viernes, marzo 04, 2011

Notas de un observador. 11/11

Además de los 5 sentidos clásicos, a un observador que quiera escribir sobre lo que observa, en una sociedad muy diversa, le vendría bien aplicar otros dos sentidos: el sentido común y el sentido del humor.

El "sentido común" es eso que no suele abundar entre la clase política (gobernante y opositora), ya que todos sus sentidos están orientados a conservar o lograr el poder político, que es algo muy diferente de los "poderes fácticos" que suelen dominar o condicionar ese "poder político". ¿Quieren un ejemplo? Parece de sentido común el que si se ha pedido una hipoteca para un piso, con la garantía del piso tasado por el Banco, debería bastar la entrega del piso en los casos de impago de dicha hipoteca. Sin embargo, la Ley Hipotecaria española permite que, en los casos en que el valor del piso sea menor que la deuda hipotecaria (debido al descenso de precios por la crisis) un Banco exija al usuario la totalidad de la deuda hipotecaria, a veces por encima del valor actual del piso. Algunos jueces han aplicado el sentido común y han admitido la "dación" del piso como pago total de la deuda, aún en contra de la Ley vigente. Como también lo han hecho IU e ICV, que han presentado una proposición de Ley que cambiaría la Ley Hipotecaria en ese mismo sentido. Pero tanto el PSOE como el PP, en un ejercicio de sumisión al poder de la Banca, se oponen a tal propuesta. Y da la casualidad que son los dos únicos partidos con capacidad para gobernar el país. En su artículo "La banca y la ley Hipotecaria", Vicenç Navarro deja bien clara la situación de subordinación del poder político, en España, ante el poder de la Banca y cuales son las causas que han llevado a dicha situación.

Tampoco abunda, en la clase política, el sentido del humor. Ni tampoco entre la mayoría de los comentaristas políticos de los medios de comunicación, con la excepción de aquellos que hacen sus comentarios desde una perspectiva literaria, como es el caso de Juan José Millás, Manuel Vicent o Manuel Alcántara entre otros que no recuerdo en este momento. Ahora bien, a veces la simple transcripción de textos realizados por los comentaristas más distinguidos por su especial fanatismo, ya constituyen piezas de auténtico humor, aunque no pretendan serlo. Son los que José María Izquierdo ha llamado "los cornetas del Apocalipsis" en un libro que recoge artículos de su Blog "El ojO izquierdo", que escribe regularmente para El País. Por ejemplo, las últimas medidas sobre ahorro energético del Gobierno, que tienen bastante de sentido común, salidas de la pluma de estos comentaristas pueden resultar verdaderamente hilarantes. Pasen y compruebenlo en el artículo "Amarillo es, amarillo es" en el que, entre otras lindezas, el ex-terrorista (y, ahora, tenido por "historiador" por los otros "cornetas"), D. Pío Moa, emula a Einstein al saltarse las leyes de la física clásica cuando, a propósito de la reducción de velocidad a 110 km/h, dice que: al reducir la velocidad se aumenta el tiempo de estancia en carretera para la misma distancia, por lo cual es posible que se aumente el consumo.
Ahí queda eso. Y no me digan que Pío Moa no es un auténtico humorista.

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