A las 22h del pasado 21 de Junio se armó un gran alboroto en el centro de Málaga: cornetazos, claxons de coches, gritos de entusiasmo, un ruido infernal; la explicación: el equipo de baloncesto del Unicaja (de Málaga) acababa de ganar la Liga ACB española frente al Tau Cerámica. Al tomar el autobús de vuelta, el conductor hacía sonar fuertemente el claxon ante la satisfacción de muchas señoras mayores -que probablemente nunca habían acudido a un partido de baloncesto- aplaudiendo con entusiasmo la incívica acción de nuestro conductor. Una muestra más del llamado sentimiento de "pertenencia", en este caso a un equipo de Málaga (no importa que casi todos los jugadores fuesen extranjeros y solo dos de Málaga) cuyo triunfo era vivido como un triunfo propio.
Viernes, 23 de Junio. En un partido anodino, España vence a Arabia Saudí, un equipo menor. No importa, el partido es seguido en TV por millones de personas. En Madrid, durante el primer tiempo, el consumo de agua desciende significativamente para repuntar fuertemente durante el descanso (según los datos del Canal de Isabel II). En la Plaza de Colón de Madrid, los inevitables gritos, bocinazos y otras muestras incívicas de entusiasmo. Es el triunfo lo que genera emociones, no el juego deportivo.
¿Qué pasaría si España ganase el mundial de futbol? No lo quiero ni pensar. Pobres de los alemanes que soportan diariamente las muestras de patriotismo de nuestras "hordas rojas". Probablemente, no muy diferentes de las que expresan los fans de los otros países. ¡En la era de la globalización!
La necesidad de "pertenencia" de caracter localista y nacionalista se manifiesta por doquier en nuestro país. En otro artículo anterior, sobre fanatismos, ya he tratado el tema de la escala de necesidades de Maslow. En nuestras sociedades "desarrolladas", cada vez observo menos personas en otros niveles de necesidades que no sea el de "pertenencia" a algún grupo que, preferentemente, tenga importantes repercusiones en los medios televisivos.
Está claro que las necesidades de "supervivencia" se han visto hace tiempo sobrepasadas en los países desarrollados lo que no excluye, al mismo tiempo, la existencia de capas de marginación y de mendicidad. Pero lo más curioso es que las necesidades de "estima", reconocimiento o prestigio social y, mucho más las de autorrealización, aparecen muy reducidas en comparación con las de pertenencia. El prestigio social, y la ostentación correspondiente, era la necesidad predominante de la burguesía de los siglos XIX y parte del XX. Hoy, estas necesidades están semiocultas, quizás por razones de seguridad, entre las clases más pudientes y, en cambio, se manifiestan preferentemente entre la juventud por medio del vestido, los tatuajes y otros adornos. Algo parecido a las manifestaciones de prestigio de los miembros de algunas tribus africanas.
En la España de los años 70 y 80, había importantes movimientos ideológicos y espirituales que podían verse relacionados con necesidades de autoestima y de autorrealización, por su caracter altruista y solidario. Son movimientos que ya han quedado reducidos a la actividad de pequeños grupos marginales o silenciosos, sean de carácter ecologista o de solidaridad social hacia el tercer mundo. Lo que predomina es lo que tiene éxito o lo que acoge a un número amplio de personas, especialmente cuando es objeto de comunicación en la TV. De nuevo la pertenencia a grupos. En Andalucía, las cofradías y las peñas. Y, en todo el país, los equipos de futbol. Particularmente, el Madrid, el Barça, el Valencia, el Sevilla o el Betis y los Atletis de Madrid y Bilbao. La razón por la que, en localidades más pequeñas, la gente también sea partidaria de un Madrid o Barça, además de su equipo local, es que con su equipo local no pueden saborear grandes triunfos. Y la necesidad de pertenencia viene muy ligada a las necesidades de éxito. Cuando no podemos triunfar personalmente, nos conformamos con el éxito del grupo; es una manera de apropiarnos del éxito de otros.
Hoy, en nuestra sociedad no es fácil encontrar muchas personas que se puedan asignar a la categoría de "hombre autorrealizado" que proponía Abraham H. Maslow.
PS: Lamentablemente, el equipo de España ha sido eliminado por Francia en octavos. Así que nos quedamos sin saber la que hubiese armado nuestra "marea roja" si hubiésemos vencido. En cambio, se han visto algunas faltas de respeto con el equipo contrario que me reservo contar. El sentimiento de pertenencia siempre crea la diferencia entre "ellos" y "nosotros" y entonces se puede esperar cualquier muestra de irracionalidad.
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