viernes, mayo 15, 2009

¿Nuevo modelo productivo?

Últimamente parece estar de moda decir que España debe cambiar su modelo económico-productivo, basado principalmente en la construcción y el turismo, por otro basado en la innovación y el desarrollo sostenible. Dicho así parecería que al Gobierno le basta con sustituir unos cuantos elementos del sistema productivo por otros diferentes y, ¡voilá! el cambio se realiza!. He visto titulares de prensa diciendo: Zapatero lanza el nuevo modelo económico o bien, Zapatero pactará el nuevo modelo productivo con los agentes sociales. Como si un modelo productivo fuese algo susceptible de ser lanzado o pactado por un Gobierno. La cosa no es ni tan sencilla ni tan nueva.

Como ya decía en un artículo de 2005, titulado "La revolución de la red", los ingenieros y técnicos progresistas de los años 60 y 70 hablábamos de que, en el mundo, estaba surgiendo una revolución científico-técnica que iba a cambiar sustancialmente los sistemas productivos. Aunque todavía no sospechábamos que esa revolución sería conocida, años más tarde, como la Internet o World-Wide-Web, sí pensábamos que estaría muy ligada al uso creciente de los ordenadores y, por lo tanto, considerábamos que, en España, se debería fomentar el aprendizaje y desarrollo de diferentes sistemas de software y de su utilización en los sistemas productivos más avanzados. Entonces nadie nos hacía el menor caso, pero, ya en los años 80, durante la presidencia de Felipe Gonzalez, se empezó a hablar de la necesidad avanzar hacia un sistema productivo más innovador y de mayor valor añadido. Se apreciaba, entonces, que nuestro país estaba muy atrasado en ciencia y desarrollo tecnológico. Pero, pese a las muchas palabras, no se ha avanzado gran cosa. Solo en la última legislatura se ha dado un incremento sensible del gasto en I+D+i acercándonos al 2% del PIB, la mitad que en los países nórdicos. Pero la diferencia fundamental es que en los países más desarrollados, la mayor parte de este gasto lo realizan las empresas y no tanto el Estado, como ocurre en España. Por eso, si examinamos el dato del número de patentes solicitadas, por millón de habitantes, entonces se ve que las diferencias son enormes : España con 25 patentes (por millón de habitantes) solo supera a Portugal en la UE, mientras que los países más productivos presentan más de 300 patentes (Alemania 302, Finlandia 319...). Este es el mejor indicativo de que estamos muy lejos de ese tan cacareado "nuevo modelo económico".

Como ocurre con muchas otras cuestiones, no se cambia el modelo económico por decisión de un gobierno. Los modelos económico-productivos son la consecuencia de una cultura del trabajo y la iniciativa innovadora de muchas generaciones. Todavía recuerdo que el Presidente de Andalucía, Manuel Chaves, en una entrevista con el sociólogo Castells decía que si un país como Finlandia, que era muy pobre después de la guerra mundial, había conseguido un sistema productivo moderno y competitivo, también Andalucía lo podría conseguir igualmente. Una idea totalmente errónea. Para empezar, Andalucía tenía una tasa una tasa de analfabetismo funcional de cerca del 50% hace solo 30 años, mientras que en Finlandia ya no había, prácticamente, analfabetismo en el siglo XIX y, en cambio, existía una gran propensión hacia el estudio científico de los asuntos prácticos y hacia la innovación de productos y procesos. Para entender el interés por las innovaciones y la curiosidad y el espíritu práctico de los finlandeses, solo hay que leer las "Cartas finlandesas" del granadino Ángel Ganivet (escritas en la década de 1890) que, además de reflejar el apego de los finlandeses por el progreso, tienen una considerable dósis de humor. En el capítulo VII :
El corresponsal traza un inesperado y curioso paralelo entre la manteca finlandesa y los jamones de Trevélez,
Ganivet describe su relación epistolar con un amigo granadino, que se ha dedicado a la política, y al que recomienda impulsar la creación de una nueva fuente de riqueza con la comercialización y exportación de los jamones de Trévelez al estilo de lo que hacían los finlandeses con su manteca (o mantequilla). La contestación del amigo político (que quiere dedicarse a la política de carreteras) no tiene desperdicio y refleja muy bien el estilo de nuestros políticos que consiste en "hablar" y no en "hacer". Que es exáctamente lo que está pasando con este tema del nuevo modelo económico-productivo.

En España, hay algunas empresas grandes que están desarrollando productos en sectores avanzados (Abengoa, Iberdrola, Telefónica....) y que tienen una presencia notable en el exterior, pero el cambio de modelo se hará, o no se hará, no solo con las grandes empresas sino con el concurso de decenas de miles de PYMES que sean capaces de innovar en sus productos y procesos. Solo habrá un nuevo modelo productivo, de alto valor añadido, si se forma una masiva base empresarial orientada a la innovación y a la competitividad internacional. Y esto precisa de una base educativa y de formación profesional que no se puede improvisar. Quizás, si nuestro sistema educativo empieza a mejorar pasarán solo unas pocas décadas antes de que podamos decir que nuestro modelo productivo ha cambiado sustancialmente.

En todo caso, la buena noticia es que una crisis económica, como la que padecemos, es también una oportunidad para que muchas empresas y trabajadores se decidan a emprender el camino de la innovación. Correrán un riesgo, pero el riesgo será mucho mayor si no lo hacen.

PS: Al parecer, se van a ampliar las subvenciones a la compra de automóviles a la compra de motos. Si se quiere un mundo sostenible, lo que habría que hacer es penalizar la compra de coches y motos e impulsar la utilización de bicicletas en las ciudades.

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