Las recientes noticias sobre agresiones (de madres y alumnos) a profesores, así como la huelga salvaje de los controladores aéreos, el fanatismo de los comentaristas de prensa y otras lindezas con las que nos desayunamos en este país, me han inspirado este post que había pensado titular: País de cafres. Pero ¿porqué ofender a esas pobres tribus bantúes del Sudeste de África a las que dieron ese nombre del árabe (Kafyr) que quiere decir infiel? Al fin y al cabo, yo también soy un infiel. Así que me decido por un título que tiene que ver con la educación, lugar común de lo que voy a tratar, y que incluye un breve vistazo al informe PISA 2009 que acaba de publicarse y confirma nuestra mediocridad educativa (continuamos en la media de los países OCDE).
Empezando por esto último, en la web de presentación del Informe PISA 2009 por el Ministerio de Educación (donde se puede descargar la edición española del Informe, en pdf), se aprecia un intento de edulcorar los resultados presentándolo como una ligera mejora sobre los se tuvieron en 2006. En realidad esa mejora no es tal, salvo en el caso de la Comprensión Lectora donde avanzamos del puesto 35 al 31. En cambio, en Competencia Científica bajamos del puesto 31 al 34 y nos vemos sobrepasados por Italia y Portugal que estaban debajo de nosotros. En Competencia Matemática permanecemos en el puesto 32. En total participan 63 países (sin contar Shangai-China y Singapur que entran por primera vez). Resulta interesante constatar que estos países asiáticos, junto con Singapur, Hong Kong (China), Corea y Taipei-China copan los primeros puestos en Matemáticas, relegando al sexto puesto al primer país europeo que es Finlandia. No obstante, me parece dignas de mención algunas cuestiones que se han señalado en la Presentación del Ministerio: una generalización de los programas PROA de refuerzo, orientación y apoyo, así como el intento de universalizar la escolarización infantil con el el Plan EDUCA3.
Por lo demás, lo que decía en mi post de 6/12/2007 "A vueltas con la educación" (que comentaba el PISA 2006) es de total aplicación a la situación actual de la educación en nuestro país. No obstante, haré algunos comentarios a partir de algunas cuestiones relevantes que he podido saber a través de personas que proceden de países punteros en educación.
Cerca de mi casa (en Málaga) hay un bar regentado por una familia china, nativos de Shangai. Al felicitarles porque Shangai obtuvo el primer puesto en los 3 grupos de competencia educativa (cosa que ellos ignoraban totalmente), especialmente en Matemáticas donde consiguió 600 puntos muy por encima de los siguientes, la madre (de unos 30 años) me dijo que sus niños iban a empezar a ir a una escuela española y estaba preocupada porque había sabido que aquí se aceptaba que los niños llevasen calculadoras y móviles a la clase. ¡Eso está prohibido en China!, me dijo. No sé si utilizar calculadoras está admitido o no en nuestro país, pero si así fuese estaríamos haciendo un flaco favor al desarrollo cerebral de los alumnos. No hay nada mejor para ejercitar el cerebro que el cálculo mental y nada peor que sustituir ese ejercicio por una máquina. Ya tendrán ocasión de utilizar las máquinas cuando ejerzan una profesión y, en todo caso, un cálculo mental aproximado será siempre una garantía para no cometer errores de bulto. Al menos yo, lo suelo hacer así y más de una vez he detectado algún error derivado de un mal tecleado en la calculadora.
Otro aspecto absolutamente necesario, para lograr una buena calidad educativa, es el prestigio social de los profesores y el consiguiente respeto por parte de padres y alumnos. Y esto parece que es algo que está empeorando en España. En el periódico Málaga Hoy leo que "el ciberacoso al profesorado gana terreno a la agresión física". Jóvenes de 12 a 15 años, que se manejan mejor que muchos profesores con móviles e Internet, utilizan el ciberespacio para hacer daño y ridiculizar a sus profesores. Y esto, como las agresiones físicas y las amenazas, es letal para una educación de calidad y mucho más si, como ocurre a veces, los malos comportamientos de los alumnos son apoyados por sus propios padres.
