viernes, enero 16, 2009

Reformas estructurales

Políticos y economistas nos tienen acostumbrados a oir la cantinela de que se precisan "reformas estructurales" cuando no tienen algo más concreto que proponer. ¿Qué entiende la gente por reformas estructurales? Desde luego, el hombre de la calle no tiene ni idea de lo que ese termino puede significar. Basta con preguntar a tu vecino, tu kioskero o a alguien en la sala de espera de tu centro de salud.

En las tertulias de TV sí es posible encontrar alguna explicación, generalmente muy sesgada por la ideología del tertuliano o el entrevistado. La derecha y el empresariado suelen dar una importancia clave a lo que llaman las "rigideces" del mercado laboral y aprovechan para reivindicar un despido libre de costes, aduciendo que es lo que se necesita para que la pequeña empresa no tenga miedo a crear empleo. Claro que el ciudadano medio se pregunta si, en época de crisis, el despido libre no conllevaría un aumento, aún más drástico, del desempleo. El exigir al Gobierno reformas estructurales es el deporte favorito de la oposición que, por cierto, cuando gobernaba nunca las puso en práctica.

Por mi parte, aunque no tengo nada claro como se pueden aplicar reformas estructurales en la práctica, sí puedo mencionar algunas que me gustaría ver en marcha, algún día, en nuestro país. Por orden de importancia:
  • Cambio del modelo económico:
Supone pasar (a largo plazo) de un modelo basado en la construcción y en los servicios de bajo valor (como el turismo de playa) a otro de mayor valor, basado en la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación. Esto implica, desde luego, un mayor gasto en I+D lo que parece que se está dando (se pasa del 1% al 2% del PIB) si bien el mayor porcentaje de gasto lo hace el Estado y las Universidades y no las empresas. Solo cuando el 60-70% del gasto de I+D+i se realice por las empresas puede percibirse un avance notable en el modelo económico. El mejor índice que conozco para ilustrar donde nos encontramos es el del número de patentes por millón de habitantes. Después de Portugal, España es el país que menos patentes solicita: 25 por millón de habitantes, en 2006. La cifra es vergonzosa para nuestro sistema económico y empresarial. El Reino Unido presenta una cifra enorme (782 patentes por millón) que puede deberse a su estrecha relación con los EE.UU. Pero otros como los Países Bajos (449), Finlandia (319), Alemania (302), Suecia (282) o Dinamarca (230) dan cifras que revelan un modelo económico bien distinto al nuestro. Incluso Francia, con solo 127 patentes por millón de habitantes, presenta una cifra que es 5 veces la nuestra. Es un dato clave a seguir y que, por cierto, nuestros políticos se ocupan de no difundir ya que contradice el triunfalismo al que nos tienen tan acostumbrados (¡España va bien!).

  • Facilidades de las Administraciones Públicas:
Consiste en la facilitación y menor coste de las operaciones de las Administraciones Públicas, de la Justicia y de lo que yo suelo llamar la "para-Administración" (notarios, registradores y otros intermediarios obligatorios).
Hace poco, en una tertulia de Tele5, oí a la actual ministra de Administraciones Públicas decir algo como que le gustaría ser conocida como la ministra que logró modernizar la Administración Pública. Personalmente, y de todo corazón, le deseo todo el éxito del mundo, pero dudo mucho que logre poco más que algunos avances en la tramitación de bastantes asuntos por Internet. Hay demasiados intereses en juego. No olvidemos que las profesiones derivadas del Derecho representan, probablemente, cerca del 80% de los cargos en el Parlamento, el Senado y en las Comunidades Autónomas. Empezando por el líder de la oposición que es un registrador, una profesión medieval e inútil (a mi modo ver) y también muy bien pagada. Este es el país de los intermediarios, algo que se deriva del tipo de Administración y de las Leyes que tenemos. No estaría de más estudiar la sencillez y el sentido común de los sistemas anglosajones y, más particularmente, de los países nórdicos y, especialmente, de la eficacia de la administración finlandesa. Sería todo un capítulo de medidas muy extenso y a largo plazo (entre las que destaca la modernización de la Justicia) al que, quizás, me refiera en otro artículo de este Blog.

  • Mercado laboral:
Esta es la reforma más espinosa. Ya sabemos que los empresarios piden más flexibilidad del mercado y menores costes de despido y contratación. Y, efectivamente, en Dinamarca, que es el país europeo con menor desempleo (en torno al 3% PIB), se da una gran flexibilidad pero acompañada también de una gran seguridad social para el trabajador. Es lo que se ha dado en llamar "flexiguridad" que combina una gran flexibilidad del mercado de trabajo con una protección social total para los trabajadores.

La trasposición a España de este concepto no parece que sea tan clara. Hay un Blog español dedicado al tema que vale la pena visitar. En primer lugar, si bien la flexiguridad recoge las reivindicaciones de los empresarios en relación al mercado laboral, no lo hace en cuanto a otra reivindicación como es la de una menor presión fiscal. La protección social en Dinamarca significa una de las presiones fiscales más altas de la UE: alrededor del 50% de PIB. Además, sería preciso considerar otros aspectos culturales y sociales que no se dan en nuestro país: la propensión de los daneses a la formación profesional contínua, a la iniciativa empresarial y a una gran movilidad espacial, facilitada por una proporción mayoritaria de familias cuya vivienda está en alquiler y no en propiedad. Yo conozco ejemplos muy cercanos ya que tengo sobrinos daneses. Uno de ellos, ya a los doce años, lograba independizarse de la paga paterna, recogiendo y vendiendo botellas vacías y otros residuos de algún valor. Cuando terminó sus estudios trabajó en distintos países y empresas, dentro del área del transporte internacional: en Alemania, EE.UU, Hong Kong y Australia, donde hizo un master en Marketing. Últimamente, buscaba empleo en Singapur. No es un caso raro, aunque si lo sería en España, donde casi el 40% de los jóvenes desearían lograr una plaza de funcionario que les proporcione un puesto de trabajo fijo y seguro. Y, en nuestro país, no es raro encontrar personas que hayan pasado toda su vida laboral en la misma empresa o institución.

Y, si tenemos en cuenta que la derecha conservadora, cuando estaba en el poder, no ha sido capaz de aplicar las recetas que predican, no me parece fácil que nuestro mercado laboral cambie significativamente hacia una mayor flexibilidad, manteniendo o aumentando la protección social.

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