Hay películas que todo el mundo considera buenas (Lo que el viento se llevó, El puente sobre el río Kwai, Dr. Zhivago....) y otras que unos ensalzan al máximo mientras que otros las denigran, pero que siempre suscitan un enorme interés. Gran Torino es de este tipo de films (el trailer en VO, aquí). De Film Affinity entresaco, casi al azar, y como ejemplo, partes de dos de estos dos tipos de críticas tan controvertidas y opuestas:
¿Porqué estas diferencias de percepción? En este caso concreto, los que minusvaloran el film quizás consideren que está lleno de tópicos (las pandillas juveniles de negros, chinos o latinos...), que el guión es simplista y previsible, que es un film hecho para el autolucimiento de Clint Eastwood, etc. etc. Y todos estos elementos están presentes, sin duda, pero la emoción que el film transmite, la carga de reflexión sobre la sociedad actual que conlleva y la sobriedad y calidad de la puesta en escena hacen que, para mí, se trate de una extraordinaria película que merece ser recomendada.
A principios de este mes publiqué un post, de este Blog, titulado Uniformidad y diversidad, donde señalaba que estas tendencias son polaridades que forman parte del mismo sistema social, el ying y el yang de la sociedad moderna. En este film se puede ver con claridad: en la sociedad americana actual conviven una gran gama de diversidades étnicas y culturales. La vieja diversidad de judíos, anglosajones, italianos, irlandeses, negros y chinos antíguos..., ya integrados desde hace tiempo, y la nueva compuesta por los últimos inmigrantes asiáticos, latinos y europeos del Este. Dentro de esa diversidad, se desarrollan también uniformidades comunes como es la propensión de los jóvenes marginados a formar bandas o pandillas, generalmente de caracter violento. Gran Torino es un film que recoge, de forma más o menos rigurosa, este tipo de situaciones y juega con ellas de manera muy efectista y dramática.
El personaje de Walt Kowalski (Clint Eastwood) es un viejo de origen polaco, veterano de la guerra de Corea, muy amargado por haberse quedado recientemente viudo y por la actitud de sus dos hijos y sus familias, que no le comprenden y que llevan una vida centrada en sus negocios y basada en los valores del dinero, lo que el viejo detesta. Como también detesta a los nuevos vecinos chinos que se están implantando en el barrio y a los que llama "ratas de alcantarilla". Además, el viejo Walt es un fumador empedernido que está enfermo de los pulmones, por lo que le queda poco tiempo de vida.
Por una serie de circunstancias el viejo Walt toma contacto con sus vecinos y, pese a su aparente rigidez, empieza a mantener con ellos una relación de amistad centrada, sobre todo, en los dos jóvenes de la familia: el chico Thao y la chica Sue. El viejo acaba convirtiéndose en protector de los dos y mentor del tímido jóven Thao, al que adiestra para el trabajo. Resulta divertido ver como le introduce en el lenguaje de los viejos amigos, llenos de palabrotas y aparentes insultos mutuos que ocultan una gran ternura y amistad de muchos años. Y, también, es extraordinaria la desconcertante manera con que se enfrenta a los pandilleros, apuntándoles con la mano como si fuera una pistola.
Unas circunstancias dramáticas, de las que resulta víctima la jóven Sue, exigen una acción inmediata de venganza, que Thao reclama pidiendo la ayuda de Walt.
Y es en esta circunstancia donde el viejo Walt se muestra como un verdadero sabio, según mi visión, al estilo taoista. Walt exige calma a Thao para dar una respuesta bien meditada que, realmente, suponga una verdadera solución al problema. No voy a describir lo que ocurre, para no estropear el final a quien no haya visto la peli, pero sí diré que, para mí, el enfrentamiento final me recuerda a la filosofía taoista: el wu wei (la no acción). Lao Tse decía que "el hombre sabio nada hace, pero nada deja por hacer". Y esto es exactamente lo que ocurre, el viejo Walt no actúa (violentamente) pero el resultado es el que debería ser.
Seguramente la intención del guionista y de Clint Eastwood no era aplicar la filosofía taoista pero esto es, exactamente, lo que ha hecho. Al menos, esta es mi reflexión sobre esta historia.
