jueves, abril 01, 2010

La tradición se perpetúa

La "progresía", o la izquierda de los años 70 que luchaba contra el franquismo, tenía la vaga (y errónea) idea de que la democracia vendría acompañada de la modernidad en todos los ámbitos, no solo los del arte, la cultura y la ciencia, sino que también supondría un cambio radical de las tradiciones y costumbres populares que muchos considerábamos retrógradas, y que van desde las fiestas de los toros (incluidos los SanFermines y otros encierros), las fallas valencianas o las procesiones de Semana Santa, hasta las más bárbaras como correr toros con fuego en los cuernos o lanzar una cabra desde el campanario de una iglesia. Aunque algunas de las tradiciones más bárbaras ya han sido abolidas, hay otras se han visto muy reforzadas durante los años de la "democracia". Entre ellas las procesiones de Semana Santa, que ahora se pueden ver en TV, con todo detalle, sangrientas flagelaciones incluidas.

Desde luego, la televisión ha sido un instrumento de potenciación de muchas de estas tradiciones pero, sobre todo, lo es el sentimiento de pertenencia a un grupo de la población. En el caso de la Semana Santa malagueña es muy visible por la cantidad de Cofradías, que rivalizan entre sí, y de las que hay más de 40, casi todas con rimbombantes denominaciones que el pueblo simplifica para mayor facilidad, como la de Fervorosa Hermandad Sacramental y Real Cofradía de Nazarenos del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora del Santo Sudario y María Santísima de las Angustias que se conoce con el nombre abreviado de Descendimiento. Y así, casi todas las demás. Por ejemplo la Real, Muy Ilustre y Venerable Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo, María Santísima de la Trinidad y del Glorioso Apóstol Santiago, conocida como el Cautivo. O la Muy Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y Venerable Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima del Amor Doloroso, abreviadamente llamada La Pasión. Y así sucesivamente. Si alguien tiene el morboso interés de conocer información detallada de todas las Cofradías de Málaga puede verla aquí.

Un indicio del creciente interés popular de la Semana Santa malagueña es el que los puestos de costaleros, de cada uno de los pasos, están muy limitados y se precisa pagar una buena suma de dinero para tener una plaza, lo que contrasta con la primera época franquista en que era al revés: los costaleros se reclutaban pagando un jornal a aquellos que se prestaban a ese duro trabajo que los "señoritos" rehusaban. Pero entonces eran tiempos de hambre y penurias mientras que hoy, al parecer, la actual crisis no ha afectado a los deseos de pertenencia a un grupo que constituyen las cofradías. Y hay que reconocer que si algo se cuida y se hace bien, en Málaga, son las procesiones de Semana Santa. Ya quisiera yo que las calles, jardines y parques de Málaga estuviesen la cuarta parte de limpias y bien cuidadas como lo están los ropajes y los pasos de la Semana Santa malagueña. Sin embargo debo reconocer, también, que a mí me resulta desagradable comprobar que lo que consigue el mayor éxito, de público y prensa, sea el paso del Cristo de la Buena Muerte (Mena) que es el portado por un batallón de legionarios al tiempo que gritan desaforádamente algún tipo de himno militar:


Una escena que se podría catalogar como de tiempos pasados, pero que es de ahora mismo y, quizás, de las más aplaudidas y celebradas de esta Semana Santa malagueña. ¡Qué país!

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