Hace tiempo que experimento un cierto conato de hastío en torno al ambiente político del país, hastío que no acaba de cuajar en sus efectos prácticos y beneficiosos para mi salud mental, como sería el dejar de escuchar tertulias políticas, o evitar leer artículos políticos de prensa o ciertos foros de Internet. Sin embargo, las pasadas elecciones, con la teatralidad y suspense que siempre conllevan, fueron un paréntesis obligado para esa deseada retirada mental del ambiente político. Posteriormente, cuando las cosas parecían haberse calmado, surgió el "culebrón" de la batalla por el poder en el PP con toda una operación de acoso y derribo del que, hasta hace poco, era considerado el líder indiscutíble del PP: Mariano Rajoy. La participación activa, en primera fila, de esos pintorescos personajes, que no sabría si denominar periodistas o políticos, como son el Director de El MUNDO, Pedro "Geta" Ramirez o, más intensamente, el principal locutor de la COPE, Jimenez Losantos (alias Fedeguico) me ha generado un nuevo e inusitado interés por ese nuevo episodio de guerra en el interior del PP que, previsiblemente, no se resolverá ni siquiera en el proximo XVI Congreso que se celebrará en Valencia dentro de 3 semanas.
La sucesión de acontecimientos del último mes presenta elementos verdaderamente chuscos, sobre todo si atendemos al contenido de las manifestaciones de estos político-periodistas y más particularmente al más expresivo y prolífico de los dos, o sea el ínclito "Fedeguico" (en adelante, FJL). Para mayor desconcierto y confusión del ingénuo (y, con frecuencia, políticamente ignorante) votante medio del PP, como muchas señoras-amas de casa y taxistas, fieles oyentes de "Las Mañanitas" de la COPE, el catálogo de malos, perversos y hasta traidores que habitualmente nos presenta FJL se ha visto súbitamente ampliado con personalidades que, hasta no hace mucho, eran objeto de veneración para esos votantes: Rajoy, Soraya Saénz de Sta. María, Javier Arenas y otros que han sido calificados de "inútiles" y de "esa patulea" que rodea a su líder Mariano. Incluso Manuel Fraga ha sido objeto de ataques más o menos velados. Es digno de lectura el artículo, la descarada provocación de Rajoy, en que FJL pide perdón a los votantes indecisos que él haya podido convencer para que votaran a Rajoy.
En todo caso, hay que agradecer a FJL que admita que media España no es una basura y un horror (lo que puede querer decir que la otra media sí lo es). Lo que no sabemos a qué "media España" se refiere, ya que si habla de votantes del PP, estos no llegan al 30% del censo electoral.
Los ataques al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, vienen de muy atrás, y tienen que ver con la utilización del 11M (y sus víctimas) por estos dos político-periodistas o periodista-políticos que lanzaron, desde sus medios, el absurdo bulo de que el brutal atentado del 11M se hizo con la complicidad de ETA y el PSOE con, no se sabe muy bien, qué marginal participación de algunos islamistas, al parecer, reclutados por la propia policía. Como Gallardón se negaba a avalar semejantes disparates, fue inmediatamente anatematizado por estos personajes que han estado sacando una buena tajada de audiencia a costa de la credulidad del votante medio del PP, que se sentía confortado por esa idea absurda. Incluso el prestigioso juez, Gómez Bermúdez, que presidió el juicio de los acusados por el 11M ha sufrido los, más o menos velados, ataques de estos interesados periodistas. No quiero ni pensar cómo hubiesen sido los ataques de haber presidido el juicio un juez de los llamados "progresistas".
El último episodio de este "culebrón" ha sido el juicio, por injurias, que Gallardón ha promovido contra FJL. Lo chusco de este juicio ha sido que los tres políticos que FJL trajo de testigos, Esperanza Aguirre, Zaplana y Acebes (los tres todavía formando parte del catálogo de los "buenos"), le salieron ranas y no contribuyeron a avalar las tésis de FJL contra Gallardón. Naturalmente, recibieron la oportuna reprimenda del interfecto que les calificó de "manipuladores y cara duras".
