Después del Debate de la Nación, donde se ha confirmado que, en plena crisis económica, los dos grandes partidos (PSOE y PP) son incapaces de llegar a acuerdos y evitar el enfrentamiento inútil y a cara de perro, me decido a escribir este post para cuyo título había examinado términos como: contienda, pelea, pugna, batalla.... y otros de ese estilo que no acababan de convencerme. Al final, recordando el conocido cuadro de Goya "Duelo a garrotazos", me ha parecido que este recio término, netamente hispano, es el que mejor refleja lo que pretendo decir.

Los dos contendientes de la pintura pueden simbolizar muy bien a estos dos partidos que compiten por el poder en nuestro país. No solo a sus dos líderes Zapatero y Rajoy, sino sobre a todo a toda la ralea de fans que pueblan los comentarios de los Blogs y diarios digitales, cuya palabrería resulta todavía más insultante y ofensiva que la que puede salir de la boca de sus máximos representantes, quienes, al fin y al cabo estarían obligados a un mínimo de educación y compostura.
Siempre he dicho que España es un país anómalo. En casi cualquier país civilizado, ante una crisis tan grave como la que estamos pasando, (con 4 millones de desempleados), toda la clase política se pondría a disposición del Gobierno para tratar de llegar a acuerdos de base que todos apoyarían, aún cuando pudiese haber reservas o alternativas distintas. Este tipo de acuerdos entre diferentes eleva el nivel de confianza de la ciudadanía, lo que es vital para la recuperación económica. No siempre hemos tenido esta situación de enfrentamiento ante una crisis. En los años de la transición, la clase política se comportó responsablemente: los pactos de la Moncloa fueron suscritos por los principales partidos políticos, los sindicatos de trabajadores y las organizaciones de empresarios. Y los resultados fueron excelentes. Pero esto parece haberse terminado en nuestro país. Los dos grandes partidos con posibilidades de gobernar parecen no querer otra cosa que ganar elecciones. Y esto es letal para la recuperación económica.
Probablemente, con la cerrada actitud de la derecha, el Gobierno no pueda plantearse ni siquiera un mínimo consenso, pero su actitud en el Debate de la Nación, ahogando a la oposición con una avalancha de propuestas aparentemente inconexas y faltas de reflexión global, no puede ser más deprimente y desconcertante.
¿Como podrá lograr Zapatero poner en marcha estas medidas dentro de un Plan creíble y conseguir la aprobación de los próximos Presupuestos del Estado? O, dicho de otra forma ¿cómo logrará esquivar los "garrotazos" que le propinarán desde todos los lados? Si lo logra, habrá que pensar que estamos ante un genio de la política del "garrotazo".

Los dos contendientes de la pintura pueden simbolizar muy bien a estos dos partidos que compiten por el poder en nuestro país. No solo a sus dos líderes Zapatero y Rajoy, sino sobre a todo a toda la ralea de fans que pueblan los comentarios de los Blogs y diarios digitales, cuya palabrería resulta todavía más insultante y ofensiva que la que puede salir de la boca de sus máximos representantes, quienes, al fin y al cabo estarían obligados a un mínimo de educación y compostura.
Siempre he dicho que España es un país anómalo. En casi cualquier país civilizado, ante una crisis tan grave como la que estamos pasando, (con 4 millones de desempleados), toda la clase política se pondría a disposición del Gobierno para tratar de llegar a acuerdos de base que todos apoyarían, aún cuando pudiese haber reservas o alternativas distintas. Este tipo de acuerdos entre diferentes eleva el nivel de confianza de la ciudadanía, lo que es vital para la recuperación económica. No siempre hemos tenido esta situación de enfrentamiento ante una crisis. En los años de la transición, la clase política se comportó responsablemente: los pactos de la Moncloa fueron suscritos por los principales partidos políticos, los sindicatos de trabajadores y las organizaciones de empresarios. Y los resultados fueron excelentes. Pero esto parece haberse terminado en nuestro país. Los dos grandes partidos con posibilidades de gobernar parecen no querer otra cosa que ganar elecciones. Y esto es letal para la recuperación económica.
Probablemente, con la cerrada actitud de la derecha, el Gobierno no pueda plantearse ni siquiera un mínimo consenso, pero su actitud en el Debate de la Nación, ahogando a la oposición con una avalancha de propuestas aparentemente inconexas y faltas de reflexión global, no puede ser más deprimente y desconcertante.
¿Como podrá lograr Zapatero poner en marcha estas medidas dentro de un Plan creíble y conseguir la aprobación de los próximos Presupuestos del Estado? O, dicho de otra forma ¿cómo logrará esquivar los "garrotazos" que le propinarán desde todos los lados? Si lo logra, habrá que pensar que estamos ante un genio de la política del "garrotazo".
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