Hoy, 1º de Mayo, nos hemos acercado al centro de Málaga para observar el nivel de movilización de la clase trabajadora, en la celebración del primero de Mayo, cuando tenemos (en la provincia) más del 30% de desempleo, la mayor parte de jóvenes. El resultado es más que decepcionante. No más de 300 personas, la mayoría de más de 40 años, marchando sin demasiado entusiasmo. Sin duda, los años de las grandes movilizaciones de las clases trabajadoras, en la calle, se han terminado. No obstante, puede que la actividad práctica de los Sindicatos, sobre todo en la formación profesional y en las organizaciones de la función pública, sea más intensa que nunca. Una visita a las webs de CCOO y UGT de Málaga, nos pueden dar una idea de esas actividades. La CGT, anarquista, muy minoritaria en las empresas y en la función pública, se emplean más a fondo en la movilización de calle, visiblemente diferenciados de los sindicatos mayoritarios, a los que consideran traidores a la clase obrera porque no atacan con demasiada fuerza al Gobierno. Algo de razón pueden tener.
Hoy, lo que diferencia a la izquierda de la derecha es la preferencia por lo público frente a lo privado. Especialmente, en la Educación, la Sanidad, las pensiones y la ayuda a las familias (Escuela infantil y Ley de Dependencia). Sin un sistema público potente, estos servicios no llegarían a la gran mayoría. Ahora, falta que el pueblo reconozca que para eso son necesarios más impuestos y mayor persecución del fraude fiscal. Sin todo ello, no hay manera de evitar los recortes de gasto social, cuando la UE nos impone una limitación al déficit público.
Abajo, un par de fotos de la marcha. En la primera, junto a vestigios de Semana Santa y del turismo:
Hoy, lo que diferencia a la izquierda de la derecha es la preferencia por lo público frente a lo privado. Especialmente, en la Educación, la Sanidad, las pensiones y la ayuda a las familias (Escuela infantil y Ley de Dependencia). Sin un sistema público potente, estos servicios no llegarían a la gran mayoría. Ahora, falta que el pueblo reconozca que para eso son necesarios más impuestos y mayor persecución del fraude fiscal. Sin todo ello, no hay manera de evitar los recortes de gasto social, cuando la UE nos impone una limitación al déficit público.
Abajo, un par de fotos de la marcha. En la primera, junto a vestigios de Semana Santa y del turismo:
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