- la positiva y entusiasta:
- la negativa y denigradora:
¿Porqué estas diferencias de percepción? En este caso concreto, los que minusvaloran el film quizás consideren que está lleno de tópicos (las pandillas juveniles de negros, chinos o latinos...), que el guión es simplista y previsible, que es un film hecho para el autolucimiento de Clint Eastwood, etc. etc. Y todos estos elementos están presentes, sin duda, pero la emoción que el film transmite, la carga de reflexión sobre la sociedad actual que conlleva y la sobriedad y calidad de la puesta en escena hacen que, para mí, se trate de una extraordinaria película que merece ser recomendada.
A principios de este mes publiqué un post, de este Blog, titulado Uniformidad y diversidad, donde señalaba que estas tendencias son polaridades que forman parte del mismo sistema social, el ying y el yang de la sociedad moderna. En este film se puede ver con claridad: en la sociedad americana actual conviven una gran gama de diversidades étnicas y culturales. La vieja diversidad de judíos, anglosajones, italianos, irlandeses, negros y chinos antíguos..., ya integrados desde hace tiempo, y la nueva compuesta por los últimos inmigrantes asiáticos, latinos y europeos del Este. Dentro de esa diversidad, se desarrollan también uniformidades comunes como es la propensión de los jóvenes marginados a formar bandas o pandillas, generalmente de caracter violento. Gran Torino es un film que recoge, de forma más o menos rigurosa, este tipo de situaciones y juega con ellas de manera muy efectista y dramática.
El personaje de Walt Kowalski (Clint Eastwood) es un viejo de origen polaco, veterano de la guerra de Corea, muy amargado por haberse quedado recientemente viudo y por la actitud de sus dos hijos y sus familias, que no le comprenden y que llevan una vida centrada en sus negocios y basada en los valores del dinero, lo que el viejo detesta. Como también detesta a los nuevos vecinos chinos que se están implantando en el barrio y a los que llama "ratas de alcantarilla". Además, el viejo Walt es un fumador empedernido que está enfermo de los pulmones, por lo que le queda poco tiempo de vida.
Por una serie de circunstancias el viejo Walt toma contacto con sus vecinos y, pese a su aparente rigidez, empieza a mantener con ellos una relación de amistad centrada, sobre todo, en los dos jóvenes de la familia: el chico Thao y la chica Sue. El viejo acaba convirtiéndose en protector de los dos y mentor del tímido jóven Thao, al que adiestra para el trabajo. Resulta divertido ver como le introduce en el lenguaje de los viejos amigos, llenos de palabrotas y aparentes insultos mutuos que ocultan una gran ternura y amistad de muchos años. Y, también, es extraordinaria la desconcertante manera con que se enfrenta a los pandilleros, apuntándoles con la mano como si fuera una pistola.
Unas circunstancias dramáticas, de las que resulta víctima la jóven Sue, exigen una acción inmediata de venganza, que Thao reclama pidiendo la ayuda de Walt.
Y es en esta circunstancia donde el viejo Walt se muestra como un verdadero sabio, según mi visión, al estilo taoista. Walt exige calma a Thao para dar una respuesta bien meditada que, realmente, suponga una verdadera solución al problema. No voy a describir lo que ocurre, para no estropear el final a quien no haya visto la peli, pero sí diré que, para mí, el enfrentamiento final me recuerda a la filosofía taoista: el wu wei (la no acción). Lao Tse decía que "el hombre sabio nada hace, pero nada deja por hacer". Y esto es exactamente lo que ocurre, el viejo Walt no actúa (violentamente) pero el resultado es el que debería ser.
Seguramente la intención del guionista y de Clint Eastwood no era aplicar la filosofía taoista pero esto es, exactamente, lo que ha hecho. Al menos, esta es mi reflexión sobre esta historia.
1 comentario:
A mi me ha encantado Gran Torino, desde luego yo la recomiendo a todo el mundo.
Buena reflexión la tuya sobre la aplicación de la filosofía taoista.
Salud!
Publicar un comentario