El 8 de Marzo pasado se celebró el Día Internacional de la Mujer en el que se pusieron de relieve las desigualdades de trato, entre hombres y mujeres, que persisten especialmente en el ámbito empresarial: en los salarios y, más específicamente, en el porcentaje de mujeres en la alta dirección de las empresas. En la UE27, ese porcentaje es de tan solo el 12%; Suecia y Finlandia son los países con mayor presencia de mujeres ejecutivas, con un 26%.
Las diferencias son más significativas si observamos que, en la proporción de graduados universitarios, la mujer es abrumadoramente mayoritaria: 60% en la UE27 (en España 58%). Y si ya hay un mayor porcentaje de mujeres universitarias, cabe preguntarse: ¿porqué esto no se traduce en una mayor proporción de mujeres en otras instancias? Hay muchas razones de orden social para explicarlo pero, en lo que se refiere a los puestos ejecutivos o de alta dirección, la mejor explicación es la de que se trata de puestos de poder y el poder es, en casi todas las sociedades existentes, esencialmente masculino. Hay, desde luego, muchos casos en los que el poder político está bastante repartido entre hombres y mujeres, incluso con la Presidencia de una mujer (Finlandia, Islandia, Alemania ...), pero esto es así porque el poder político no es el auténtico poder, sino un poder subordinado al Capital financiero y empresarial, como hemos podido comprobar, recientemente, en el caso de España y otros países (los PIGS).
En relación con la "igualdad" entre hombres y mujeres, hace algunos años, había una corriente ideológica que negaba las diferencias entre mujeres y hombres (salvo la biológica-sexual) y achacaba las diferencias a una sociedad que, en la infancia, asignaba papeles diferentes a niños y niñas formando a unos y otras para ejercer diferentes roles en la sociedad. Pero esto no es completamente cierto. Hay muchos indicios de que las mujeres son diferentes de los hombres, no solo por sus atributos sexuales, sino por su sistema cerebral, hormonal y, por consiguiente, su proyección social y emocional. Y hay que reconocer que, en casi todos los aspectos, la mujer se revela como superior al hombre. Además de obtener mejores resultados académicos, en la mayoría de las disciplinas (no tanto en las más tecnológicas, como escribía en mi post de Informática y mujeres), en el trabajo son capaces de simultanear tareas como hablar y escribir al mismo tiempo, algo imposible para la mayoría de los hombres. Y que sean capaces de trabajar fuera y ocuparse, también, de las tareas del hogar y de los hijos. Además, muchas mujeres tienen una capacidad de intuición, una especie de sexto sentido, que a mí me deja estupefacto. La forma de afrontar los problemas es, también, muy distinta: lo primero que solemos hacer los hombres es pensar en alguna solución, más o menos racional, mientras que lo primero que hacen las mujeres es hablar del tema con otras personas, en especial, con otras mujeres. Por último, las mujeres tienen una esperanza de vida varios años mayor que la del hombre, lo que es un nuevo indicador más de su superioridad.
Hay un librito, del americano John Gray, que señala, con una buena carga humorística, las grandes diferencias de los dos sexos: "Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus".
Y también, el video titulado "La caja de la nada" en el que, el humorista americano José Solís, utiliza las supuestas diferencias cerebrales entre hombres y mujeres, para un divertido show:
Las diferencias son más significativas si observamos que, en la proporción de graduados universitarios, la mujer es abrumadoramente mayoritaria: 60% en la UE27 (en España 58%). Y si ya hay un mayor porcentaje de mujeres universitarias, cabe preguntarse: ¿porqué esto no se traduce en una mayor proporción de mujeres en otras instancias? Hay muchas razones de orden social para explicarlo pero, en lo que se refiere a los puestos ejecutivos o de alta dirección, la mejor explicación es la de que se trata de puestos de poder y el poder es, en casi todas las sociedades existentes, esencialmente masculino. Hay, desde luego, muchos casos en los que el poder político está bastante repartido entre hombres y mujeres, incluso con la Presidencia de una mujer (Finlandia, Islandia, Alemania ...), pero esto es así porque el poder político no es el auténtico poder, sino un poder subordinado al Capital financiero y empresarial, como hemos podido comprobar, recientemente, en el caso de España y otros países (los PIGS).
En relación con la "igualdad" entre hombres y mujeres, hace algunos años, había una corriente ideológica que negaba las diferencias entre mujeres y hombres (salvo la biológica-sexual) y achacaba las diferencias a una sociedad que, en la infancia, asignaba papeles diferentes a niños y niñas formando a unos y otras para ejercer diferentes roles en la sociedad. Pero esto no es completamente cierto. Hay muchos indicios de que las mujeres son diferentes de los hombres, no solo por sus atributos sexuales, sino por su sistema cerebral, hormonal y, por consiguiente, su proyección social y emocional. Y hay que reconocer que, en casi todos los aspectos, la mujer se revela como superior al hombre. Además de obtener mejores resultados académicos, en la mayoría de las disciplinas (no tanto en las más tecnológicas, como escribía en mi post de Informática y mujeres), en el trabajo son capaces de simultanear tareas como hablar y escribir al mismo tiempo, algo imposible para la mayoría de los hombres. Y que sean capaces de trabajar fuera y ocuparse, también, de las tareas del hogar y de los hijos. Además, muchas mujeres tienen una capacidad de intuición, una especie de sexto sentido, que a mí me deja estupefacto. La forma de afrontar los problemas es, también, muy distinta: lo primero que solemos hacer los hombres es pensar en alguna solución, más o menos racional, mientras que lo primero que hacen las mujeres es hablar del tema con otras personas, en especial, con otras mujeres. Por último, las mujeres tienen una esperanza de vida varios años mayor que la del hombre, lo que es un nuevo indicador más de su superioridad.
Hay un librito, del americano John Gray, que señala, con una buena carga humorística, las grandes diferencias de los dos sexos: "Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus".
Y también, el video titulado "La caja de la nada" en el que, el humorista americano José Solís, utiliza las supuestas diferencias cerebrales entre hombres y mujeres, para un divertido show:
No hay comentarios:
Publicar un comentario