El recrudecimiento del ataque de los mercados a la moneda común, concretada en los llamados países PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) a los que se añadiría Italia (que tiene una deuda soberana de más del 100% PIB), me lleva a hacer unas cuantas reflexiones.
En primer lugar, se puede descartar que los ataques tengan una base ideológica de rechazo a los pocos gobiernos de izquierdas que quedan en Europa (Grecia, Portugal y España), ya que Irlanda ha sido, hasta ahora, el modelo de país de éxito en la aplicación de las recetas neoliberales, o sea bajos impuestos (el impuesto de Sociedades era la mitad de la media europea) con un bajo gasto público, una economía poco regulada y un sector público poco desarrollado. Casi todos los medios y políticos "liberales" de nuestro país no se cansaban de alabar la política del "tigre celta" poniéndolo como un ejemplo a seguir. Ahora, están callados no voy a decir cómo, por no ofender, ya que uno de ellos era la Sra. Aguirre. Por supuesto, ninguno de estos personajes neo-liberales hace la menor mención de los países nórdicos, los más sólidos de la UE, cuyas políticas son opuestas a las de Irlanda ya que se caracterizan por presentar una presión fiscal muy alta (cerca del 50% PIB) y un sector público altamente desarrollado. Y, por cierto, estos países nórdicos eran vituperados, en los años 70, por estos mismos personajes neo-liberales que consideraban que su sistema económico, con un sector público socialmente muy desarrollado, se iba a desmoronar antes del año 2.000. Hoy, nadie habla de estos países ya que no tienen problema alguno de déficit o deuda. En cambio, resulta sorprendente que las recetas neo-liberales, para los países PIGS, sean las de disminuir el gasto social y el tamaño del sector público cuando son estos países los que ya tienen menor gasto social y los menores tamaños del sector público (con la excepción de Grecia). Vicenç Navarro lo describe muy bien en su artículo: ¿Qué pasa en Irlanda y los otros PIGS?
En segundo lugar, parece ya seguro que el objetivo último de las apuestas de los mercados sea el euro, dada la ausencia de una política económica común realmente eficaz contra la crisis. Es sorprendente que el Pacto de Estabilidad, que obliga a los Estados a tener un déficit máximo del 3% del PIB en 2013, sea tomado como un dogma inamovible sin considerar para nada la deuda soberana ya adquirida, que en teoría no debería sobrepasar el 60% del PIB. Para entendernos, no se debería exigir lo mismo a España, con una deuda pública poco mayor del 60% PIB, que a Italia o Bélgica con alrededor del 100% del PIB. Ciertamente, lo grave de España no es tanto la deuda pública (deuda soberana) sino la deuda total que incluye la privada (de familias y empresas) y que es muy alta (alrededor del 300% PIB). Pero es que en el Pacto de Estabilidad tampoco se considera este aspecto. Realmente, solo el déficit corriente. Y esto es letal para un país como España con un altísimo nivel de desempleo. Los economistas expertos en las crisis de demanda (como el Premio Nobel Paul Krugman) saben que es muy difícil salir de una crisis de este tipo, creando empleo, si no se aplican recetas keynesianas, es decir estímulos fiscales tal como han hecho los EE.UU. y como España empezó a hacer tímidamente, al principio. Ahora, los ajustes nos conducirán, casi irremediablemente, al estancamiento y el aumento del desempleo. Me gustaría creer que la Reforma Laboral y las anunciadas Políticas Activas de Empleo vayan a tener un efecto relevante y positivo en la empleabilidad de los parados, pero lo pongo en duda. Para generar empleo, lo que se precisan son inversiones públicas o privadas.
Pero volvamos a Europa. La gobernanza actual, en materia económica y financiera, es muy pobre y poco equitativa. Si comparamos con los EE.UU. vemos que el presupuesto federal americano se acerca al 25% PIB, mientras que el de la UE es escasamente superior al 1% de su PIB. Naturalmente, no son cosas comparables ya que partidas tan importantes como son las de Defensa, Seguridad, y Justicia son, en la UE, competencias casi exclusivas de los Estados miembros de la UE mientras que, en los EE.UU., constituyen la mayor parte del presupuesto federal. Pero con ese Presupuesto, la UE poco puede hacer. A esto se añade que BCE (Banco Central Europeo) tiene funciones limitadas y no actúa al estilo del Departamento del Tesoro americano que desarrolla toda la política económica y financiera del Gobierno Federal, a través de la Reserva Federal. La consecuencia es que el Gobierno fiscal y financiero de la UE está poco desarrollado (incluso solo para la zona euro), con lo que los Estados están expuestos a inestabilidades provocadas por los mercados al no existir una política común, de largo plazo, en el ámbito fiscal y financiero. La reacción a la actual crisis podría poner las bases para abordar tales políticas, al menos en el ámbito de la moneda común. Para que eso ocurra, Alemania y Francia deberían pensar más en el interés general de la Unión, a largo plazo, y menos en conseguir ventajas propias de corto plazo.
PS (2/12/2010) El artículo de Vicenç Navarro (en Público de hoy), titulado "No a los mercados financieros", explica con claridad meridiana el porqué el BCE se resiste a comprar deuda pública de los Estados miembros, al modo en que lo hace la Reserva Federal americana. El BCE está respondiendo a los intereses de la Banca alemana y no a los de países, como España, que tienen un fuerte desempleo y que necesitan estímulos fiscales para crecer.