Tengo que reconocer que, debido a mi natural propensión a la compasión con los perdedores, todos estos acontecimientos me han generado un nuevo afecto por personas por las que antes sentía cierta hostilidad; el primero, Mariano Rajoy que me parece ya una víctima de sus correligionarios, pero mucho más sorprendente es que empiezo a sentir alguna pena por ese pequeño cabrón de "Fedeguico", después de que sus tres flamantes testigos le hayan dejado en la estacada. Ahora, en su ingenuidad, le veo un lado más humano.
La sucesión de acontecimientos del último mes presenta elementos verdaderamente chuscos, sobre todo si atendemos al contenido de las manifestaciones de estos político-periodistas y más particularmente al más expresivo y prolífico de los dos, o sea el ínclito "Fedeguico" (en adelante, FJL). Para mayor desconcierto y confusión del ingénuo (y, con frecuencia, políticamente ignorante) votante medio del PP, como muchas señoras-amas de casa y taxistas, fieles oyentes de "Las Mañanitas" de la COPE, el catálogo de malos, perversos y hasta traidores que habitualmente nos presenta FJL se ha visto súbitamente ampliado con personalidades que, hasta no hace mucho, eran objeto de veneración para esos votantes: Rajoy, Soraya Saénz de Sta. María, Javier Arenas y otros que han sido calificados de "inútiles" y de "esa patulea" que rodea a su líder Mariano. Incluso Manuel Fraga ha sido objeto de ataques más o menos velados. Es digno de lectura el artículo, la descarada provocación de Rajoy, en que FJL pide perdón a los votantes indecisos que él haya podido convencer para que votaran a Rajoy.
En todo caso, hay que agradecer a FJL que admita que media España no es una basura y un horror (lo que puede querer decir que la otra media sí lo es). Lo que no sabemos a qué "media España" se refiere, ya que si habla de votantes del PP, estos no llegan al 30% del censo electoral.
Los ataques al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, vienen de muy atrás, y tienen que ver con la utilización del 11M (y sus víctimas) por estos dos político-periodistas o periodista-políticos que lanzaron, desde sus medios, el absurdo bulo de que el brutal atentado del 11M se hizo con la complicidad de ETA y el PSOE con, no se sabe muy bien, qué marginal participación de algunos islamistas, al parecer, reclutados por la propia policía. Como Gallardón se negaba a avalar semejantes disparates, fue inmediatamente anatematizado por estos personajes que han estado sacando una buena tajada de audiencia a costa de la credulidad del votante medio del PP, que se sentía confortado por esa idea absurda. Incluso el prestigioso juez, Gómez Bermúdez, que presidió el juicio de los acusados por el 11M ha sufrido los, más o menos velados, ataques de estos interesados periodistas. No quiero ni pensar cómo hubiesen sido los ataques de haber presidido el juicio un juez de los llamados "progresistas".
El último episodio de este "culebrón" ha sido el juicio, por injurias, que Gallardón ha promovido contra FJL. Lo chusco de este juicio ha sido que los tres políticos que FJL trajo de testigos, Esperanza Aguirre, Zaplana y Acebes (los tres todavía formando parte del catálogo de los "buenos"), le salieron ranas y no contribuyeron a avalar las tésis de FJL contra Gallardón. Naturalmente, recibieron la oportuna reprimenda del interfecto que les calificó de "manipuladores y cara duras".
Tengo que reconocer que, debido a mi natural propensión a la compasión con los perdedores, todos estos acontecimientos me han generado un nuevo afecto por personas por las que antes sentía cierta hostilidad; el primero, Mariano Rajoy que me parece ya una víctima de sus correligionarios, pero mucho más sorprendente es que empiezo a sentir alguna pena por ese pequeño cabrón de "Fedeguico", después de que sus tres flamantes testigos le hayan dejado en la estacada. Ahora, en su ingenuidad, le veo un lado más humano.
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