Los huracanes meteorológicos destruyen zonas específicas del planeta, pero están bien localizados y nos podemos enfrentar a sus efectos a base de la solidaridad entre los pueblos.
Ahora bien, en la era de la globalización, otro tipo de huracanes, los de la crísis provocada por las hipotecas subprime y por la banca financiera deficientemente regulada, resultan más difíciles de controlar o manejar y amenazan con destruir el sistema financiero-capitalista que el pensamiento único neo-con ha ido construyendo en las últimas décadas. Las consecuencias las estamos viviendo ya en casi todos los países desarrollados, especialmente en EE.UU y Europa con espectaculares caídas de las Bolsas, disminución del PIB y aumento del desempleo.
Otro efecto curioso de estos huracanes ha sido la violación del sacrosanto libre mercado por sus más ardientes defensores. El Gobierno de los EE.UU y sus instituciones federales acuden al rescate de algunas de las instituciones financieras que han resultado dañadas por la crisis, a pesar de ser, en gran medida culpables de esta crísis. Así ha ocurrido con las principales sociedades hipotecarias del país (Freddie Mac y Fanny Mae) que han sido nacionalizadas y con la aseguradora AIG a la que la Reserva Federal ha inyectado una fuerte cantidad de dinero, en forma de préstamos. Aunque a los Bancos Bearn Stearns y Lehman Brothers, culpables de la perversa ingeniería financiera en las inversiones empresariales, se les ha dejado caer, es un hecho que se emplea dinero público para rescatar entidades que operan en un mercado libre. Como dice el profesor, de Princeton y Harvard, Benjamin Barber: "Actualmente vivimos en una nueva era de socialismo, donde se socializa el riesgo y se privatizan las ganancias", según leemos en el artículo "¿Fin del mercado libre?" de Vladimir Hernández, en BBC-Mundo.

(La viñeta adjunta está tomada del diario Público de 17-Set-2008)
Es interesante repasar la cronología de la crísis, desde Marzo 2007, cuando se empiezan a sentir los efectos de las hipotecas subprime hasta ahora, con la bancarrota de algunos bancos de inversiones que practicaban enrevesadas ingenierías financieras basadas en la falta de regulación de unas finanzas globalizadas.
Y es que la globalización financiera está en la base de todas estas operaciones de carácter, para mí, fraudulento ya que, si bien no necesariamente eran delictivas, utilizaban el desconocimiento del riesgo que implicaban dichas operaciones. Y eso no solo para los ignorantes usuarios finales sino también para la mayoría de los directivos de los bancos y entidades con las que operaban. Reconozco mi desconocimiento de esas operaciones que llamamos de "ingeniería financiera", pero las de las operaciones de hipotecas subprime son suficientemente explicitas para entender el funcionamiento de un sistema financiero globalizado. Como es sabido, una hipoteca subprime es una hipoteca de alto riesgo y, por tanto, a mayor interés que el normal. Aprovechando el "boom inmobiliario" que suponía que una vivienda que se compraba a un precio valía el doble a los pocos años, esas hipotecas se concedían a personas financieramente poco seguras y, después, se colocaban en el mercado internacional con el fin de obtener dinero para conceder más hipotecas y ganar más dinero. Cuando el boom inmobiliario estaba en auge no había problemas. Casi todas las hipotecas se pagaban religiosamente. El problema aparece cuando las viviendas dejan de subir y no se pueden vender ganando dinero. Entonces empiezan a incrementarse los impagos y la garantía hipotecaria no cubre la deuda. Y aquí entra la globalización que hace que el problema salga de la entidad que originó la hipoteca subprime y se traslade a quienes invirtieron prestando dinero sin saber que la garantía final era una hipoteca subprime. Así que no solo está en riesgo la entidad que dió origen a la hipoteca, sino también la que prestó el dinero a esa entidad norteamericana creyendo que era muy solida. Y esa puede ser una Caja Rural de cualquier Comunidad española. Y todo sin que el propio Director de la Caja sepa que ha incurrido en un riesgo subprime. ¿No podemos considerar fraudulento un sistema financiero en el que los riesgos en que se incurre quedan absolutamente ocultos por la opacidad del sistema? Solo un sistema regulado por una total transparencia podría justificar una globalización mundial de las finanzas. Pero todos los expertos coinciden en la dificultad de lograr que se implante una regulación a la que se pueda considerar realmente transparente.
Como reconozco mi ignorancia sobre estos temas económico-financieros, ofrezco un enlace a una web que trata, con rigor, estos asuntos: Altereconomía. Aquí se pueden encontrar artículos de relevantes economistas, como el Premio Nobel Joseph Stiglitz que dice, entre otras cosas:
En los últimos años, los mercados financieros han creado un casino de ricos gigante, en que jugadores potentados pueden hacer apuestas de billones de dólares contra otros. Estoy entre quienes creen que debe permitirse a los adultos gran libertad en lo que hagan, mientras no perjudiquen a otros. Pero ahí está la fricción. Esos dilapidadores no se juegan solamente su propio dinero. También se juegan el de otra gente. Ponen en riesgo todo el sistema financiero, esto es, todo el sistema económico. Y ahora todos pagamos el precio.
