Por regla general, los nuevos jubilados tienen la idea de que les va a sobrar tiempo para hacer todo aquello que les gusta y no han podido hacer por falta de tiempo. Si se trata de personas con curiosidad y ganas de desarrollar sus aficiones, pronto se darán cuenta que el tiempo disponible no es suficiente y que vuelven a caer en el estrés que genera el exceso de actividades y la limitación del tiempo disponible.
Cuando se avanza en edad, esta situación de estrés, y la sensación de no tener tiempo para todo, va aumentando de año en año. Y esto ocurre por dos razones:
a) La edad avanzada supone un enlentecimiento de nuestra agilidad mental y física, lo que se refleja en la necesidad de dedicar más tiempo para una misma tarea. Por ejemplo, trabajar con el ordenador puede suponer el doble de tiempo, dedicado a una tarea, que cuando se era jóven.
b) De día en día va aumentando el tiempo dedicado a actividades poco gratificantes, como ver películas o series de TV de bajo interés, o abrir envíos de correo electrónico cada vez más pesados, por la creciente tendencia de muchas personas a compartir videos o presentaciones que son interesantes o espectaculares, pero que consumen demasiado tiempo.
Por lo tanto, si uno quiere dar prioridad a las aficiones más gratificantes (en mi caso: tai-chi, urban sketching y caligrafía chino-japonesa o sho-do) no hay más remedio que suprimir o reducir otras actividades fuertemente consumidoras de tiempo: en TV, prensa diaria, intercambio de e-mails, etc.
Habrá que observar y cuantificar las actividades donde uno dedica su tiempo y darles un valor. Al igual que tratamos de maximizar la relación calidad/precio, en las compras, en el caso de las actividades diarias habrá que intentar maximizar el valor-disfrute/tiempo dedicado. No importaría dedicar mucho tiempo a algo que, para uno, suponga un gran disfrute pero no interesa nada dedicarlo, aunque sea poco, a actividades nada gratificantes. Y esto, cada año que pasa será más importante ya que, cuando se ha superado la edad de esperanza de vida del hombre en España (como es mi caso), los años de vida sana que a uno le quedan se reducen dramáticamente.
Cuando se avanza en edad, esta situación de estrés, y la sensación de no tener tiempo para todo, va aumentando de año en año. Y esto ocurre por dos razones:
a) La edad avanzada supone un enlentecimiento de nuestra agilidad mental y física, lo que se refleja en la necesidad de dedicar más tiempo para una misma tarea. Por ejemplo, trabajar con el ordenador puede suponer el doble de tiempo, dedicado a una tarea, que cuando se era jóven.
b) De día en día va aumentando el tiempo dedicado a actividades poco gratificantes, como ver películas o series de TV de bajo interés, o abrir envíos de correo electrónico cada vez más pesados, por la creciente tendencia de muchas personas a compartir videos o presentaciones que son interesantes o espectaculares, pero que consumen demasiado tiempo.
Por lo tanto, si uno quiere dar prioridad a las aficiones más gratificantes (en mi caso: tai-chi, urban sketching y caligrafía chino-japonesa o sho-do) no hay más remedio que suprimir o reducir otras actividades fuertemente consumidoras de tiempo: en TV, prensa diaria, intercambio de e-mails, etc.
Habrá que observar y cuantificar las actividades donde uno dedica su tiempo y darles un valor. Al igual que tratamos de maximizar la relación calidad/precio, en las compras, en el caso de las actividades diarias habrá que intentar maximizar el valor-disfrute/tiempo dedicado. No importaría dedicar mucho tiempo a algo que, para uno, suponga un gran disfrute pero no interesa nada dedicarlo, aunque sea poco, a actividades nada gratificantes. Y esto, cada año que pasa será más importante ya que, cuando se ha superado la edad de esperanza de vida del hombre en España (como es mi caso), los años de vida sana que a uno le quedan se reducen dramáticamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario