taoismo, es una filosofía (algunos la llaman religión) de China y el Zen un tipo de budismo que se practica, principalmente, en Japón. Sin embargo, se trata de dos filosofías (o caminos de liberación) que se desarrollaron en China, hacia unos 500 años a.C. y que tienen mucha relación entre sí, como muy bien ha explicado el orientalista anglo-americano Alan Watts en dos de sus libros: El camino del Zen (Edhasa) y El camino del Tao (Kairós). Según Watts, los orígenes del Zen tienen tanto de taoísta como de budista. Es un budismo llevado a China, desde la India, por Bodhidarma y que fue absolutamente penetrado e influido por la filosofía taoista.

En la antigua sociedad china existían dos tradiciones filosóficas complementarias: el confucianismo y el taoismo. La primera, se ocupa de las convenciones éticas y sociales necesarias para la convivencia en sociedad. Se trataba, por tanto, de una forma de educar a los niños para adaptar su espontaneidad y rebeldía natural a las conveniencias sociales. Es, por tanto, un sistema educativo represivo de la naturalidad infantil, como lo es cualquier sistema que trate de inculcar en los niños y jóvenes la rigidez de las convenciones sociales e impedir la realización de los deseos que atenten contra las normas sociales y morales, normas que están bien definidas por esa filosofía social del Confucianismo. Por el contrario, el Taoismo, que es seguido preferentemente por hombres de edad avanzada, trata de recuperar esa espontaneidad perdida en la adaptación de los jóvenes a las normas sociales. Los viejos, retirados de la vida activa y productiva, encuentran en el Tao un camino de liberación que les permite deshacerse de esas ataduras y de la hipocresía impuestas por las necesidades de las convenciones sociales en la vida productiva. Dice Alan Watts: la función del Taoismo consiste en no solo restaurar sino también desarrollar esa espontaneidad original, que recibe el nombre de 'tzu-jan' o "cualidad de ser uno mismo así".

Según la tradición, el fundador del Taoismo, Lao-Tsé (o Lao-Zi), fue el autor del libro que recoge los fundamentos del Taoismo: el Tao Te Ching (daodejing). Consta de 81 grupos de aforismos cuya dificultad de traducción se comprende cuando se leen diferentes traducciones y se observan las grandes diferencias entre unas y otras. Quizás solo los que puedan leer directamente los caracteres chinos puedan entenderlo cabalmente. o, quizás, nadie pueda hacerlo. La dialéctica, o contradicción, es una constante de los aforismos, así como una tendencia hacia el "laissez faire", en asuntos de gobierno, y a la no-acción:

... el hombre perfecto se aplica a la tarea de no hacer nada y de enseñar callando
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...también el hombre perfecto se antepone, porque se ha pospuesto. Se queda, porque se ha apartado. Logra sus intereses privados, porque los ha desatendido.
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Con arcilla se fabrican las vasijas, pero en ellas lo útil es la nada (su oquedad)
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Llegar al vacío extremo, para tener quietud sólida
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Las armas son instrumentos nefastos, cosas aborrecibles. El hombre que tiene TAO no se vale de ellas.
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El sabio...luce, porque no aparece, brilla, porque no se estima. Hace su obra, porque no se empeña.
Crece, porque no se cuida. Nadie le disputa nada, porque él con nadie disputa.
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Lo pesado es fundamento de lo ligero. La calma se enseñorea de la agitación.
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A la contracción precede necesariamente la expansión. A la blandura precede la dureza y la fuerza.
A la ruina precede la prosperidad. Al quitar precede el dar...
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Pocos en el mundo llegan a comprender la utilidad de enseñar sin palabras y del no hacer nada.
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Así, el hombre perfecto llega sin dar un paso, conoce sin ver, realiza sin hacer nada.
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El que sabe no habla y el que habla no sabe.
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...cuantas más prohibiciones haya, más se empobrecerá el pueblo; cuantas más armas tengan los hombres, la nación estará más revuelta; cuanto más listos e ingeniosos sean los hombres, más monstruosidades aparecerán; cuantos más decretos y leyes aparezcan más bandidos habrá.
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A gobierno flojo e indolente, pueblo diligente. A gobierno activo, pueblo perezoso.
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El que a la ligera promete, poco crédito merece. Muchas facilidades, resultan muchas dificultades.
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Las palabras sinceras no son agradables y las agradables no son sinceras. El hombre bueno no ama discutir, y el discutidor no es bueno.
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La contradicción, el vacío, el pacifismo, la no-acción, el gusto por lo natural, la espontaneidad, el desapego y el conocimiento directo, son elementos comunes en el TAO y el ZEN. Y, en el ZEN, a todo ello, se añade la compasión más propia del budismo.

Sobre la espontaneidad y el conocimiento directo habría mucho que decir, pero su principal expresión se encuentra en la creatividad, principalmente en la creatividad artística. Esa creatividad que todo niño tiene de forma natural y que, después, se pierde con la rigidez de la enseñanza. Una vez, Picasso reconoció que le había llevado más de 70 años volver a pintar como un niño. Fue un buen ejemplo de la espontaneidad en la creación artística.


1 comentario:

Alan dijo...

muy buen post.

interesante blog.

saludos desde argentina!

suerte