En mi post de 16/01/2010 "Pacto por la educación" hay un link a un vídeo de Los Reporteros de Canal SUR sobre la escuela finlandesa, con una parte realizada en la Escuela de Fuengirola. Entre muchos aspectos de interés, hay una entrevista a una profesora que pone de relieve la falta de respeto de padres y alumnos en las escuelas españolas. Esta profesora se disculpa (dice: lo siento) al decir que "yo he visto en España que hay padres que tienen actitud no muy buena ante los profesores y claro que los alumnos también.." Ciertamente, ahora, se están extremando las sanciones a este tipo de conductas agresivas contra profesores. Recientemente, en Granada, una madre ha sido condenada a 3 años de cárcel por agredir a una profesora. Sin embargo, dudo de que estos golpes de autoridad sean eficaces para resolver el problema. Ya se han dado casos de profesores que han retirado una denuncia para no contribuir a separar a una madre de sus hijos, en el caso de penas de cárcel. Más eficaz sería, por un lado, separar a los que no tienen motivación para estudiar enviándolos a centros de formación profesional que les ofrezcan una motivación para integrarse pronto en un trabajo o a centros especiales para los casos que lo requieran. Y dar la máxima importancia a una educación basada en la cooperación entre alumnos y profesores. Con trabajos prácticos en equipo que fomenten esa cooperación. Y que no se utilicen criterios ideológicos para oponerse a una asignatura como la de Educación para la Ciudadanía que existe desde hace más de 30 años en países donde la Educación es prioritaria.
El caso de los controladores aéreos y de la solución militar de su huelga salvaje, es una muestra más de la falta de educación democrática en nuestro país. La formación de grupos de presión privilegiados, que defienden intereses corporativos, pasando por encima de sus deberes y responsabilidades con el interés general, no son solo una característica de los controladores aéreos. Estos son los que pueden producir un daño masivo muy llamativo. Pero ¿qué decir de esas profesiones medievales, como registradores y notarios, casi inexistentes en países anglosajones o nórdicos? Son profesiones que encarecen y enlentecen inútilmente una gran cantidad de operaciones económicas y comerciales. Y, en el ámbito de los trabajadores, unos sindicatos, anclados en las grandes empresas e incapaces de proponer y de lograr el reparto del trabajo en momentos de crisis en que el desempleo se dispara. Últimamente, hemos visto que la derecha política y mediática se ceba contra los Sindicatos de clase, pero ignora esos otros grupos corporativos de más alcurnia. Por eso, yo he salido en defensa de los Sindicatos de clase en mi post Sindicalismo, aunque no me satisfaga totalmente su actuación. Quizás, nuestros Sindicatos deberían estudiar y reflexionar el porqué en Suecia, Finlandia o Dinamarca se alcanzan tasas de sindicación cercanas al 80% de los trabajadores y no del 20% como en España. Otro dato más de nuestra debilidad democrática y educacional.
Empezando por esto último, en la web de presentación del Informe PISA 2009 por el Ministerio de Educación (donde se puede descargar la edición española del Informe, en pdf), se aprecia un intento de edulcorar los resultados presentándolo como una ligera mejora sobre los se tuvieron en 2006. En realidad esa mejora no es tal, salvo en el caso de la Comprensión Lectora donde avanzamos del puesto 35 al 31. En cambio, en Competencia Científica bajamos del puesto 31 al 34 y nos vemos sobrepasados por Italia y Portugal que estaban debajo de nosotros. En Competencia Matemática permanecemos en el puesto 32. En total participan 63 países (sin contar Shangai-China y Singapur que entran por primera vez). Resulta interesante constatar que estos países asiáticos, junto con Singapur, Hong Kong (China), Corea y Taipei-China copan los primeros puestos en Matemáticas, relegando al sexto puesto al primer país europeo que es Finlandia. No obstante, me parece dignas de mención algunas cuestiones que se han señalado en la Presentación del Ministerio: una generalización de los programas PROA de refuerzo, orientación y apoyo, así como el intento de universalizar la escolarización infantil con el el Plan EDUCA3.
Por lo demás, lo que decía en mi post de 6/12/2007 "A vueltas con la educación" (que comentaba el PISA 2006) es de total aplicación a la situación actual de la educación en nuestro país. No obstante, haré algunos comentarios a partir de algunas cuestiones relevantes que he podido saber a través de personas que proceden de países punteros en educación.
