martes, enero 04, 2011

Notas de un observador. 11/1

Cerca de mi casa hay un bar regentado por una familia china, de Shanghai. La madre me ha dicho: "Lamón (por Ramón), feliz año" y yo le he dicho lo mismo, pero en chino: xin nián kuài lè (新 年 快 乐) . Lo acababa de ver en mi librito "Aprende chino en un pispás". Ahora bien, como los chinos tienen un comienzo de año chino que cambia con la luna, ellos celebran también el nuevo año chino en días diferentes, según el año. En el mismo librito, había leído que el año chino empieza en la segunda luna llena después del solsticio de invierno y había calculado que sería hacia el 18 de Febrero, pero ella me dijo que este año (año de la liebre) empieza el 3 de Febrero. ¿Cómo es posible? Y, efectivamente ella tenía razón; el fallo estaba en el el libro ya que, según he visto con San Google, el año chino empieza en la segunda luna nueva después del solsticio de invierno, lo que da unos 15 días antes de lo que yo decía al considerar la luna llena y no la nueva que es lo correcto. Cada año chino está simbolizado por algún animal. Este año termina el año del Tigre y empieza el de la Liebre, a partir del 3 de Febrero de 2011.

Yo suelo leer poesía china antigua (traducida al español) y también intento traducirla a partir de los caracteres chinos, con un diccionario. Resulta sorprendente las posibilidades de diferente interpretación que tienen estos poemas chinos. Algún día trataré más extensamente sobre las curiosas características de la lengua china. Un tema fascinante.

En otro orden de cosas, por mi cuñada finlandesa (que vive en Suecia) me he enterado que, en muchos supermercados de Malmö, hay lineales con productos agrícolas ecológicos procedentes de Andalucía. Al parecer, Andalucía es una potencia en agricultura ecológica en la UE, ya que ha sobrepasado las 800.000 Ha. de superficie ecológica agraria, con un incremento espectacular de 8 veces la superficie que había en 2001. Sin embargo, dado que el 85% de los productos ecológicos certificados se exportan, la incidencia de este tipo de producción en los centros comerciales andaluces es bastante pequeña. Al menos en Málaga, donde vivo, la presencia de productos con certificación ecológica, en los supermercados, es anecdótica. No obstante, en el pequeño comercio de frutería, hay productos que son ecológicos "de facto", ya que proceden de agricultores locales que no utilizan productos químicos por pura economía.

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