domingo, enero 16, 2005

¿Qué es el Arte?

Es evidente que no tenemos claro lo que significa "arte" aunque sea un concepto contínuamente utilizado. No es raro encontrar a personas que elevan a la categoría de "obra de arte" realizaciones que otros consideran de poco valor artístico. Hace poco un personaje tan relevante en el mundo artístico como es Albert Boadella calificaba las obras de carácter abstracto como "tomaduras de pelo". ¿Habría entonces que considerar arte solo aquello que más se aproxima a la realidad? Me parece que no.
Creo que es el momento de retomar aquí un escrito que hice, hace años, sobre el tema:

Como he dicho, mucha gente tiene ideas completamente diversas sobre el arte. Hace años, un amigo -por lo demás, un hombre cultivado y estudioso- me decía que Tapies, y otros abstractos, eran, según él, una tomadura de pelo. Exactamente lo mismo que oí decir a Albert Boadella.

Sin embargo Tapies es, para mí, un prototipo del artista exquisito; no del pintor, sino del artista. Los pintores (del color y de la forma) que considero más auténticos son Van Gogh, Matisse y Miró. Los creadores plásticos más geniales: Goya y Picasso.

Evidentemente, son estas afirmaciones personales que, probablemente, no compartirán muchas personas y que, posiblemente, ni yo mismo compartiré dentro de 10 ó 20 años.

¿Porqué las opiniones sobre arte son tan imprecisas y tan diversas? Seguramente habría que buscar la respuesta en la propia esencia del arte. Esta esencia debe tener un fuerte componente personal y emocional para que las concepciones sobre el arte difieran tanto en el tiempo y en las personas.

Lo primero que tenemos que dejar claro es lo que no es el arte:

El arte no es la representación de la realidad. Aunque durante siglos el arte ha sido esencialmente figurativo y ha tenido como contenido básico la representación de la realidad, no era esa representación lo esencial, lo que hacía que un determinado trabajo fuese una obra de arte o una obra de artesanía. Cuando miramos el cuadro de Bottichelli "La Primavera", no es la perfección representativa de las caras y los cuerpos lo que más nos impresiona sino la increíble belleza y el encanto del conjunto: la composición de las figuras, los colores y la armonía global.

El arte no es la dificultad y perfección técnica. No son los cuadros más perfectos y más difíciles de realizar los que han conquistado la mayor fama artística. Los mejores cuadros de Goya o Picasso no son, necesariamente, los que más tiempo han llevado y más dificultad tienen. Calificamos como obras de arte a cuadros que han llevado solo unos minutos hacerlos y cuya factura ofrece una frescura y libertad que los hacen irrepetibles. También, algunas pinturas de niños pueden calificarse como obras de arte y , por lo que a mí respecta, han merecido que se enmarquen y cuelguen en una pared de nuestra casa.

El arte no es la comunicación de algo a los demás. Muchas obras de arte intentan expresar algo y comunicarlo a los demás, incluso narrar una historia, pero eso no hace que sea una obra de arte. Me atrevería a afirmar que la mayoría de los artistas no se proponen comunicar nada, aunque muchos lo digan.

Seguramente, la mayoría de las obras de arte tienen alguna de las característica anteriores: o representan la realidad, o constituyen una obra de gran dificultad y perfección técnica, o comunican un tema o una historia. Sin embargo, ninguna de estas cosas hace de un trabajo una obra de arte.

¿Qué es lo que hace que algo pueda calificarse como obra de arte? Para mí, hay dos cosas que son esenciales en toda obra de arte, a saber: una obra de arte debe ser una creación, es decir contener algo específico de la obra; y una obra de arte debe producir algún tipo de emoción en alguien (a veces solo en el propio artista).

Si se reflexiona sobre estas dos características de la obra de arte, se puede comprender la dificultad de que todo el mundo tenga los mismos criterios para calificar una obra de arte como tal.

En primer lugar, ¿cómo podemos decir que algo es creativo? Nada hay realmente nuevo en este mundo. Todo proviene de algo, en todo artista se pueden identificar fuentes, influencias, pero, sin duda, todo artista crea algo que no estaba en las fuentes. Casi todos somos capaces de diferenciar las obras de Cezanne de las de Van Gogh, y las de este de las de Gaugin. Y Picasso de Miró.

Algunos artistas son especialmente reconocibles. Las obras que intentan copiar con más fidelidad y detalle la realidad son menos creativas. Casi ningún artista, al pintar un retrato o un paisaje, del natural, se limita a copiar lo que ve. Matisse decía: "el conjunto es nuestro único ideal. Los detalles disminuyen la pureza de las líneas, perjudican la intensidad emotiva y nosotros los rechazamos". Por eso, hasta los artistas más realistas eliminan elementos de la realidad y crean otros nuevos, de modo que en la obra aparece algo propio del artista, que no se encuentra en lo retratado. Pensemos en Rembrandt, o Velázquez, o el Greco, o Goya, o Antonio López. ¡Qué diferentes formas de ver la realidad! Hay mucho de creativo en las obras de los grandes realistas. A la inversa, se puede decir que cuanto más fiel sea una pintura a lo copiado menos arte tendrá. Hoy, ya tenemos la fotografía. No obstante, el "hiperrealismo" es un movimiento artístico muy apreciable, pero es que en la hiperrealidad hay, también, creatividad y no voy, ahora, a tratar este tema que me llevaría mucho espacio.

La otra característica del arte, según mi entender, es la producción de emociones. ¿Porqué hablar de emociones y no de belleza o sensación de armonía? En primer lugar, las sensaciones de belleza y armonía (que para mí, es lo que busco en el arte) son emociones. y, además, no siempre las obras de arte son bellas y armónicas, pero sí deben producir alguna emoción en alguien.

Claro está que las emociones que producen no son iguales para todo el mundo. A veces lo que es bello para alguien, es horrendo para otros. Lo que produce, para unos, sensaciones de paz y armonía puede resultar, para otros, agresivo. Y, finalmente, lo que ha sido excitante para el autor, puede ser indiferente para el gran público. Esto explica que las obras de arte sean tan controvertidas.

El verdadero artista es aquel que necesita esa emoción y excitación que las obras de arte producen, y, más todavía, aquel que necesita estar rodeado de arte, de belleza, de armonía.

En cuanto a mí, puedo decir que mi aproximación al arte va ligado a un tipo de emoción particular: la sensación placentera de pintar. El simple hecho de cubrir un lienzo con pintura resulta excitante, relajante y produce una sensación de placer.

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