viernes, julio 01, 2011

Notas de un observador. 11/27


El desapego, o la disolución del EGO, se encuentra, de una manera u otra, en muchos de los escritos o manifestaciones de los maestros espirituales de todas las épocas. Si bien el concepto de ego es relativamente moderno, se pueden encontrar alusiones o descripciones que invitan a desprenderse de eso que llamamos, ahora, ego.
Por ejemplo hace 2.600 años, en el Tao Te Ching (Dao De jing), Lao Tse (Laozi) se dicen frases como estas:
  • El sabio...luce, porque no aparece, brilla, porque no se estima. Hace su obra, porque no se empeña.
  • Crece, porque no se cuida. Nadie le disputa nada, porque él con nadie disputa.
  • Pocos en el mundo llegan a comprender la utilidad de enseñar sin palabras y del no hacer nada (wu-wei)....
En los Evangelios, a Jesús de Nazaret se le atribuyen unas enigmáticas palabras, en el sermón de la montaña: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos será el reino de los cielos. Los pobres de espíritu son, en realidad, aquellos que no se identifican con un ego fuerte, los que viven sin apegarse a nada. Pobres de espíritu, porque son libres como los pájaros. Tanto Lao Tse como Jesús hacen frecuentes alusiones a la Naturaleza, a las flores, los pájaros, los peces.....En realidad, todos los que carecen de Ego.

Sin embargo, es en el Budismo donde más se profundiza en los aspectos que tienen que ver con la mente y la conciencia. Donde se trabaja el vaciar la mente, el desapego material y emocional para hacer surgir la conciencia del Ser. El Yo Soy, que es radicalmente lo contrario del Ego. El ego es la identificación con toda la historia de una persona, con sus posesiones, su profesión, su familia, sus creencias, su ideología, su nacionalidad, su condición social, sus emociones.... Es decir, lo particular de cada uno, lo que nos ata y no nos deja liberarnos para llegar al conocimiento del Ser, lo Universal. Algo que, al parecer, solo pocos consiguen y menos aquellos que se plantean como objetivo conseguirlo. No obstante, algunas practicas de vaciar la mente del pensamiento compulsivo, repetitivo e inútil, como es la meditación Zen (Zazen), permiten llegar a una paz interior que, por sí misma, es ya muy reconfortante y genera un gran bienestar interior sin que sea, todavía, lo que se ha llamado iluminación o despertar.

Volviendo a la cuestión del Ego, entre los muchos textos modernos que tratan el tema, considero recomendable leer "Un mundo nuevo, AHORA",de Eckhart Tolle, que tiene un capítulo titulado "El nucleo del EGO" que resulta extraordinariamente didáctico, en relación con este tema.

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