No sé si el Cambio Climático tiene que ver con todo esto, pero no hay duda de que los huracanes están siendo más destructivos que nunca, en esta zona del mundo. Hace tres años el Katrina destruyó gran parte de Nueva Orleans y causó cerca de 2.000 muertos (en su mayoría debidos a defectos de prevención por parte de las autoridades USA). Ahora, los huracanes Gustav y Ike han dejado una estela de destrucción en Haití, Cuba y el sureste de Texas. Donde la prevención y organización antihuracanes es más escasa, en Haití, las muertes (más de 100) y la destrucción ha sido más extensa. En Cuba, la prevención y organización anti-huracanes es muy completa, con sistemas de evacuación muy ensayados, lo que ha reducido las muertes a 4 pero no ha podido evitar una destrucción sin precedentes que alcanza a toda la isla.
En esta situación, el Gobierno de los EE.UU mantiene el embargo y las penalizaciones y retricciones a los envíos de dinero, incluso de los familiares de cubanos en Miami, desoyendo las voces de estos familiares, y de Barack Obama, que plantean una moratoria de 90 días para estas restricciones. Y ese Gobierno tiene la desfachatez de ofrecer una ridícula parodia de ayuda condicionada, como se puede leer en "La solidaridad prohibida" de Pascual Serrano. Sin embargo, entidades de todo el mundo se están volcando en hacer llegar la necesaria ayuda para la reconstrucción, como se puede ver aquí, donde se dan cuentas bancarias a las que se pueden enviar las donaciones, entre ellas algunas españolas como la Asociación de Amistad con Cuba Miguel Hernandez.
Yo puedo ver la TV cubana (CubaVisión Internacional), por cable ONO, y me ha resultado emocionante ver el comportamiento de los médicos cubanos que han redoblado su esfuerzo de atención a los damnificados, incluso en casos en que algunos de estos médicos habían perdido sus propias viviendas. Y también la actividad solidaria de brigadas de chicos y chicas adolescentes preparando envíos de ayuda a la vecina isla de Haití.
Sin duda, este pueblo extraordinario merece la solidaridad de todo el mundo.
En esta situación, el Gobierno de los EE.UU mantiene el embargo y las penalizaciones y retricciones a los envíos de dinero, incluso de los familiares de cubanos en Miami, desoyendo las voces de estos familiares, y de Barack Obama, que plantean una moratoria de 90 días para estas restricciones. Y ese Gobierno tiene la desfachatez de ofrecer una ridícula parodia de ayuda condicionada, como se puede leer en "La solidaridad prohibida" de Pascual Serrano. Sin embargo, entidades de todo el mundo se están volcando en hacer llegar la necesaria ayuda para la reconstrucción, como se puede ver aquí, donde se dan cuentas bancarias a las que se pueden enviar las donaciones, entre ellas algunas españolas como la Asociación de Amistad con Cuba Miguel Hernandez.
Yo puedo ver la TV cubana (CubaVisión Internacional), por cable ONO, y me ha resultado emocionante ver el comportamiento de los médicos cubanos que han redoblado su esfuerzo de atención a los damnificados, incluso en casos en que algunos de estos médicos habían perdido sus propias viviendas. Y también la actividad solidaria de brigadas de chicos y chicas adolescentes preparando envíos de ayuda a la vecina isla de Haití.
Sin duda, este pueblo extraordinario merece la solidaridad de todo el mundo.
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