Cerca de mi casa (en Málaga) hay un bar regentado por una familia china, nativos de Shangai. Al felicitarles porque Shangai obtuvo el primer puesto en los 3 grupos de competencia educativa (cosa que ellos ignoraban totalmente), especialmente en Matemáticas donde consiguió 600 puntos muy por encima de los siguientes, la madre (de unos 30 años) me dijo que sus niños iban a empezar a ir a una escuela española y estaba preocupada porque había sabido que aquí se aceptaba que los niños llevasen calculadoras y móviles a la clase. ¡Eso está prohibido en China!, me dijo. No sé si utilizar calculadoras está admitido o no en nuestro país, pero si así fuese estaríamos haciendo un flaco favor al desarrollo cerebral de los alumnos. No hay nada mejor para ejercitar el cerebro que el cálculo mental y nada peor que sustituir ese ejercicio por una máquina. Ya tendrán ocasión de utilizar las máquinas cuando ejerzan una profesión y, en todo caso, un cálculo mental aproximado será siempre una garantía para no cometer errores de bulto. Al menos yo, lo suelo hacer así y más de una vez he detectado algún error derivado de un mal tecleado en la calculadora.
Otro aspecto absolutamente necesario, para lograr una buena calidad educativa, es el prestigio social de los profesores y el consiguiente respeto por parte de padres y alumnos. Y esto parece que es algo que está empeorando en España. En el periódico Málaga Hoy leo que "el ciberacoso al profesorado gana terreno a la agresión física". Jóvenes de 12 a 15 años, que se manejan mejor que muchos profesores con móviles e Internet, utilizan el ciberespacio para hacer daño y ridiculizar a sus profesores. Y esto, como las agresiones físicas y las amenazas, es letal para una educación de calidad y mucho más si, como ocurre a veces, los malos comportamientos de los alumnos son apoyados por sus propios padres.
En mi post de 16/01/2010 "Pacto por la educación" hay un link a un vídeo de Los Reporteros de Canal SUR sobre la escuela finlandesa, con una parte realizada en la Escuela de Fuengirola. Entre muchos aspectos de interés, hay una entrevista a una profesora que pone de relieve la falta de respeto de padres y alumnos en las escuelas españolas. Esta profesora se disculpa (dice: lo siento) al decir que "yo he visto en España que hay padres que tienen actitud no muy buena ante los profesores y claro que los alumnos también.." Ciertamente, ahora, se están extremando las sanciones a este tipo de conductas agresivas contra profesores. Recientemente, en Granada, una madre ha sido condenada a 3 años de cárcel por agredir a una profesora. Sin embargo, dudo de que estos golpes de autoridad sean eficaces para resolver el problema. Ya se han dado casos de profesores que han retirado una denuncia para no contribuir a separar a una madre de sus hijos, en el caso de penas de cárcel. Más eficaz sería, por un lado, separar a los que no tienen motivación para estudiar enviándolos a centros de formación profesional que les ofrezcan una motivación para integrarse pronto en un trabajo o a centros especiales para los casos que lo requieran. Y dar la máxima importancia a una educación basada en la cooperación entre alumnos y profesores. Con trabajos prácticos en equipo que fomenten esa cooperación. Y que no se utilicen criterios ideológicos para oponerse a una asignatura como la de Educación para la Ciudadanía que existe desde hace más de 30 años en países donde la Educación es prioritaria.
El caso de los controladores aéreos y de la solución militar de su huelga salvaje, es una muestra más de la falta de educación democrática en nuestro país. La formación de grupos de presión privilegiados, que defienden intereses corporativos, pasando por encima de sus deberes y responsabilidades con el interés general, no son solo una característica de los controladores aéreos. Estos son los que pueden producir un daño masivo muy llamativo. Pero ¿qué decir de esas profesiones medievales, como registradores y notarios, casi inexistentes en países anglosajones o nórdicos? Son profesiones que encarecen y enlentecen inútilmente una gran cantidad de operaciones económicas y comerciales. Y, en el ámbito de los trabajadores, unos sindicatos, anclados en las grandes empresas e incapaces de proponer y de lograr el reparto del trabajo en momentos de crisis en que el desempleo se dispara. Últimamente, hemos visto que la derecha política y mediática se ceba contra los Sindicatos de clase, pero ignora esos otros grupos corporativos de más alcurnia. Por eso, yo he salido en defensa de los Sindicatos de clase en mi post Sindicalismo, aunque no me satisfaga totalmente su actuación. Quizás, nuestros Sindicatos deberían estudiar y reflexionar el porqué en Suecia, Finlandia o Dinamarca se alcanzan tasas de sindicación cercanas al 80% de los trabajadores y no del 20% como en España. Otro dato más de nuestra debilidad democrática y educacional.
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