Alguien me dijo que me he convertido en un cascarrabias. En realidad quería decir un "viejo cascarrabias", porque me molestan un montón de cosas cotidianas en nuestro país. Alguien de la generación del 98 lo decía de una manera más literaria: "me duele España". Son cosas que gustan o practican una mayoría de mis compatriotas: desde festejos consumistas y religiosos como bodas, comuniones, bautizos o procesiones hasta toda clase de ruidos, bocinazos, gritos, botellones, festejos de fans de equipos de futbol y otras lindezas. Me molesta enormemente el desprecio al medio ambiente ciudadano: tirar pipas, colillas, envases a la calle, utilizar profusamente las bolsas de plástico en lugar de bolsas reutilizables y, sobre todo, la hiperutilización del coche en ciudad creando espacios imposibles de transitar para personas inválidas con sillas de ruedas o madres con cochecitos de niño.
Yo pensaba que todo esto eran rarezas mías de la edad, pero leo un artículo de Javier Marías en El Pais Semanal, titulado "Adiós a la educación" en el que abunda en temas parecidos a los que tanto me molestan. Y J. Marías no es ningún viejo y sí, en cambio, un excelente escritor. Así que su artículo me hace sentir que no soy, todavía, una rareza en este país.
Veamos algunos párrafos del artículo:
" Hace unas semanas, so pretexto de la victoria del Barcelona en la Copa de Europa, centenares de descerebrados aprovecharon para arrasar Canaletas y las Ramblas, saquear comercios, pegarse con la policía y mearse en las fachadas: lo mismo que hacen los descerebrados de todas partes en cuanto se celebra un festejo de los que tanto gustan en España...no hay población que no tenga una semana al año...de eso que llaman 'fiestas patronales' y lo financian los Ayuntamientos asímismo descerebrados y maleducados".
Cierto, si son los propios Ayuntamientos -que deberían promover la educación y el respeto al medio ambiente ciudadano- los que promueven y financian esas ocasiones donde la mala educación es la regla, pues ¡apaga y vamonos!
Yo pensaba que todo esto eran rarezas mías de la edad, pero leo un artículo de Javier Marías en El Pais Semanal, titulado "Adiós a la educación" en el que abunda en temas parecidos a los que tanto me molestan. Y J. Marías no es ningún viejo y sí, en cambio, un excelente escritor. Así que su artículo me hace sentir que no soy, todavía, una rareza en este país.
Veamos algunos párrafos del artículo:
" Hace unas semanas, so pretexto de la victoria del Barcelona en la Copa de Europa, centenares de descerebrados aprovecharon para arrasar Canaletas y las Ramblas, saquear comercios, pegarse con la policía y mearse en las fachadas: lo mismo que hacen los descerebrados de todas partes en cuanto se celebra un festejo de los que tanto gustan en España...no hay población que no tenga una semana al año...de eso que llaman 'fiestas patronales' y lo financian los Ayuntamientos asímismo descerebrados y maleducados".
Cierto, si son los propios Ayuntamientos -que deberían promover la educación y el respeto al medio ambiente ciudadano- los que promueven y financian esas ocasiones donde la mala educación es la regla, pues ¡apaga y vamonos!
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