domingo, abril 24, 2011

Notas de un observador. 11/18

Una de las cosas que más me maravillan es el tomar conciencia de las diferencias entre la realidad tal como la vemos y la apreciamos, con nuestros 5 sentidos, y la realidad que la Ciencia del último siglo (desde Rutherford y Niels Böhr, hasta ahora) nos presenta, muy especialmente con las teorías de la física cuántica, desde el descubrimiento de la constante de Planck y las ecuaciones de Schrödinger hasta el principio de incertidumbre de Heisenberg.

Esta realidad que la física subatómica (cuántica) nos presenta, además de plantear la dualidad de ondas y partículas, nos hace comprender que lo que nosotros sentimos como algo sólido y compacto es, sobre todo, vacío y vibraciones energéticas. Si llamamos vacío a todo lo que no son partículas materiales, resulta que más del 95% de lo que vemos o sentimos es vacío. Dicho de otra forma: la realidad, que la Ciencia nos presenta, es un gran vacío en el que hay una danza cósmica de partículas subatómicas en medio de una sopa energética vibratoria. Algo parecido a esto es lo que algunas personas han sentido en lo que algunos llaman "experiencias-cumbre" (Maslow) y otros "experiencias-místicas" o "iluminación". En mi post de 24/09/2010 titulado Conciencia-energía me refiero a este tipo de sensaciones relatadas por dos personalidades que se han dedicado a la Ciencia: la doctora Thérèse Brosse y el físico subatómico Fritjof Capra. Sus relatos presentan algún parecido, si bien el de Capra tiene mucho que ver con la visión de la realidad que he bosquejado más arriba. En el TAO de la Física, Capra relata que un día en que estaba disfrutando de una hermosa puesta de sol, junto al mar, experimentó lo siguiente: ".... cascadas de energía bajando del espacio exterior, en las que las partículas eran creadas y destruidas con un pulso rítmico; los átomos de los elementos y los de mi cuerpo participando de esta danza cósmica de energía, sentí su ritmo y su sonido.... "

Tanto Brosse como Capra relacionan sus experiencias con antiguas creencias hindúes y budistas y, también, con el ZEN, ya que tienen una visión parecida de la realidad. Una realidad que, tal como la ven nuestros sentidos, es considerada por esas creencias como maya, o sea una ilusión.

Las últimas teorías astrofísicas, que Stephen Hawking y Leonard Mlodinow exponen, en su reciente libro "The Grand Design", tratan de fluctuaciones cuánticas que conducen a la creación de pequeños universos a partir del "vacío" (creation of tiny universes out of nothing). Unos pocos de estos universos (entre ellos, el nuestro) alcanzan un tamaño crítico y se expanden formando galaxias, estrellas y, al menos en un caso, seres como nosotros.

Por primera vez, la Ciencia se atreve a elaborar una teoría que se sale de nuestro Universo que comenzó, con la singularidad del BigBang, hace unos 13.700 millones de años. Antes de conocer esto, en mi post "Jugando a los Universos" de 02/09/2005, ya especulaba con esa posibilidad.

Al parecer, no estaba del todo descaminado. No obstante, en ese post, yo le daba a Dios un papel: el de jugador empedernido a los Universos. De vez en cuando, algún Universo salía lo bastante bien como para albergar un planeta con seres vivos que evolucionan para mejor. ¿Será mucha presunción decir que nosotros evolucionamos para mejor? No obstante, somos una especie capaz de elaborar teorías científicas como la descrita en el libro Gran Design. Solo que, en este libro, a Dios no se le da ningún papel. Ni siquiera el de jugar a los Universos.


No hay comentarios: