miércoles, diciembre 08, 2010

¿Ecologistas o negociantes?

Al parecer, la conferencia de Cambio Climático de Cancún no va a representar avances relevantes en lo que concierne a los compromisos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Incluso algunos analistas y políticos consideran, con preocupación, la posibilidad de que el tratado de Kyoto salga malparado de esta conferencia. No se esperan otras cifras que las ya barajadas en la cumbre de Copenhague que se consideró fracasada y en la que se fijó el objetivo de que el aumento de temperatura medio del planeta no supere los 2ºC en este siglo.

Al parecer las ideas sobre "mitigación" del cambio climático están empezando a ser consideradas inútiles y están emergiendo las de "adaptación" a los cambios y problemas producidos por el cambio climático. Así como la "mitigación", cuyo principal caballo de batalla es la reducción de emisiones de CO2, tenía importantes detractores liderados por las grandes compañías petroleras apoyados en un "negacionismo", ya imposible de sostener, la "adaptación" es vista como una extraordinaria posibilidad de negocio dados los serios problemas que ya se están planteando en el mundo como consecuencia del calentamiento global: desertización y escasez de agua, inundaciones, derretimiento de glaciares, incendios forestales, etc. Muchos de los que, hace pocas años, se mostraban claramente negacionistas y achacaban las teorías sobre el calentamiento global a una conspiración de izquierdistas reconvertidos en ecologistas, negando su indudable base científica, ahora se han convertido en voceros de los problemas que la humanidad tendrá que enfrentar en este siglo y se aprestan a sacar ventajas económicas de la situación. Bienvenido sea este giro copernicano si ello implica un refuerzo de la toma de conciencia medioambiental en nuestro planeta.

Entre estos personajes, reconvertidos del negacionismo a la adaptación, está nuestro ínclito ex-presidente Aznar (Ansar para los íntimos de Texas) quien, al parecer, va a presidir el Consejo Asesor del Global Adaptation Institute financiada por la compañía NGP Global Adaptation Partners que basa su negocio en los problemas surgidos del calentamiento global.

(Cortesía de "Público" de 8/12/2010)

Al olor del dinero ya comprometido por los países desarrollados (30.000 millones $ entre 2010 y 2012) y otros fondos que se preven necesarios para la adaptación (unos 200.000 millones $ anuales), muchas grandes empresas participan en las cumbres paralelas de Cancún para la búsqueda de negocios por inversiones de "adaptación", entre ellas la firma de capital-riesgo en petróleo y gas NGP Energy Capital Management, de la que es filial la NGP Global Adaptation Partners. Sin lugar a dudas, el grueso de los fondos, que irán a parar a las empresas que se especializarán en las inversiones de adaptación, saldrán de los impuestos a los ciudadanos. Y la pregunta es: ¿serán los Gobiernos capaces de planificar y gestionar las necesidades y de dirigir las inversiones o dejarán esa gestión en manos de empresas privadas? Después de ver lo que el capital financiero hace, a través de los mercados, para manejar a los Estados europeos a su antojo no me cabe duda de lo que ocurrirá, si la ciudadanía no toma conciencia de la gravedad de la situación.

Organizaciones del estilo de GreenPeace y Wikileaks son la esperanza para una democracia auténtica y participativa.

Estaremos atentos.


PS: 11/12/2010. Ha terminado la cumbre de Cancún con un acuerdo, que no significa compromiso, de objetivos de reducción del 25% al 40% de emisiones de CO2 para 2020 y la propuesta de dejar para 2011 la decisión de acordar la actualización el protocolo de Kyoto al finalizar en 2012. Bolivia se ha quedado sola con la pretensión (imposible) de actualizar ya dicho protocolo. Algo inútil cuando los principales emisores (China y los EE.UU.) se niegan a hacerlo.

No hay comentarios: