sábado, diciembre 08, 2007

A vueltas con la educación

Los resultados del Informe PISA 2006 ha causado un enorme revuelo en España y no solo en el ambiente educativo sino también en todos los medios de comunicación. Los resultados de España son mediocres o pobres (ver pag.70 del Informe), particularmente en Andalucía, aunque similares a los de países importantes como EE.UU y Rusia y poco mejores (en Matemáticas y Ciencias) que los de otros países mediterráneos como Italia, Grecia y Portugal. En "lectura", España experimenta un notable descenso (10 puntos) sobre el informe de 2003, lo que es muy preocupante. El informe se ha hecho sobre cuestionarios a estudiantes de 15 años; al parecer, muchos de estos estudiantes no son capaces de entender correctamente lo que leen. Y esto ocurre más en Andalucía (445 puntos) que en otras zonas del Norte de España, como Rioja (492), País Vasco (487), Aragón (483), Navarra (481) o Galicia (479). Y, como en anteriores informes, el país europeo más avanzado es Finlandia que mejora sustancialmente sus puntuaciones de 2003.

Por cierto, resulta curioso observar (pag.34 del informe) que, para una misma zona del mundo, hay mejores resultados en países del Norte que en los del Sur. Así, en América, Canadá presenta unos buenos resultados muy por encima de EE.UU. y estos bastante mejores que los de América del Sur. Y, en el conjunto del informe, los peores resultados corresponden a los pocos países islámicos representados: Kirguizistán, Qatar y Azerbaiyán, excepto en Matemáticas donde Azerbaiyán obtiene un resultado parecido a España y superior a EE.UU y Rusia.

Las reacciones y análisis recogidas en los medios de comunicación, especialmente de TV, han sido múltiples y demostrativas de una ignorancia generalizada sobre los factores que influyen en una educación de calidad. Algunos llegan al ridículo de imputar el descenso de la puntuación española (en lectura), entre 2003 y 2006, al hecho de que gobernase el PSOE en casi todo ese periodo; y, en el caso de la baja puntuación de Andalucía, a esas mismas causas políticas. Otros achacaban el problema a los cambios en la legislación educativa o a los contenidos. Otros a la escasa inversión en educación. Muy pocos, por no decir ninguno, a las verdaderas raíces del problema, a saber:

a) El ESEC (estatus social, económico y cultural) medio del país (ver pag. 51 del informe) que representa el entorno familiar en el que los estudiantes se desenvuelven: el nivel educativo y profesional de los padres y los recursos culturales que tienen en el hogar como libros, prensa, conexión a Internet. El nivel de ESEC en España se sitúa en el puesto 38 de los países del informe, mientras que su nivel educativo se sitúa del 31 (Ciencias) al 35 (Lectura). Es decir, España presenta un nivel educativo ligeramente mejor que el que le correspondería por su ESEC. Lo contrario que ocurre con EE.UU. que ocupa el puesto 16 de ESEC y alrededor del 30 en educación.

b) La calidad y vocación del profesorado y su prestigio en la sociedad y, por tanto, el respeto de padres y alumnos hacia los profesores.

En casi todas las exposiciones mediáticas, en España, se alude al caso de Finlandia cuyos buenos resultados sorprenden a quienes no conocen la realidad finlandesa. Sin embargo, esos resultados no son sorprendentes si atendemos a los dos grandes factores que he considerado como bases de una buena educación. Comparemos el caso de Andalucía con el de Finlandia. En Andalucía, el acceso masivo a la educación es muy reciente y, solo hace 40 años, el analfabetismo funcional alcanzaba a la mayoría de la población. Y, todavía hoy, es corriente encontrarnos con personas que no saben leer y escribir: hace unos días, en un Hospital, ayudamos a una persona de no más de 50 años a dirigirse a un departamento, ya que no era capaz de leer la hoja de instrucciones que había recibido. En cambio, en Finlandia, el analfabetismo fue erradicado ya en el siglo XIX; y hoy, practicamente todo el mundo lee y escribe con gran corrección y muchos en varios idiomas. Incluso los pequeños municipios disponen de magníficas bibliotecas y todos los hogares tienen una buena cantidad de libros. Cuando estuve en Finlandia, en los veranos del 56, 57 y 58, pude comprobar que, hasta en casas de campesinos pobres, había una buena colección de libros y una gran curiosidad por conocer la vida de otros países como España. En mis visitas, me hacían preguntas y sacaban sus Atlas para identificar el país y me hacían ver que sabían algo sobre nosotros. Solo hay que leer las "Cartas finlandesas", del ilustre granadino Ángel Ganivet, para darse cuenta que, ya a finales del siglo XIX, estaba presente esa curiosidad y cultura finlandesas junto con muchos otros rasgos de modernidad como el de la emancipación de la mujer y su acceso a la Universidad. Si a esto añadimos el prestigio y respeto social por los maestros, así como su calidad pedagógica, entonces no podemos extrañarnos de los resultados educativos de este país. La carrera, Universitaria, de enseñante de primaria (magisterio) es una de las más difíciles y requiere superar un riguroso exámen de ingreso en el que se calibra la vocación del aspirante por la educación, así como su capacidad pedagógica que se mide por sus dotes musicales, artísticas y de comunicación. La característica más valorada en un profesor es su capacidad de motivar a los alumnos para aprender. Y esto se consigue con actividades lúdicas instructivas como la música, el baile, el teatro y las manualidades (carpintería, punto...). Las asignaturas más teóricas se relacionan también con esas actividades y con la vida práctica.

