En los últimos días arrecian noticias alarmantes en torno a la situación financiera de la zona Euro y, particularmente, de los países meridionales más Irlanda. Y, detrás de estas turbulencias, sabemos que se esconden los especuladores de los mercados que aprovechan para pescar en río revuelto y hacer su Agosto sin consideración alguna para las víctimas de esta situación: las clases menos pudientes. Es el obsceno poder del dinero, que saca ventaja de la insolidaridad y de la falta de cooperación entre los gobiernos europeos.
Por eso, cuando encuentro alguna noticia sobre gentes cuyas pautas de actuación se basan en la cooperación y el intercambio informativo de ámbito internacional para resolver graves problemas, también de ámbito internacional, no puedo por menos de sentir algo como una bocanada de aire fresco. En este caso, me refiero a las actuaciones de equipos de científicos, de diversos países, en lo que se podría llamar aplicaciones de ciencia colaborativa, o Ciencia 2.0, como la descrita en el artículo "La ciencia 2.0 mató a la bacteria 'E.Coli' " (Público de 11/07/2011). Los protagonistas de esta operación cooperativa fueron un equipo del BGI (Instituto de Genómica de Pekín) que logró secuenciar el genoma de la bacteria E. Coli enterohemorrágica (EHEC) sobre unas muestras enviadas por el Hospital Universitario de Hamburgo-Eppendorf y la empresa granadina de bioinformática Era7 que, en 24 horas, realizaron la primera anotación funcional del genoma de la bacteria. La participación colaborativa se extendió a equipos de UK, USA, Alemania y Australia. Al parecer, en un escenario clásico de publicaciones en revistas científicas, se hubiesen tardado meses en tener los resultados prácticos que el equipo de Era7 explican aquí de una manera tan biotecnológica que tengo que reconocer que no entiendo ni lo más mínimo. Este grupo de Era7 tiene el curioso nombre de Oh no sequences! y utiliza toda clase de herramientas informáticas de código abierto (Open access) o de software libre que, por cierto, son también notables ejemplos de tecnología colaborativa de los que ya he tratado en diversas ocasiones. Ver los posts de este Blog: Software libre y GNU/Linux, de Abril 2005 y ¿Avanza el software libre?, de Octubre 2008.
PS: Justo al día siguiente de publicar este post, leo en El País del sábado (16/07/2011) un artículo titulado "Con las patentes no habría sido posible la capilla sixtina" en el que se recogen opiniones sobre el software libre de Jon 'maddog' Hall, el viejo linuxero de barba blanca, ahora Director ejecutivo de Linux Internacional, que es asiduo asistente a la sección de software libre del Campus Party de Valencia. Dado que el software es un elemento estratégico, Maddog dice que un país no puede permitir que sus sistemas de información estén gobernados por un software (cerrado) de un tercer país. Con las patentes, Hall es especialmente duro: "Hay unas 60.000 patentes (de software) en USA. Cuando alguien programa tiene que perder tiempo (y dinero para abogados) en saber si alguna parte de su trabajo está bajo patente. Y, entonces, hace la alusión que El País ha tomado para titular el artículo. Para mí, lo más significativo es cuando dice: "Actualmente Linux va en el 96% de los 500 ordenadores más potentes del mundo y tiene 450.000 programas diferentes de todo tipo: de diseño, de fotografía... de miles de cosas. Todo ello son desarrollos y programas hechos con la colaboración de la gente, y lo han hecho básicamente gratis". Y para quien crea que Linux es para los informáticos más aventajados, asegura sonriente: "He visto a niños de tres años con Linux".
Yo considero que lo que dice es rigurosamente cierto y creo que solamente la costumbre, el poder del mercado y el desconocimiento pueden hacer que la gente siga confiando en MS. Windows.
PS: Justo al día siguiente de publicar este post, leo en El País del sábado (16/07/2011) un artículo titulado "Con las patentes no habría sido posible la capilla sixtina" en el que se recogen opiniones sobre el software libre de Jon 'maddog' Hall, el viejo linuxero de barba blanca, ahora Director ejecutivo de Linux Internacional, que es asiduo asistente a la sección de software libre del Campus Party de Valencia. Dado que el software es un elemento estratégico, Maddog dice que un país no puede permitir que sus sistemas de información estén gobernados por un software (cerrado) de un tercer país. Con las patentes, Hall es especialmente duro: "Hay unas 60.000 patentes (de software) en USA. Cuando alguien programa tiene que perder tiempo (y dinero para abogados) en saber si alguna parte de su trabajo está bajo patente. Y, entonces, hace la alusión que El País ha tomado para titular el artículo. Para mí, lo más significativo es cuando dice: "Actualmente Linux va en el 96% de los 500 ordenadores más potentes del mundo y tiene 450.000 programas diferentes de todo tipo: de diseño, de fotografía... de miles de cosas. Todo ello son desarrollos y programas hechos con la colaboración de la gente, y lo han hecho básicamente gratis". Y para quien crea que Linux es para los informáticos más aventajados, asegura sonriente: "He visto a niños de tres años con Linux".
Yo considero que lo que dice es rigurosamente cierto y creo que solamente la costumbre, el poder del mercado y el desconocimiento pueden hacer que la gente siga confiando en MS. Windows.
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