Hoy hace 3 meses del comienzo de la acampada de la Puerta del Sol que tomó el nombre de movimiento 15M, o fuera de España el de "spanish revolution". Un movimiento que ha desarrollado tanta actividad que parece que hubiera pasado un año. ¡Cuantos eventos en tan poco tiempo!
El diario Público de hoy trata del tema en un largo y sustancioso artículo. Desde luego, asombra la repercusión que las demandas de este movimiento están teniendo en los círculos políticos y sociales del país, aunque con bastante poca presencia mediática o bien, en medios de derechas, hasta con cierta hostilidad.
El 15M ha puesto en las agendas políticas asuntos que, de otra forma, habrían quedado arrumbados sine die: la dación en pago para las hipotecas, la Ley de Transparencia, el debate sobre la Reforma Electoral y, lo que es más importante, la conversión de la calle y las plazas en ágoras de debate público, como lo era en la antigua Grecia, cuna de la Democracia.
Si tuviese que hacer algún reparo, en cuanto a temas omitidos por el 15M, sería el tema fiscal, o sea todo lo referente a los impuestos y a la deuda pública. Aunque no sea popular, un movimiento que reivindica servicios públicos (sanidad, educación, formación profesional) de calidad y asequibles para todos, debería también explicar la necesidad de impuestos suficientes y progresivos. No se puede cometer el error de decir, como hizo Zapatero en su día, que "bajar impuestos es de izquierdas". Lo esencial de la izquierda es la defensa de lo público frente a lo privado. Por una razón muy sencilla: solo los sistemas públicos pueden garantizar servicios igualitarios para todos lo que, supongo, es lo que el movimiento 15M propone. Así vemos que los países más igualitarios, como los nórdicos y Holanda principalmente, tienen sistemas con mayor presión fiscal. Son también los que menos sufren los ataques de los mercados porque sus altos ingresos fiscales les permiten un menor déficit o bien tener superávit en sus cuentas públicas. En España, como también en los EE.UU., los Gobiernos presentan una especie de temor reverencial a subir los impuestos a los más ricos, que pagan proporcionalmente menos que los trabajadores con nómina. Quizás porque piensan que los altos impuestos les harían decidirse a invertir su dinero en otros países que les sean fiscalmente más favorables.
No obstante, esto no siempre es así. Los ricos más inteligentes se dan cuenta que un país más igualitario es, también, más productivo y más seguro. En este Blog ya recogí algunos casos que se dieron en Alemania (ver: Ricos, ¿patriotas o inteligentes?) y, ahora, es Warren Buffet, el tercer hombre más rico del mundo, quien pide al Gobierno de los EE.UU. que deje de mimar a los más ricos y les aumente los impuestos. Dice que la mayoría de los ricos son personas decentes y desean compartir su riqueza con los que más sufren la crisis. Algo que es de sentido común. ¿No lo haríamos cualquiera de nosotros si fuésemos multimillonarios?
Sería una noticia de primera página el que el 15M reivindicase lo mismo que pide Warren Buffet al Gobierno Obama.
PD (23/08/2011) Parece que cunde el ejemplo. Ahora son 16 multimillonarios franceses los que reclaman, por carta al Nouvel Observateur, más impuestos para ellos.
El 15M ha puesto en las agendas políticas asuntos que, de otra forma, habrían quedado arrumbados sine die: la dación en pago para las hipotecas, la Ley de Transparencia, el debate sobre la Reforma Electoral y, lo que es más importante, la conversión de la calle y las plazas en ágoras de debate público, como lo era en la antigua Grecia, cuna de la Democracia.
Si tuviese que hacer algún reparo, en cuanto a temas omitidos por el 15M, sería el tema fiscal, o sea todo lo referente a los impuestos y a la deuda pública. Aunque no sea popular, un movimiento que reivindica servicios públicos (sanidad, educación, formación profesional) de calidad y asequibles para todos, debería también explicar la necesidad de impuestos suficientes y progresivos. No se puede cometer el error de decir, como hizo Zapatero en su día, que "bajar impuestos es de izquierdas". Lo esencial de la izquierda es la defensa de lo público frente a lo privado. Por una razón muy sencilla: solo los sistemas públicos pueden garantizar servicios igualitarios para todos lo que, supongo, es lo que el movimiento 15M propone. Así vemos que los países más igualitarios, como los nórdicos y Holanda principalmente, tienen sistemas con mayor presión fiscal. Son también los que menos sufren los ataques de los mercados porque sus altos ingresos fiscales les permiten un menor déficit o bien tener superávit en sus cuentas públicas. En España, como también en los EE.UU., los Gobiernos presentan una especie de temor reverencial a subir los impuestos a los más ricos, que pagan proporcionalmente menos que los trabajadores con nómina. Quizás porque piensan que los altos impuestos les harían decidirse a invertir su dinero en otros países que les sean fiscalmente más favorables.
No obstante, esto no siempre es así. Los ricos más inteligentes se dan cuenta que un país más igualitario es, también, más productivo y más seguro. En este Blog ya recogí algunos casos que se dieron en Alemania (ver: Ricos, ¿patriotas o inteligentes?) y, ahora, es Warren Buffet, el tercer hombre más rico del mundo, quien pide al Gobierno de los EE.UU. que deje de mimar a los más ricos y les aumente los impuestos. Dice que la mayoría de los ricos son personas decentes y desean compartir su riqueza con los que más sufren la crisis. Algo que es de sentido común. ¿No lo haríamos cualquiera de nosotros si fuésemos multimillonarios?
Sería una noticia de primera página el que el 15M reivindicase lo mismo que pide Warren Buffet al Gobierno Obama.
PD (23/08/2011) Parece que cunde el ejemplo. Ahora son 16 multimillonarios franceses los que reclaman, por carta al Nouvel Observateur, más impuestos para ellos.
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