domingo, octubre 25, 2009

Ricos, ¿patriotas o inteligentes?


Acabo de leer una noticia que dice "un grupo de ricos alemanes lidera una iniciativa para pedir al Gobierno alemán un impuesto que grave las grandes fortunas, para ayudar al país a salir de la crisis económica. La iniciativa propone un impuesto del 5% sobre el patrimonio de las grandes fortunas durante dos años. Según las primeras estimaciones se podrían recaudar unos 100.000 millones de euros", (Público, 24/10/2009).

No se sabe si esta iniciativa se hace por patriotismo (los alemanes son capaces de cualquier cosa que refuerce el "Deutschland über alles"), o bien simplemente porque además de ricos son inteligentes. En Europa no sería algo extraño. En los países nórdicos se ha demostrado que cuando las "clases burguesas" (en Suecia o Finlandia se llaman popularmente así) logran el poder político como ocurre actualmente, no cambian sustancialmente los servicios sociales del Estado de bienestar y mantienen los altos impuestos (en Dinamarca y Suecia, el IVA normal es el 25% y la presión fiscal del 50% PIB). Y lo hacen por puro interés. Los poderosos saben que con una buena educación y servicios de salud públicos, ayudas familiares para los dependientes y escuelas infantiles, tendrán menos delincuencia, más seguridad y una fuerza de trabajo muy formada y más productiva. Algo que no podrían tener si dichos servicios se sustentasen en sistemas privados y no públicos.

El caso de los EE.UU. es muy distinto. Aunque la enseñanza obligatoria es pública y gratuita (para las clases populares), la enseñanza universitaria, el sistema de salud y otros servicios sociales suelen sustentarse en la iniciativa privada (con algunas excepciones), y cuando la derecha neo-con está en el poder político (Reagan, Bush), se recortan impuestos a los más ricos con la pretensión de que estén más motivados a invertir y crear más riqueza. Esto no quiere decir que no existan muchos adinerados americanos que dediquen una parte de sus fortunas a las acciones sociales. Al contrario, muchas Universidades, escuelas de prestigio, centros de investigación, etc. están patrocinadas por personajes de gran poder económico, generalmente a través de Fundaciones. Por ejemplo, la Fundación Bill & Melinda Gates dedica miles de millones de dólares a proyectos para combatir el sida y ayudar al desarrollo agrario en África. Por lo general, la iniciativa privada funciona muy bien en el patrocinio de prestigiosas Universidades y la financiación de proyectos de I+D, pero resulta cara e ineficiente en la gestión del sistema de Salud de los EE.UU. Ya traté sobre este tema en el post "Obama y la Sanidad USA". La atención sanitaria está reconocida como un derecho en casi todos los países europeos y, por tanto, el Estado debe proveer ese servicio para todos los ciudadanos financiando el grueso de su coste (excepto una parte de los medicamentos) a través de los impuestos. En el caso de los EE.UU. la atención sanitaria privada gestionada por compañías de Seguros, el acceso está sujeto a limitaciones económicas y sanitarias nada equitativas y el resultado es un sistema carísimo, casi el doble que los europeos en % del PIB, y con índices de mortalidad infantil y de esperanza de vida bastante peores que los europeos y que los de otros países como Japón, Australia o Nueva Zelanda.

El caso de los EE.UU. confirma la superioridad de los sistemas públicos de los servicios sociales y justifica plenamente la iniciativa de esos ricos alemanes de pedir una mayor fiscalidad para las grandes fortunas.

Ya quisiera yo que los ricos españoles pensasen de igual manera. Y no solo los muy ricos sino, especialmente, los que tienen una renta suficiente como para no utilizar los servicios públicos de educación y sanidad. Entre ellos, seguramente una gran parte de los diputados y de los ministros de los que sospecho que no quieren aumentar los tipos máximos del IRPF porque les tocaría pagar más. Más lamentable cuando esto ocurre entre los llamados "socialistas". Al parecer, en España solo IU-ICV están por un aumento real de la fiscalidad para las rentas más altas y por un impuesto especial para las grandes fortunas. Muy lamentable.


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