Lo que percibimos o experimentamos proviene de nuestros 5 sentidos y de nuestros pensamientos y emociones. Pero el observador o experimentador que somos no son ni los sentidos ni la mente (los pensamientos) ni las emociones. Es lo que llamamos conciencia. Pero ¿qué es la conciencia? Es el sujeto, el Yo observador o conocedor, que habita en nuestro interior y que algunos intentan localizar como una función del cerebro y otros con lo que llaman el espíritu. Hay quienes consideran que el sujeto conocedor, el Yo, sin el que nada puede ser percibido, pensado o sentido, al estar por encima del objeto conocido, ha de ser forzosamente incognoscible y, por lo tanto, sería una cuestión de fe (o de experiencia directa) el darle un carácter material (cerebro) o espiritual (alma o conciencia universal).
Ya he tratado el tema de la conciencia en otros posts: especialmente el de 24/9/2010, titulado Conciencia-Energía, en el que se enlaza a otros anteriores y donde se expone un vídeo de una interesante conversación entre el maestro espiritual Jiddu Krishnamurti y el Premio Nobel de física, David Bohm. La cuestión más importante sería hasta que punto se puede hablar de una conciencia universal o Conciencia-Energía, según parecen haber experimentado personajes de la Ciencia como Thérèse Brosse, Fritjof Capra y, más recientemente, el hindú Amit Goswami profesor de física teórica de la Universidad de Oregón autor de numerosos libros sobre estos temas, el más reciente Science and Spirituality (en castellano: "Ciencia y Espiritualidad: Una integración cuántica", Ed. Kairós). Resulta curiosa la propensión de algunos eminentes físicos cuánticos a considerar plausibles algunos planteamientos de la espiritualidad en el hinduismo o el budismo, en particular el Zen.
Sea lo que sea la Conciencia, lo que no hay duda es que la experiencia de vaciar la mente de pensamientos, a través de la meditación o la concentración, conduce a una sensación de paz y bienestar interior que se puede llamar espiritualidad. Una espiritualidad que no tiene nada que ver con los sistemas de creencias que son las "religiones tradicionales" (catolicismo-cristianismo, islamismo, judaísmo..) y que constituyen estructuras de poder cuyo papel histórico no voy a describir porque es de todos conocido. Esto no impide que, dentro de esas rígidas estructuras pueden aparecer seres excepcionales como algunos de los que ya he tratado anteriormente (ver post de 22/8/2011 sobre la JMJ).
Una práctica de concentración para el vaciado de la mente, de características parecidas al Zen, es el poner la atención en una flor, una planta o cualquier otro objeto y mirarlo con el máximo interés y curiosidad. Y es precisamente eso lo que hacemos los que practicamos el dibujo callejero o Urban Sketching (USK). Por eso hay ya, al menos, un libro que relaciona el USK con el Zen: The Zen of seeing de Frederick Franck. Así que practicaré el USK dibujando con toda mi atención puesta en el objeto dibujado, tratando de vaciar mi mente de pensamientos. Seguramente, cuando lo logre también haré mejores dibujos.
Ya he tratado el tema de la conciencia en otros posts: especialmente el de 24/9/2010, titulado Conciencia-Energía, en el que se enlaza a otros anteriores y donde se expone un vídeo de una interesante conversación entre el maestro espiritual Jiddu Krishnamurti y el Premio Nobel de física, David Bohm. La cuestión más importante sería hasta que punto se puede hablar de una conciencia universal o Conciencia-Energía, según parecen haber experimentado personajes de la Ciencia como Thérèse Brosse, Fritjof Capra y, más recientemente, el hindú Amit Goswami profesor de física teórica de la Universidad de Oregón autor de numerosos libros sobre estos temas, el más reciente Science and Spirituality (en castellano: "Ciencia y Espiritualidad: Una integración cuántica", Ed. Kairós). Resulta curiosa la propensión de algunos eminentes físicos cuánticos a considerar plausibles algunos planteamientos de la espiritualidad en el hinduismo o el budismo, en particular el Zen.
Sea lo que sea la Conciencia, lo que no hay duda es que la experiencia de vaciar la mente de pensamientos, a través de la meditación o la concentración, conduce a una sensación de paz y bienestar interior que se puede llamar espiritualidad. Una espiritualidad que no tiene nada que ver con los sistemas de creencias que son las "religiones tradicionales" (catolicismo-cristianismo, islamismo, judaísmo..) y que constituyen estructuras de poder cuyo papel histórico no voy a describir porque es de todos conocido. Esto no impide que, dentro de esas rígidas estructuras pueden aparecer seres excepcionales como algunos de los que ya he tratado anteriormente (ver post de 22/8/2011 sobre la JMJ).
Una práctica de concentración para el vaciado de la mente, de características parecidas al Zen, es el poner la atención en una flor, una planta o cualquier otro objeto y mirarlo con el máximo interés y curiosidad. Y es precisamente eso lo que hacemos los que practicamos el dibujo callejero o Urban Sketching (USK). Por eso hay ya, al menos, un libro que relaciona el USK con el Zen: The Zen of seeing de Frederick Franck. Así que practicaré el USK dibujando con toda mi atención puesta en el objeto dibujado, tratando de vaciar mi mente de pensamientos. Seguramente, cuando lo logre también haré mejores dibujos.
1 comentario:
Gracias¡Karpe Diem¡
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