domingo, julio 20, 2008

Una ciudad para las personas

Acabo de llegar de Malmö, una ciudad del sur de Suecia que me ha sorprendido por su orientación ecológica y sostenible. Si hago una comparación con Málaga, la ciudad donde vivo, tengo que reconocer que Mälmo es todo lo contrario a Málaga en casi todo, especialmente en lo que se refiere al tŕafico rodado. El paisaje de Malmö es de calles para peatones y ciclistas, con un centro comercial donde abundan las terrazas en calles peatonales junto con árboles, parques y flores:


En Málaga, los coches monopolizan calles y aceras, y es normal ver coches en segunda fila y otros taponando los pasos peatonales. Apenas se ven bicicletas y sí muchas motos. Hay pocos carriles-bici y los que hay casi no se utilizan.

Por el contrario, en Malmö se ve poco tráfico de coches y muy pocos aparcados al borde de las aceras. No recuerdo haber visto ninguna moto y sí aparcamientos con decenas de bicicletas, por todas partes. Los carriles bici son amplios y las bicicletas tienen prioridad absoluta. Hay también una abundante flota de buses verdes que utilizan gas natural poco contaminante. En Malmö se ven canales y agua abundante; muchos puentes son exclusivos para peatones y bicicletas. En los días buenos, se ve gente tomando el sol en el cesped de los parques y y en escalinatas al borde de canales y lagunas:



Pero lo más característico de Malmö son la abundancia de parques y lagunas que cobijan a una diversidad de pájaros: gaviotas, palomas, patos y cisnes. Es una delicia andar por estos parques y observar los movimientos de estos animales.

También es frecuente ver, en Malmö, inmigrantes de muy diferentes países, como Turquía o Marruecos, y del Este de Europa, especialmente polacos.
Debe haber alrededor del 20% de inmigrantes, muchos de los cuales obtienen trabajo del Ayuntamiento en puestos como conductores de buses o personal de mantenimiento y limpieza.

La ciudad cuenta con una zona industrial con un barrio de moderno diseño para la población trabajadora, con algunos edificios emblemáticos, entre los que destaca el "Turning torso" del arquitecto español Santiago Calatrava.

La ciudad tiene, además, unos buenos recursos culturales, entre otros un estupendo Teatro de la Ópera o una extraordinaria biblioteca municipal con un edificio de moderno diseño, que respeta, también, el edificio de la antigua biblioteca.

Esta moderna biblioteca está equipada con una gran cantidad de ordenadores y mesas de lectura y sus enormes ventanales hacen que los lectores se sientan cerca de la naturaleza arbolada que ven en el exterior. Una delicia.

La comunicación física con el resto del continente europeo está facilitada por el puente de 8,5 km. que une Malmö con Copenhagen, por el estrecho de Öresund.

Otro aspecto interesante es el que, en esta ciudad y, en general, en toda la zona marítima de Öresund, se está promoviendo el desarrollo de energías alternativas como son los aerogeneradores marimos y la energía solar. En la hoja web (en inglés) dedicada a la sostenibilidad ambiental de la ciudad se puede ver un extenso documental, SolarCity Malmö, que explica la aplicación de energías renovables en esta ciudad y la educación de los escolares para la cooperación en esa sostenibilidad. El nivel de implicación democrática de los ciudadanos parece ser muy alta, como lo atestiguan los mensajes ciudadanos, a los políticos, que aparecen en algunas plazas. En la Stor torget hay, en el suelo, una enorme fotografía de la plaza y sus alrededores con un buen número de reivindicaciones ciudadanas, entre las que se encuentran la eliminación de aparcamientos de coches en superficie, el incremento de zonas de parques y jardines, la eliminación de la estatua ecuestre del Rey Gustav Adolf y otras más ingeniosas. También hay un gráfico de las prioridades que los ciudadanos desean para la remodelación de la zona.

Llama la atención la cantidad de niños que se ven en parques y jardines, probablemente a causa de las vacaciones, y la gran cantidad de padres y madres que utilizan cochecitos y extensiones en sus bicis para llevar a los pequeños.

Y, por cierto, la ciudad está absolutamente limpia, pero apenas se ven contenedores de basura que suelen estar ocultos. Todo muy distinto de lo que vemos en Málaga.

Pero, para ser justos, también hay algo en lo que Málaga es muy superior: los mercados de pescado fresco. Algo inexistente en Malmö, a pesar de ser una ciudad marítima, ya que sus habitantes, más parecidos a sus parientes daneses, son empedernidos comedores de carne, especialmente de cerdo. Naturalmente se encuentra pescado congelado, pero los que quieren pescado fresco han de desplazarse a una zona portuaria y a unas horas concretas. Es lo que hizo mi cuñada finlandesa para ofrecernos un plato de un excelente salmón.

En suma, mis 8 días en Malmö han sido los más enriquecedores que haya pasado nunca en cuanto a pasear por magníficos parques y conocer cómo funciona una ciudad diseñada para las personas y cerca de la naturaleza.

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