sábado, abril 16, 2011

Notas de un observador. 11/16

La reciente visita del nuestro Presidente del Gobierno a China y los distintos comentarios que ha suscitado, me han hecho reflexionar sobre lo mucho que el mundo está cambiando, así como la ignorancia de todo lo que no sea nuestra civilización occidental, una ignorancia que todavía domina en nuestro país y, probablemente, en casi todos los países occidentales.

Es chusco oír al Presidente Zapatero presumir de nuestra "vieja nación", que tiene poco más de 500 años, desde otra cuyas raíces se remontan a más de 3.000 años y cuyo primer Estado chino unificado, con la dinastía de Qin (pronunciado: Chin), surgió hace más de 2.300 años. Y todavía más chusco es oír a comentaristas que hablan de "países civilizados", en referencia a los occidentales, cuando la civilización china ya producía documentos escritos, seda y toda clase de productos artísticos de cerámica y jade, hace más de 3.500 años. Claro que hace solo poco más de un siglo (a finales del siglo XIX) un buen número de esos países "civilizados" (EE.UU, Gran Bretaña, Rusia, Francia y hasta España) intentaron, inútilmente, de quedarse con algún trozo de la tarta china. Y, a principios del siglo XX, fue Japón quien invadió China para tratar de dominarla. Empeño inútil, como también lo fue el tratar de implantar las religiones cristianas (católica y luterana) en ese país, donde sí arraigó el budismo, en la modalidad "Chan" (Zen, en Japón) por su proximidad a las enseñanzas de Lao Tse. Y es que las religiones teístas no casan muy bien con el espíritu de los chinos que ven a la Naturaleza y el Universo incognoscible (el TAO) como la fuente de todas las cosas. Todavía recuerdo, en mi infancia, a postulantes con huchas de cara amarilla de chino con coleta, pidiendo dinero para convertir a los pobrecitos chinitos, tan paganos ellos, al cristianismo. Los misioneros cristianos, casi nunca fueron perseguidos en China, ya que la población veía con buenos ojos lo que aportaban a la sociedad (hospitales o centros educativos...), pero sus enseñanzas religiosas no fueron comprendidas. Los chinos, tan amantes de la familia, no podían comprender a un Dios -que siendo omnipotente- permitía que su propio Hijo sufriera terribles tormentos en una cruz. Esto no era aceptable, en modo alguno. No obstante, algunos chinos se hicieron cristianos, quizás por conveniencia. Lin Yutang, un conocido escritor chino-americano, cuenta que sus padres chinos eran devotos cristianos (el padre, pastor protestante) y cómo se le educó para misionero, apartándole de todo lo que fuesen los fundamentos de la tradición y la cultura chinas. Después de pasar 2 años como profesor de filología en la Universidad de Pekin, en 1928, Lin Yutang se trasladó a los EE.UU. y fue allí donde recuperó su gusto por la cultura y tradición chinas, como también por su estilo de vida, lo que inspiró su fascinante libro "La importancia de vivir" (Edhasa) que se puede leer (lo que recomiendo vivamente) descargándolo gratuítamente en:

http://isaiasgarde.myfil.es/get_file?path=/lin-yutang-la-importancia-de-vi.pdf

Es un libro que yo leí en los años 60 y que he vuelto a leer ahora. En las partes finales del libro, hace referencia al tema religioso y tiene un apartado titulado: Porqué soy pagano . O sea que, después de muchos años y en EE.UU, Lin Yutang vuelve a sus raíces chinas: el amor por la Naturaleza y por la Vida, y su rechazo de las religiones teístas que acuden al miedo a los infiernos para evitar todo mal. Pero, de ese rechazo, salva el auténtico mensaje del maestro Jesús, que poco tiene que ver con el de las Iglesias establecidas (como bien sabemos en España).
En el primer capítulo -El Despertar- Lin Yutang introduce un divertido sistema de evaluar las mentalidades de diferentes grupos humanos. Lo que él llama "una fórmula pseudocientífica" que consiste en dar una nota (de 1 a 4) a los rasgos que caracterizan el Realismo (R), el Idealismo (I), el Humor (H) y la Sensibilidad (S). De esta forma, se permite evaluar a distintos personajes conocidos y a comunidades nacionales. Por ejemplo:
Los ingleses = R3I2H2S1
Los franceses= R2I3H3S3
Los americanos= R3I3H2S2
Los alemanes= R2I4H1S1
Los japoneses= R2I3H1S1
Los chinos = R4I1H3S3
Lin Yutang no evalúa a italianos, españoles o hindúes porque no los conoce suficientemente. Ahora bien, a los españoles no creo que se les pueda evaluar correctamente sin considerar las distintas "nacionalidades". El grado de realismo de un gallego es, sin duda, muy superior al de un andaluz y al contrario si tratamos del humor. Por otra parte, el español puede tener una tendencia hacia el idealismo quijotesco o hacia el realismo sanchopancista. En definitiva, estas fórmulas pueden ser un buen divertimento pero sin rigor científico alguno (como él mismo dice: Una fórmula pseudocientífica).

PS: Al releer este post, me doy cuenta que he empezado reflexionando "lo mucho que está cambiando el mundo", sin llegar a a decir en qué. Obviamente, puesto que hablo de China, estoy pensando lo que han cambiado las relaciones de Occidente con ese país que de ser un país pisoteado por las potencias occidentales, se está convirtiendo en el banquero del mundo al que se le piden encarecidamente créditos e inversiones. Y, por esa razón, no se le tienen muy en cuenta sus deficiencias en materia de derechos humanos. Como dijo la Sra. Clinton, no le vamos a afear la conducta a nuestro principal banquero. Y, al parecer, eso mismo está ocurriendo con otros banqueros, no tan principales, que son los que han generado la crisis global, y que vuelven a repartirse cuantiosos beneficios mientras exigen recortes sociales para las clases trabajadoras.

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