Siempre me ha llamado la atención la locuacidad de las señoras mayores, al menos aquí, en Málaga. Es normal encontrarse a una de esas señoras que sienten la necesidad de explicar porqué hacen cosas cotidianas, como es comprar algún tipo de alimento aludiendo, de paso, a sus nietos o hijos: "el croissant lo compro con chocolate porque, sabe usté, a mi nieto le gusta con chocolate.." o bien, comprando un boleto de Lotería Primitiva: "... no es para mí, sabe usté, es para mi hija que no le llega para pagar la hipoteca...". Cualquier lugar es bueno para empezar una conversación sobre los nietos y, también, sobre los achaques de la edad. Mi santa, que tiene una especial predisposición a atraer ese tipo de conversaciones me ha contado algunas muy sustanciosas, en los autobuses, "mire cómo me ha quedado la operación de rodilla..." o en la farmacia, donde una de estas señoras se sacó una teta para mostrar a otras señoras (se cuidan de que no haya presencia masculina) unas determinadas cicatrices de una operación. Son siempre conversaciones muy espontáneas y con cierta dosis de ternura.
Últimamente, he visto una peli que me ha resultado bastante impactante: También la lluvia, de Iciar Bollaín. Es un film español muy digno que, a través de la historia de una filmación que trata de la llegada de Cristobal Colón a América (en las islas caribeñas) se ofrecen escenas que describen la crueldad de los conquistadores con unos pacíficos indios: los indios arawak (que en la película son interpretados por quechuas bolivianos) que fueron exterminados por Colón y sus hombres, como ya conté en mi post "12 de Octubre". La historia del rodaje, que figura en el film de Bollaín, se mezcla con los acontecimientos de la "guerra del agua" del año 2000, en Cochabamba, con la rebelión de los indios bolivianos ante la privatización del suministro de agua decretada por el gobierno dictatorial de Hugo Banzer en favor de la multinacional Bechtel.
En esta ocasión los indígenas bolivianos lograron parar una privatización que iba a encarecer su acceso al agua hasta extremos insoportables. Una rebelión, que costó cerca de una decena de muertos y cientos de heridos, y que se retrata muy acertadamente en el film.
No hay comentarios:
Publicar un comentario