En primer lugar, se puede descartar que los ataques tengan una base ideológica de rechazo a los pocos gobiernos de izquierdas que quedan en Europa (Grecia, Portugal y España), ya que Irlanda ha sido, hasta ahora, el modelo de país de éxito en la aplicación de las recetas neoliberales, o sea bajos impuestos (el impuesto de Sociedades era la mitad de la media europea) con un bajo gasto público, una economía poco regulada y un sector público poco desarrollado. Casi todos los medios y políticos "liberales" de nuestro país no se cansaban de alabar la política del "tigre celta" poniéndolo como un ejemplo a seguir. Ahora, están callados no voy a decir cómo, por no ofender, ya que uno de ellos era la Sra. Aguirre. Por supuesto, ninguno de estos personajes neo-liberales hace la menor mención de los países nórdicos, los más sólidos de la UE, cuyas políticas son opuestas a las de Irlanda ya que se caracterizan por presentar una presión fiscal muy alta (cerca del 50% PIB) y un sector público altamente desarrollado. Y, por cierto, estos países nórdicos eran vituperados, en los años 70, por estos mismos personajes neo-liberales que consideraban que su sistema económico, con un sector público socialmente muy desarrollado, se iba a desmoronar antes del año 2.000. Hoy, nadie habla de estos países ya que no tienen problema alguno de déficit o deuda. En cambio, resulta sorprendente que las recetas neo-liberales, para los países PIGS, sean las de disminuir el gasto social y el tamaño del sector público cuando son estos países los que ya tienen menor gasto social y los menores tamaños del sector público (con la excepción de Grecia). Vicenç Navarro lo describe muy bien en su artículo: ¿Qué pasa en Irlanda y los otros PIGS?
En segundo lugar, parece ya seguro que el objetivo último de las apuestas de los mercados sea el euro, dada la ausencia de una política económica común realmente eficaz contra la crisis. Es sorprendente que el Pacto de Estabilidad, que obliga a los Estados a tener un déficit máximo del 3% del PIB en 2013, sea tomado como un dogma inamovible sin considerar para nada la deuda soberana ya adquirida, que en teoría no debería sobrepasar el 60% del PIB. Para entendernos, no se debería exigir lo mismo a España, con una deuda pública poco mayor del 60% PIB, que a Italia o Bélgica con alrededor del 100% del PIB. Ciertamente, lo grave de España no es tanto la deuda pública (deuda soberana) sino la deuda total que incluye la privada (de familias y empresas) y que es muy alta (alrededor del 300% PIB). Pero es que en el Pacto de Estabilidad tampoco se considera este aspecto. Realmente, solo el déficit corriente. Y esto es letal para un país como España con un altísimo nivel de desempleo. Los economistas expertos en las crisis de demanda (como el Premio Nobel Paul Krugman) saben que es muy difícil salir de una crisis de este tipo, creando empleo, si no se aplican recetas keynesianas, es decir estímulos fiscales tal como han hecho los EE.UU. y como España empezó a hacer tímidamente, al principio. Ahora, los ajustes nos conducirán, casi irremediablemente, al estancamiento y el aumento del desempleo. Me gustaría creer que la Reforma Laboral y las anunciadas Políticas Activas de Empleo vayan a tener un efecto relevante y positivo en la empleabilidad de los parados, pero lo pongo en duda. Para generar empleo, lo que se precisan son inversiones públicas o privadas.
Pero volvamos a Europa. La gobernanza actual, en materia económica y financiera, es muy pobre y poco equitativa. Si comparamos con los EE.UU. vemos que el presupuesto federal americano se acerca al 25% PIB, mientras que el de la UE es escasamente superior al 1% de su PIB. Naturalmente, no son cosas comparables ya que partidas tan importantes como son las de Defensa, Seguridad, y Justicia son, en la UE, competencias casi exclusivas de los Estados miembros de la UE mientras que, en los EE.UU., constituyen la mayor parte del presupuesto federal. Pero con ese Presupuesto, la UE poco puede hacer. A esto se añade que BCE (Banco Central Europeo) tiene funciones limitadas y no actúa al estilo del Departamento del Tesoro americano que desarrolla toda la política económica y financiera del Gobierno Federal, a través de la Reserva Federal. La consecuencia es que el Gobierno fiscal y financiero de la UE está poco desarrollado (incluso solo para la zona euro), con lo que los Estados están expuestos a inestabilidades provocadas por los mercados al no existir una política común, de largo plazo, en el ámbito fiscal y financiero. La reacción a la actual crisis podría poner las bases para abordar tales políticas, al menos en el ámbito de la moneda común. Para que eso ocurra, Alemania y Francia deberían pensar más en el interés general de la Unión, a largo plazo, y menos en conseguir ventajas propias de corto plazo.
PS (2/12/2010) El artículo de Vicenç Navarro (en Público de hoy), titulado "No a los mercados financieros", explica con claridad meridiana el porqué el BCE se resiste a comprar deuda pública de los Estados miembros, al modo en que lo hace la Reserva Federal americana. El BCE está respondiendo a los intereses de la Banca alemana y no a los de países, como España, que tienen un fuerte desempleo y que necesitan estímulos fiscales para crecer.
1 comentario:
déjame poner mis opiniones. Conchi Cuevas
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