lunes, junio 23, 2008

Pobreza y agua

Cuando la Comisión Europea acaba de aprobar una Directiva, que algunos llamamos de la "vergüenza", que amplía considerablemente el tiempo de reclusión de los inmigrantes ilegales para facilitar su expulsión, es pertinente reflexionar sobre las causas de la inmigración y sobre lo poco que el mundo desarrollado hace para cambiar la terrible situación de pobreza de muchos países de África y América Latina, situación que está en el origen de la creciente inmigración. Inmigración que, por cierto, no está protagonizada por las personas más pobres, que ni siquiera tienen capacidad para emigrar, sino por los que han recibido una mejor educación y por los que tienen un mínimo de dinero como para pagar a las mafias que gestionan las migraciones.

Para comprender las dificultades que existen para que la llamada "ayuda al desarrollo" de las regiones más empobrecidas llegue a dar algún fruto, no hay nada mejor que ver, con los propios ojos, algunos documentales tomados en algunas de estas regiones (Guatemala, Haití, Namibia, Botswana, Honduras, Mali...) como este que se llama Montaña de Luz, que me parece extraordinario por veraz y entrañable. Es un video que dura 45 min. pero que te engancha del principio al final. Y es sintomático que sean médicos cubanos, o una religiosa norteamericana, quienes tengan la capacidad espiritual y mental como para lidiar con estas situaciones difíciles.

El informe de Desarrollo Humano de 2006 se ha titulado:

Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua


Un título que ya nos indica que la pobreza está muy vinculada a las relaciones de poder que la hacen posible y a carencias de recursos indispensables como es el agua potable y el saneamiento. El informe completo tiene 440 páginas, ya que comprende no solo el estudio sobre las disponibilidades de agua y saneamiento, sino también los efectos previsibles del calentamiento global, así como las tablas del Índice anual de Desarrollo Humano en el mundo.

En lo que respecta al agua, solo unos pocos datos nos resumen toda la tragedia de los países más pobres: más de 1.000 millones de seres humanos no tienen disponibilidad de agua limpia y 2.600 millones no tienen acceso a un saneamiento mínimo. Y se calcula que cada año mueren cerca de 1,8 millones de niños a consecuencia de diarreas y otras enfermedades causadas por el agua sucia y por un saneamiento insuficiente, enfermedades que podrían también tratarse con relativa facilidad si hubiese una mínima asistencia médica (como en los casos que se ven en el documental cubano). Solo con que los países desarrollados hiciesen la décima parte del esfuerzo humano solidario que hacen los cubanos dejarían de existir este tipo de problemas.

Por otra parte, cada vez es mayor la población que vive en cuencas hidraúlicas sometidas a un sobreconsumo superior a la tasa de recarga de los cauces y de las capas freáticas. Es una situación de stress hídrico que tiende a aumentar con la población y con los efectos del calentamiento global. Cada año vamos a ver más conflictos entre regiones y países fronterizos afectados por la escasez de agua. Es, por tanto, urgente tomar conciencia de la situación y desarrollar nuevas políticas de gestión del agua basadas en el ahorro, las tecnologías de riego más eficientes y la negociación democrática entre los distintos grupos de interés. El librito de Aguilera Klink "La nueva economía del agua" plantea los fundamentos de esta nueva manera de gestionar este recurso vital.


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