PS: Este video de humor inglés expresa a la perfección lo que ha sido ese enorme casino financiero global.
Ahora bien, en la era de la globalización, otro tipo de huracanes, los de la crísis provocada por las hipotecas subprime y por la banca financiera deficientemente regulada, resultan más difíciles de controlar o manejar y amenazan con destruir el sistema financiero-capitalista que el pensamiento único neo-con ha ido construyendo en las últimas décadas. Las consecuencias las estamos viviendo ya en casi todos los países desarrollados, especialmente en EE.UU y Europa con espectaculares caídas de las Bolsas, disminución del PIB y aumento del desempleo.
Otro efecto curioso de estos huracanes ha sido la violación del sacrosanto libre mercado por sus más ardientes defensores. El Gobierno de los EE.UU y sus instituciones federales acuden al rescate de algunas de las instituciones financieras que han resultado dañadas por la crisis, a pesar de ser, en gran medida culpables de esta crísis. Así ha ocurrido con las principales sociedades hipotecarias del país (Freddie Mac y Fanny Mae) que han sido nacionalizadas y con la aseguradora AIG a la que la Reserva Federal ha inyectado una fuerte cantidad de dinero, en forma de préstamos. Aunque a los Bancos Bearn Stearns y Lehman Brothers, culpables de la perversa ingeniería financiera en las inversiones empresariales, se les ha dejado caer, es un hecho que se emplea dinero público para rescatar entidades que operan en un mercado libre. Como dice el profesor, de Princeton y Harvard, Benjamin Barber: "Actualmente vivimos en una nueva era de socialismo, donde se socializa el riesgo y se privatizan las ganancias", según leemos en el artículo "¿Fin del mercado libre?" de Vladimir Hernández, en BBC-Mundo.

(La viñeta adjunta está tomada del diario Público de 17-Set-2008)
Es interesante repasar la cronología de la crísis, desde Marzo 2007, cuando se empiezan a sentir los efectos de las hipotecas subprime hasta ahora, con la bancarrota de algunos bancos de inversiones que practicaban enrevesadas ingenierías financieras basadas en la falta de regulación de unas finanzas globalizadas.
Y es que la globalización financiera está en la base de todas estas operaciones de carácter, para mí, fraudulento ya que, si bien no necesariamente eran delictivas, utilizaban el desconocimiento del riesgo que implicaban dichas operaciones. Y eso no solo para los ignorantes usuarios finales sino también para la mayoría de los directivos de los bancos y entidades con las que operaban. Reconozco mi desconocimiento de esas operaciones que llamamos de "ingeniería financiera", pero las de las operaciones de hipotecas subprime son suficientemente explicitas para entender el funcionamiento de un sistema financiero globalizado. Como es sabido, una hipoteca subprime es una hipoteca de alto riesgo y, por tanto, a mayor interés que el normal. Aprovechando el "boom inmobiliario" que suponía que una vivienda que se compraba a un precio valía el doble a los pocos años, esas hipotecas se concedían a personas financieramente poco seguras y, después, se colocaban en el mercado internacional con el fin de obtener dinero para conceder más hipotecas y ganar más dinero. Cuando el boom inmobiliario estaba en auge no había problemas. Casi todas las hipotecas se pagaban religiosamente. El problema aparece cuando las viviendas dejan de subir y no se pueden vender ganando dinero. Entonces empiezan a incrementarse los impagos y la garantía hipotecaria no cubre la deuda. Y aquí entra la globalización que hace que el problema salga de la entidad que originó la hipoteca subprime y se traslade a quienes invirtieron prestando dinero sin saber que la garantía final era una hipoteca subprime. Así que no solo está en riesgo la entidad que dió origen a la hipoteca, sino también la que prestó el dinero a esa entidad norteamericana creyendo que era muy solida. Y esa puede ser una Caja Rural de cualquier Comunidad española. Y todo sin que el propio Director de la Caja sepa que ha incurrido en un riesgo subprime. ¿No podemos considerar fraudulento un sistema financiero en el que los riesgos en que se incurre quedan absolutamente ocultos por la opacidad del sistema? Solo un sistema regulado por una total transparencia podría justificar una globalización mundial de las finanzas. Pero todos los expertos coinciden en la dificultad de lograr que se implante una regulación a la que se pueda considerar realmente transparente.
Como reconozco mi ignorancia sobre estos temas económico-financieros, ofrezco un enlace a una web que trata, con rigor, estos asuntos: Altereconomía. Aquí se pueden encontrar artículos de relevantes economistas, como el Premio Nobel Joseph Stiglitz que dice, entre otras cosas:
En los últimos años, los mercados financieros han creado un casino de ricos gigante, en que jugadores potentados pueden hacer apuestas de billones de dólares contra otros. Estoy entre quienes creen que debe permitirse a los adultos gran libertad en lo que hagan, mientras no perjudiquen a otros. Pero ahí está la fricción. Esos dilapidadores no se juegan solamente su propio dinero. También se juegan el de otra gente. Ponen en riesgo todo el sistema financiero, esto es, todo el sistema económico. Y ahora todos pagamos el precio.
PS: Este video de humor inglés expresa a la perfección lo que ha sido ese enorme casino financiero global.
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