Hemos tratado algunas veces sobre el problema de la insostenibilidad de nuestro modelo económico de desarrollo global, que requiere de un consumo continuado de productos, de manera que si este consumo se frena, aunque sea ligeramente, la economía entra en crisis tal como está ocurriendo en estos momentos.
Cuando casi todos reconocen que existe un consumo excesivo por parte de la mayoría de la población, resulta chocante que los remedios que muchos Gobiernos toman contra la crisis sean los de inyectar dinero para reactivar el consumo, como ha hecho el Gobierno de Bush o, en menor medida, nuestro Gobierno con la devolución de los 400 euros. Y, al mismo tiempo, la receta de los conservadores no es la de potenciar los servicios públicos deficitarios (sanidad, educación, dependencia...) sino la de adelgazar la Administración y recortar el gasto público. La inconsistencia de estas propuestas conservadoras quedan al descubierto cuando comparamos nuestro gasto público social y el tamaño de nuestra Administración con los países más eficientes de Europa: Finlandia, Dinamarca y Suecia. Estos tienen entre el 19,5% y el 24,5% de la población activa dedicada a los servicios públicos de bienestar social frente al 10% de España.
El video, abajo incrustado, es uno de los documentos divulgativos que mejor describe esta sociedad absurda de consumo en la que, casi irremediablemente, estamos metidos. Y espero que el "casi" signifique que todavía podemos salir de esta trampa mortal que es la sociedad de consumo.
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