Al igual que los libros, los instrumentos musicales suelen formar parte del acerbo de los hogares de forma que es muy corriente que un finlandés o finlandesa sepa tocar el piano o algún otro instrumento. Es algo que refleja muy bien el nivel de cultura y educación de un país. Así lo afirma el Presidente del Gobierno español, Rodriguez Zapatero, en unas frases suyas, que leí recientemente, y que han elevado notablemente mi consideración hacia su persona. Dice así: "Una de las cosas más llamativas, y por la que me siento más afectado, más dramáticas, más duras de nuestra cultura es el abandono de la música y de las artes, de las enseñanzas artísticas. Es horrible. Hay un sistema de medir a los países más cultos, más civilizados del mundo: la cantidad de hogares en que hay instrumentos musicales. Noruega, Finlandia, Austria, Alemania, por ejemplo. Hay pocas disciplinas que cultiven tanto como la música, como la danza. Es un educador del carácter, de valores, del sentido del equilibrio, de la medida, de la armonía. Es la cultura."

Otra de las falacias que se han dicho para explicar los malos resultados educativos de España es la baja remuneración del profesorado. No es cierto. No es tan baja, teniendo en cuenta las largas vacaciones de las que disponen. En Finlandia, con una renta per cápita superior a la de España, el profesorado no está mejor pagado porque su motivación profesional es, sobre todo, vocacional. Contaré una anécdota real de una finlandesa que conozco bien y que, hace 50 años, trabajó como sustituta de un maestro en una zona de Laponia que estaba formada por granjas de campesinos pobres distanciadas kilómetros unas de otras. La escuela era el centro del poblado y los alumnos, de distintas edades y cursos, acudían diariamente esquiando con temperaturas que a veces bajaban de los 40º bajo cero. Esta maestra provisional (sin título) era capaz de crear un ambiente tan motivante que los alumnos detestaban los días festivos. Esta persona dedicaba más horas para reforzar a los retrasados y solía visitar a las familias en los domingos esquiando muchos kilómetros entre bosques, a bajas temperaturas. Y nunca se le pasó por la imaginación que debería cobrar horas extraordinarias por esta dedicación. Ni que decir tiene que alumnos y padres la reverenciaban y la tenían un gran respeto. En España, este tipo de dedicación vocacional se pudo ver en aquellos maestros de la República, progresistas (liberales, socialistas, anarquistas...), miles de los cuales fueron represaliados por Franco, muchos exiliados y otros muchos fusilados por el régimen franquista.

Mi conclusión es moderadamente optimista. España irá avanzando en estatus social, económico y cultural, si bien se requiere más de una generación para situarnos en el nivel de los países más avanzados. Y, en cuanto a la calidad del profesorado, también se dará algún avance y, aunque difícilmente llegaremos a tener una gran cantidad de maestros vocacionales, sí es posible que se incrementen las horas dedicadas al refuerzo de los retrasados, lo que supondrá un coste extra que podría disminuir el enorme fracaso escolar actual. En la comprensión lectora, en cambio, no soy tan optimista. Las preferencias de los jóvenes por la información gráfica (TV, Internet, comics...) y por el lenguaje simplificado de los SMS, no auguran una mejora sustancial en cuanto a la comunicación escrita. ¡Qué se puede esperar en un país donde, hasta los presentadores de TV más conocidos, sustituyen el concepto de "oír" por el de "escuchar" (¿Se me "escucha" bien allí?)!

En cuanto a los contenidos, no parece que sean muy diferentes en los distintos países, salvo en que los finlandeses procuran apoyar los temas teóricos sobre aplicaciones prácticas de la vida común. Y, en cuanto a la denostada asignatura de "Educación para la ciudadanía", me parece oportuno decir que Finlandia imparte una asignatura similar (Yhteiskuntaoppi) desde hace 30 años.

Finalmente, algunos observadores han tomado los (ligeramente) mejores resultados, en España, de la escuela privada como una demostración de la superioridad de esta escuela sobre la pública. Sin tener en cuenta que las clases más desfavorecidas, y los inmigrantes menos integrados, asisten preferentemente a la pública, lo que resulta en un ESEC más bajo para esta escuela y, consiguientemente, un menor nivel educativo de los alumnos. Sin embargo, estas diferencias son a favor de la escuela pública en casi tantos países como al revés. Y, en Finlandia, el 98% de los alumnos asisten a la escuela pública. Así que los datos no permiten decidir que la escuela privada sea mejor que la pública ni a la inversa.

Seguiremos la evolución educativa en nuestro país. El próximo informe será el de 2009.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias Ramón. Un análisis claro, original y lúcido.

RamAlc dijo...

Como no recibo prácticamente comentarios, los agradezco muchísimo. En este caso, dado que sabes que me llamo Ramón, sospecho que eres Rafa Fernandez (el único Juan Rafael que conozco), y enseñante avanzado, con lo que el comentario lo valora mucho más. Por lo que conozco de tí, creo que eres de esos raros enseñantes vocacionales que espero se vayan incrementando día a día. Muchas gracias.